Vestirse para adelgazar o ganar músculo: la ropa que eliges afecta a tu entrenamiento, esto es lo que dice la psicología


Una experta nos cuenta qué relación hay entre cómo te vistes para hacer ejercicio y tu adherencia a la rutina


Kaia Gerber x Vuori© vuoriclothing
Elisa García FayaRedactora de Belleza y Estar Bien
26 de abril de 2026 a las 19:30 CEST

La forma en la que te mueves, caminas... es la manera en la que te presentas. Las posturas que adoptas en el día a día dicen más de ti de lo que piensas. No solo al resto. También al cerebro. La neurociencia motora se encarga de definir esos nexos y por eso Carolina López- Tejero decidió indagar en ese universo. No sin antes estudiar psicología en Richmond, certificarse como Coach de Salud Nutricional por el IIN y, por supuesto, como profesora de pilates y yoga. Además, domina el campo de la belleza y el autocuidado

Ropa de entrenamiento© alo

Su método, Swan Carolina, fruto del deseo de inspirar a una creciente comunidad, combina lo anterior con el ballet y la calistenia: el arte de usar el peso del propio cuerpo para generar fuerza, flexibilidad, agilidad y resistencia. Ofrece la posibilidad convertir una dura coreografía en una efectiva herramienta de autoconocimiento que trasciende la dimensión del fitness. Además, la instructora está a punto de sacar su una cápsula de ropa de fitness en colaboración con una marca americana, porque sabe que también la forma en la que nos vestimos para entrenar tienen un impacto en nuestro estado de ánimo y nuestra motivación

Cómo entrenar según tu ciclo hormonal© caradelevingne

La ropa como detonante del movimiento

En esta misma línea, la fisioterapeuta y corredora Clara Ciudad, embajadora de Lululemon, explica que la ropa deportiva puede actuar como un auténtico ritual de inicio. Vestirse para entrenar ayuda a activar mentalmente al cuerpo y facilita dar el primer paso, especialmente en esos días en los que cuesta más arrancar. Cuando, además, las prendas resultan favorecedoras y cómodas, aumentan las ganas de moverse y la frecuencia con la que se entrena.

Por su parte, Luis Blanco, desde su experiencia al frente de una comunidad de corredores y como embajador de la misma firma, señala que sentirse cómodo y seguro con lo que se lleva puesto reduce la barrera inicial y hace que la experiencia de correr sea más intencional y disfrutable, especialmente para quienes no son atletas profesionales.

Media Image© Alo Yoga

Seguridad y autoestima

Con Carolina Swan también está de acuerdo la psicóloga Mireia Rodríguez de Psicoand. Para ella, cuidar nuestros looks a la hora de hacer ejercicio "puede ser un estímulo real". Asegura: "La ropa influye porque activa factores psicológicos como la percepción de una misma (sentirte más segura, más "en el rol"), lo que puede facilitar la adherencia, sobre todo al inicio o en momentos de baja motivación".

Para la experta, "la clave es que, si nos gusta, funcione como un complemento, no como el motor principal". Advierte: "Si solo entreno cuando me siento "mona y sexy", la constancia se vuelve frágil: no siempre nos sentimos igual y hay momentos (cambios hormonales, etapas vitales o situaciones de estrés) en los que esa sensación no está. Precisamente ahí es donde más necesitamos cuidarnos y movernos". Según Mireia, "si dependemos de vernos de una manera concreta para entrenar, nos estamos poniendo un freno a nosotras mismas. Porque no siempre vamos a sentirnos y vernos igual".

Entrenamiento© vuoriclothing

La psicóloga es clara: "El cuerpo no siempre se va a sentir cómodo ni la ropa nos va a quedar "perfecta". Si el ejercicio depende de eso, dejamos de entrenar para nosotras y pasamos a exponernos". En cambio, nos dice que "cuando la motivación se conecta con el autocuidado, la salud o el bienestar emocional, la adherencia es mucho más estable". Puedes querer ir mona, pero no va a ser el motivo por el que te quedes o no en casa.

La psicóloga plantea una pregunta que podrías hacerte antes de ir a hacer ejercicio para poner consciencia: ¿Desde dónde estoy eligiendo moverme hoy: desde el cuidado o desde la mirada externa?

Hacer ejercicio y ayuno intermitente cuando estamos estresados o cansados puede no ser la mejor alternativa según los expertos© believe_athletics

Comparaciones y complejos 

A pesar de lo anterior, ¿puede pasar que pensar en la ropa que te pones para entrenar te empuje a compararte y saque a la luz ciertos complejos? Para Mireia, depende del punto de partida de cada persona, pero confirma que "sí puede favorecer la comparación social, especialmente en entornos donde se ha normalizado una forma de vestir muy concreta, en gran parte impulsada por redes sociales (yoga, pilates, barre…)".

Y nos dice: "Un ejemplo claro es el yoga: en la India, donde se originó, las personas practican con cuerpos, edades y vestimentas muy diversas. Sin embargo, en Occidente, solemos asociarlo a una estética concreta: ropa apretada a conjunto y cuerpos fitness. Todo esto amplificado por la publicidad, marcas y redes sociales". Confirma: "La ropa más ajustada o de marca puede intensificar la comparación y, en algunas personas, activar inseguridades físicas o sensación de no encajar en el "estatus" del entorno".

Los entrenamientos de alta intensidad pueden revertir en un rostro envejecido© @rockwearaustralia

Ropa que te empodera y alimenta la seguridad en ti misma

A pesar de lo anterior, para la psicóloga "el problema no es la ropa en sí, sino cuando se convierte en un criterio de valor personal: "valgo más si me veo de esta manera". "Ahí pueden aparecer complejos y sensación de inferioridad", señala.

Por eso, para ella "es importante que la elección de la ropa nazca desde la comodidad física y emocional y la funcionalidad, no desde la presión, el estatus o la comparación".  "Cuando la referencia vuelve a ser interna (cómo me siento, cómo me cuido) el impacto negativo disminuye considerablemente", explica.

mujer deporte© Getty Images

En definitiva, la cuestión no es tanto qué nos ponemos para entrenar, sino desde dónde nos estamos relacionando con el deporte: ¿Estoy entrenando para habitar mi cuerpo, para expandirme, sentirme sexy y empoderarme, como defiende Carolina? ¿Para crecer, desplegar mis alas como un cisne y sentirme cada día más mujer y más capaz de hacer lo que me proponga? ¿O lo hago para encajar? Sacar tu fuerza interior, automotivarte para sentirte fuerte y, al mirarte al espejo mientras entrenas, trabajar también tu autoestima y tu seguridad, es la clave del éxito. Así conseguirás tu objetivo, ya sea perder peso, ganar músculo o, el más importante de todos, sentirte ágil y estar más sana.