Alfredo Rodríguez Muñoz, psicólogo, sobre saber priorizar: “Cambiar de dirección o de planes no significa renunciar, sino elegir aquello que mejor encaja con nosotros”
Con septiembre a la vuelta de la esquina, llega una nueva oportunidad para poner orden en nuestro día a día. Pero no todo necesita una respuesta inmediata. Estas tres preguntas pueden ayudarte
Llega septiembre y, con él, una nueva vuelta a la oficina, a los horarios, a las agendas llenas y a esa sensación de que hay demasiadas cosas esperando nuestra atención. Y puede que, con los años, algunas de ellas se nos hagan más cuesta arriba. Sin embargo, la edad también juega a nuestro favor: nos da una perspectiva que solo puede proporcionar el paso del tiempo y que nos ayuda a distinguir mejor qué merece nuestra energía, qué puede esperar y qué podemos, sencillamente, dejar ir.
Y es que cada cumpleaños también acumulamos experiencia y recursos para gestionar mejor el día a día. "A partir de la mediana edad, muchas personas experimentan una mayor estabilidad emocional y una mejor capacidad para priorizar aquello que realmente les aporta bienestar", explica Alfredo Rodríguez Muñoz, catedrático de psicología de la Universidad Complutense de Madrid. No es que la vida se haya vuelto más sencilla, sino que contamos con más herramientas para organizarnos. Aunque no siempre sucede así; el experto nos da algunas claves. Por ejemplo, hay tres preguntas clave que podemos hacernos para priorizar, poner orden en nuestra agenda y, de paso, en nuestra cabeza.
Pon orden a tus prioridades: las tres preguntas clave para organizarte
Trabajo, familia, amigos, mensajes pendientes, citas médicas, compromisos... La agenda vuelve a estar llena a la vuelta de las vacaciones. A veces, incluso más. Pero hemos aprendido a cambiar la forma de organizarla. Y es que la experiencia nos permite reconocer qué necesita una respuesta inmediata, qué puede esperar y qué ni siquiera deberíamos haber incluido entre nuestras obligaciones. Aplicado a la vida diaria significa dejar de confundir estar ocupados con estar haciendo lo importante. ¿Cómo? Antes de llenar cada hueco de la semana, podemos preguntarnos: "¿Tengo que hacerlo?, ¿tengo que hacerlo ahora?, ¿tengo que hacerlo yo?". Estas tres preguntas nos pueden ayudar a ordenar la agenda y, de paso, la cabeza.
Toma mejores decisiones sin decir siempre sí
Con la experiencia también aprendemos que decir "sí" a todo tiene un precio. Aceptar un compromiso que no queremos significa quitar tiempo a otro plan que sí nos importa; mantener determinadas relaciones por inercia puede restárselo a quienes realmente queremos tener cerca. Así, con los años tendemos a ser más selectivos con las personas y las actividades a las que dedicamos nuestro tiempo. "Nos preocupa menos ampliar continuamente nuestro círculo o impresionar a todo el mundo y más cuidar lo que realmente valoramos", explica el psicólogo. No se trata de encerrarnos en un círculo cada vez más pequeño, sino de relacionarnos de una manera más consciente: cuidar las amistades que funcionan, buscar a las personas con las que podemos ser nosotros mismos y dejar de mantener ciertos vínculos únicamente porque "siempre ha sido así".
Un comentario desafortunado puede seguir molestándonos tengamos 25, 45 o 65 años. La diferencia es que la experiencia puede ayudarnos a decidir cuánto espacio le concedemos. "Con el tiempo solemos consolidar nuestra identidad, conocer mejor nuestras fortalezas y limitaciones y disponer de más experiencia para relativizar una crítica o un rechazo", señala Rodríguez Muñoz. En la práctica, antes de darle vueltas durante horas, pregúntate quién hace esa crítica, cuánto conoce de ti y si contiene información que te sea útil.
Cambiar de dirección o de planes no significa renunciar, sino elegir aquello que mejor encaja con nosotros
Cambia de planes si finalmente no encajan
El trabajo cambia, una relación termina, los hijos se marchan, aparecen nuevas responsabilidades o, simplemente, dejamos de querer lo mismo que hace diez años. La vida también nos enseña que los planes son otros y que nosotros podemos cambiar con ellos. El experto anima a "modificar los objetivos cuando cambian las circunstancias, en lugar de considerar que cualquier adaptación constituye un fracaso". Cambiar de dirección no siempre significa renunciar, sino reorganizarnos y elegir lo que ahora nos encaja mejor.
Los consejos para aceptar el paso del tiempo y gestionarte mejor
Equilibra la balanza. "Compararnos con nuestra versión más joven hace que cualquier cambio parezca una pérdida. Por ello, conviene poner en la balanza todo lo adquirido con los años: experiencia, autoconocimiento, criterio y relaciones más auténticas. También debemos cuidar el cuerpo desde el respeto, con ejercicio, descanso, buena alimentación y tratando siempre de no parecer más jóvenes".
Haz limpieza. "No empieces preguntándote cómo puedes llegar a todo, sino qué merece realmente que estés ahí. Revisa obligaciones asumidas por costumbre, compromisos que puedes delegar y actividades que ya no te aportan. Liberar tiempo también es una forma de organizarlo. Y las horas que ganes, dedícalas a aprender algo nuevo, una forma de asegurar tu reserva cognitiva".
Decides tú, no los años. "Antes de pensar que ya no tienes edad para esto o aquello, pregúntate si existe una limitación real o estás respondiendo a un estereotipo". Tal y como explica Alfredo Rodríguez Muñoz, "aceptar el paso del tiempo no consiste en fingir que nada cambia, sino en no permitir que un número decida lo que podemos hacer".
Son numerosas las investigaciones llevadas a cabo sobrecómo cambia la felicidad a medida que cumplimos años y, durante mucho tiempo, se ha hablado de una curva en forma de "u": el bienestar sería relativamente elevado en la juventud, descendería durante la mediana edad y volvería a aumentar posteriormente. Uno de los estudios internacionales más amplios, realizado con datos de 145 países, situó el punto más bajo de bienestar alrededor de los 47 años, si bien vuelve a aumentar claramente a partir de los 70. "La felicidad depende menos de nuestra edad que de la libertad interior que vamos conquistando", según la divulgadora Elsa Punset.
Así que si estás pensando en empezar algo nuevo este mes de septiembre, no dejes de hacerlo. Porque siempre hay edad para iniciarse en un hobby, viajar, moverse, jugar y, por encima de todo, soñar. Aquí tienes algunas ideas para aprovechar bien el tiempo.
VIAJAR The New York Times Explorer, 100 viajes soñados alrededor del mundo (38 €), de Taschen. JUGAR Pala de pickleball Cherry (61,95 €), de Pulse. PEDALEAR Bicicleta urbana clásica Elops (350 €), de Decathlon. CONTEMPLAR Cámara de fotos Lomo’Instant Automat Glass (199 €), de Zara Home en colaboración con Lomography