Diego Matamoros ha decidido contar uno de los problemas de salud que llevaba años arrastrando. Tras su reciente ingreso hospitalario, ha explicado en sus redes sociales que se ha sometido a una mastectomía subcutánea para corregir la ginecomastia que desarrolló después de años consumiendo anabolizantes.
Aunque muchas personas piensan que se trata únicamente de una cuestión estética, lo cierto es que esta alteración puede llegar a afectar mucho al día a día. En algunos casos provoca dolor, sensibilidad en el pecho e incluso hace que quienes la padecen eviten determinadas situaciones por vergüenza o incomodidad. Cuando el tejido mamario ya no desaparece por sí solo, la cirugía suele ser la opción más eficaz.
Pero ¿en qué consiste exactamente esta intervención? ¿Cuándo está indicada? ¿Cómo es la recuperación? El doctor Alessandro Thione, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, resuelve las principales dudas.
¿En qué casos puede ser necesaria una mastectomía si no existe un cáncer de mama?
"En el hombre, cuando hablamos de una mastectomía sin que exista un cáncer de mama, normalmente nos referimos a la cirugía para tratar la ginecomastia, es decir, el crecimiento excesivo del tejido mamario", explica el doctor Thione.
El especialista señala que la intervención suele recomendarse cuando este aumento del pecho persiste en el tiempo, causa dolor o molestias, tiene un importante impacto psicológico o no mejora después de eliminar la causa que lo ha provocado ni con tratamiento médico.
También puede ser necesaria cuando existe una ginecomastia de gran tamaño o un exceso importante de piel, situaciones en las que una liposucción por sí sola no consigue un buen resultado.
¿El consumo de anabolizantes puede provocar ginecomastia?
De hecho, es una de las causas más frecuentes en hombres jóvenes. "Los esteroides anabolizantes pueden transformarse parcialmente en estrógenos, favoreciendo el crecimiento del tejido glandular mamario", explica el cirujano.
La buena noticia es que, si el problema se detecta en una fase inicial, puede revertir al abandonar los anabolizantes y, en algunos casos, con tratamiento farmacológico. Sin embargo, cuando el tejido ya se ha fibrosado y el aumento del pecho lleva meses instaurado, la cirugía suele convertirse en la única solución eficaz.
Además, no se trata solo de una cuestión estética. "Muchos pacientes presentan dolor, sensibilidad en la zona o una importante afectación de su calidad de vida. Evitan hacer deporte, ir a la playa o incluso determinadas situaciones sociales por vergüenza", añade.
El objetivo de la operación, explica el especialista, es recuperar un contorno torácico masculino, aliviar las molestias y mejorar también el bienestar psicológico.
¿Qué riesgos tiene esta intervención?
Como cualquier cirugía, no está completamente exenta de riesgos, aunque las complicaciones son poco frecuentes cuando la realiza un profesional con experiencia.
Entre ellas pueden aparecer sangrado, hematomas, infección, acumulación de líquido (seroma) o problemas de cicatrización. También puede producirse una alteración temporal o permanente de la sensibilidad en la areola o pequeñas asimetrías en el resultado.
En algunos casos muy concretos puede ser necesaria una segunda intervención para perfeccionar el resultado, aunque el doctor Thione destaca que el grado de satisfacción suele ser muy alto.
¿Cómo se realiza la operación?
No existe una única técnica. La cirugía se adapta a cada paciente en función del tamaño de la ginecomastia, de la cantidad de grasa y tejido glandular, de la elasticidad de la piel y del resultado que se quiere conseguir.
Cuando el problema se debe sobre todo al exceso de grasa, puede ser suficiente una liposucción. Sin embargo, si existe un aumento importante de la glándula mamaria, es necesario extirparla mediante una pequeña incisión alrededor de la areola.
En los casos más avanzados, cuando además sobra piel, puede ser necesario recolocar la areola y remodelar el tórax para conseguir un aspecto natural y simétrico, con cicatrices lo menos visibles posible.
¿Cómo suele ser el postoperatorio?
La recuperación suele ser bastante llevadera. Durante los primeros días es normal notar inflamación, hematomas y cierta sensación de tirantez, aunque estas molestias van desapareciendo poco a poco.
El dolor suele ser moderado y se controla bien con analgésicos habituales. Además, la mayoría de los pacientes pueden retomar actividades cotidianas en pocos días, aunque deberán llevar una prenda compresiva durante varias semanas para favorecer la adaptación de los tejidos y reducir la inflamación.
¿Cuánto tarda la recuperación completa?
Según explica el doctor Thione, las primeras semanas son las más importantes. En torno a las dos o tres semanas la mayoría de los pacientes ya puede recuperar buena parte de su rutina habitual.
Eso sí, el resultado definitivo requiere algo más de paciencia. Habrá que esperar entre tres y seis meses para que desaparezca completamente la inflamación y los tejidos se adapten por completo.
Durante este tiempo es fundamental seguir todas las indicaciones del cirujano: utilizar correctamente la faja compresiva, evitar esfuerzos físicos intensos durante las primeras semanas, no fumar, mantener un peso estable y acudir a las revisiones. Son cuidados sencillos que ayudan a reducir el riesgo de complicaciones y favorecen un mejor resultado a largo plazo.









