Las personas que escriben a mano y meditan terminan el curso con una actitud más positiva


Hablamos Catalina Hoffmann, creadora del método Neurofitness y experta en entrenamiento cerebral y desarrollo cognitivo, sobre algo muy común en junio: evaluar cómo ha sido nuestro "año escolar"


Aitana Soriano feliz en el desierto de vacaciones
Elisa García FayaRedactora de Belleza y Estar Bien
11 de junio de 2026 a las 17:30 CEST

Somos supervivientes. Estamos programados para detectar amenazas y problemas. Así nos lo ha recordado la creadora del método Neurofitness y experta en entrenamiento cerebral y desarrollo cognitivo Catalina Hoffmann. Le hemos preguntado por qué tendemos a recordar nuestros fallos antes que los logros alcanzados cuando hacemos balance a final de curso y cuando acaba el año. 

Según la especialista, los errores dejan una huella emocional más intensa pero está en nuestra mano equilibrar nuestro archivo mental y hacer una recapitulación más consciente. Para ella es importante "tener en cuenta los errores cometidos, pero sin permitir que eclipsen lo que hemos construido".

Día Mundial de la Sonrisa© Getty Images

Practica la gratitud

Desde el punto de vista emocional, en palabras de Catalina, "este hábito ayuda a reducir el estrés acumulado, aumenta la satisfacción personal y nos ayuda a tener una actitud más positiva cuando nos toca afrontar un reto". Además, señala que "mejora las relaciones interpersonales, porque hace que valoremos más lo que otros han hecho por nosotros".

A nivel cognitivo, según la experta, "la gratitud favorece que tengamos una visión más equilibrada de la realidad, ayuda a que sepamos identificar los aprendizajes de las experiencias que vivimos y contribuye a que tomemos las riendas de nuestro pensamiento, siendo más conscientes de esos momentos en los que la negatividad empieza a tomar el control". Por eso, no tiene duda de que "a final de curso, esta práctica resulta especialmente valiosa porque es un momento de balance". Para Hoffmann, "dedicar tiempo a agradecer lo aprendido, los objetivos alcanzados y las personas que han formado parte del proceso permite cerrar la etapa con una mayor sensación de bienestar, motivación y crecimiento personal".

Qué hacer si sientes que te minimizan© ariviere

Cuidado con la exigencia

La autoexigencia es, tal y como nos constata la especialista, una fuente enorme de estrés para el cerebro. "Cuando tenemos constantemente ese diálogo interno tan crítico, nuestro sistema nervioso se pone en estado de alerta continua". Nos cuenta que "eso hace que la amígdala tome el control, nuestro cerebro racional tenga menos protagonismo y nuestros niveles de cortisol se mantengan elevados más tiempo del debido". 

Esto, a largo plazo, se traduce en más negatividad, más impulsividad e irritabilidad, según la experta. "También favorece la inflamación crónica, dificulta el descanso y puede afectar negativamente a habilidades cognitivas como la memoria, la concentración o el razonamiento", nos cuenta. 

Día Mundial de la Sonrisa

Herramientas de fin de curso

Para un fin de curso alegre y consciente en el que puedas quedarte con todo lo bueno que te ha pasado, Catalina recomienda la meditación, porque "nos permite parar y conectar con nosotros mismos, relajando nuestro sistema nervioso y ayudando a que tomemos mayor conciencia y control respecto a nuestros pensamientos y nuestras emociones". 

"Otro hábito que ayuda muchísimo es la escritura manual", señala también. "Coger un cuaderno de hojas blancas, un bolígrafo y reservar cinco o 10 minutos todos los días para escribir aquello que agradecemos. Es lo que se conoce como un diario o cuaderno de gratitud. Este hábito le manda la orden a nuestro cerebro de ponerse a pensar en positivo y, así, cada vez le cuesta menos". 

Lo que te produce placer baja el cortisol© mangohomecollection

Además nos dice que respecto a este diario de gratitud, hay un truco que mucha gente no conoce y que ayuda muchísimo y es utilizar un bolígrafo especial para hacer esa escritura manual. Es decir, usar siempre el mismo y que este tenga  algo distintivo, por ejemplo, que sea llamativo. ¿Por qué? porque eso hará que, poco a poco y de forma automática, nuestro cerebro asocie ese bolígrafo con la gratitud y el pensamiento positivo y, así, hacer el "cambio de chip" le costará todavía menos.

Una chica sonriendo al aire libre© chrismpo

Beneficios de reconocer tus logros

Reconocer un avance, según nuestra experta, hace que nuestro cerebro libere dopamina y se active su sistema de recompensa. "Esto no solo solo genere bienestar, sino que ayuda a fijar la memoria y hace que el cerebro reconozca esa acción como algo valioso que debe repetirse", apuntala. "El hábito de la gratitud también ayuda a consolidar nuevas redes neuronales, que realmente nos interesan. Y es que al reforzar los éxitos mediante la atención positiva, se pone en marcha la capacidad de adaptación del cerebro (neuroplasticidad) y se establecen nuevas conexiones entre nuestras neuronas", agrega.

Con la llegada del fin de curso, llega también el momento de hacer balance. Aunque nuestro cerebro tienda a fijarse en los errores y en aquello que quedó pendiente, dedicar tiempo a reconocer los avances, agradecer lo aprendido y valorar el camino recorrido puede ayudarnos a cerrar esta etapa con una sensación de mayor satisfacción y bienestar. Como señala Catalina Hoffmann, pequeños hábitos como la gratitud, la escritura o la meditación permiten entrenar una mirada más equilibrada sobre el año vivido y afrontar el próximo curso con más confianza, motivación y energía.