Ya lo hizo Eugenia de York

Amalia de Holanda impacta en su aparición pública en Alemania: una gran cicatriz que ya no va a ocultar


No es solo la marca de una fractura, es la huella visible de una vida vinculada a los caballos y del accidente que sufrió el verano pasado y por el que fue operada


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Sira AcostaPeriodista senior de Realeza y Guionista
12 de agosto de 2026 a las 9:51 CEST

La princesa Amalia de los Países Bajos acudió a Aquisgrán para inaugurar los Campeonatos del Mundo FEI Aachen 2026, un acto marcado por una amplia representación de la realeza europea. La heredera llegó en el histórico carruaje Crème Calèche de 1898, perteneciente a la reina Guillermina, y presidió la ceremonia de apertura del evento ecuestre más relevante de la década, un reencuentro especialmente significativo para ella por su conocida pasión por los caballos. A este acto también acudió la infanta Elena, la reina Mary de Dinamarca y Zara Tindall; además fue el acto elegido por la próxima reina de Holanda para enseñar por primera vez su gran cicatriz. 

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Entre el conjunto de esmeraldas y el carruaje de 1898 de los Orange-Nassau, la aparición en el Sportpark Soers de la ciudad alemana de Aachen (Aquisgrán) fue impresionante. Además la hija de Guillermo y Máxima de Holanda, futura reina de los Países Bajos, aprovechó este escenario tan símbólico para mostrar la gran cicatriz que hasta ahora había quedado oculta en vestidos o tapada por chales durante las cenas de gala en la que sí ha llevado los brazos al aire.  

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Esa cicatriz está llena de significado: la princesa heredera se lesionó montando a caballo en junio de 2025. Entonces fue un susto, y el Servicio de Información del Gobierno neerlandés emitió un comunicado explicando que sería operada del brazo tras una mala caída durante una sesión de equitación. Este accidente obligó a posponer parte de su formación militar y marcó un punto relevante en su relación con la disciplina ecuestre, una de sus grandes pasiones. Aún así la princesa reapareció a los pocos días en un acto oficial junto a su padre, el rey Guillermo, y con el brazo en cabestrillo.

Amalia de Holanda luce un peinado elegante© Getty
Amalia de Holanda luce su cicatriz

Durante eso días la reina Máxima dijo en un acto oficial, al ser preguntanda por el estado de salud de su hija que "es muy valiente y está bien". También su padre habló de la evolución de la princesa Amalia: "Me impresionó mucho. Lo lleva muy bien, estamos muy orgullosos de ella".  Dos días después de ser operada, la heredera fue dada de alta para continuar con la recuperación en su hogar, el Palacio de Huis ten Bosch, sin embargo, no ha sido  hasta ahora cuando se ha podido ver la marca que le acompañará por siempre. 

"Si realmente me quieres conocer, debes verme cuando estoy con mi caballo"

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La relación de la princesa Amalia con el mundo del caballo se remonta a cuando era una niña y es cotidiana, ya pasa buen parte de su día en las caballerizas de palacio junto a Mojito, el caballo con el que ha competido en varias ocasiones y que se ha convertido en su refugio personal. Ella misma lo explicó con claridad en el libro de Claudia de Breij, publicado cuando alcanzó la mayoría de edad: "Si no lo cuidas tú misma, no tienes derecho a montarlo. Si realmente me quieres conocer, debes verme cuando estoy con mi caballo. Es en ese momento cuando realmente puedo ser yo". Esa declaración, tan directa de la heredera, revela mucho de su identidad pública y privada.

Amalia luce las esmeraldas de la reina Maxima© Getty
Amalia luce las esmeraldas de la reina Maxima

Las cicatrices, en el sentido más literal, cuentan historias: el caso de Eugenia de York

En ese contexto, la cicatriz que ha mostrado en los Mundiales de Equitación, donde ha sido una presencia destacada, más teniendo en cuenta que este es el único acto que tiene programada la Casa Real de los Países Bajos hasta septiembre, adquiere un significado mayor. No es solo la marca de una fractura: es la huella visible de una vida vinculada a los caballos y del accidente que sufrió. Las cicatrices, en el sentido más literal, cuentan historias. Y en la realeza, donde durante décadas se ocultaron accidentes, enfermedades o vulnerabilidades para preservar la estabilidad institucional, mostrarlas supone un cambio de paradigma. 

Boda de Eugenia de York y Jack Brooksbank espalda vestido novia© Getty Images

Otras figuras reales han entendido ese poder narrativo. Eugenia de York eligió para su boda en octubre de 2018 un vestido que cumplía la tradición Windsor pero que dejaba ver la cicatriz de la operación de escoliosis que sufrió en el año 2012 en el Real Hospital Ortopédico Nacional, una experiencia que le convirtió en parte activa de esa organización que llegó incluso a tener una unidad de alojamiento con su nombre para para pacientes y familiares que se tuviera que someter a tratamientos similares.

Boda de Eugenia de York y Jack Brooksbank peinado y cicatriz en la espalda© Getty Images

Lejos queda el tiempo en el que la realeza ocultaba accidentes, enfermedades o vulnerabilidades para preservar una imagen de fortaleza y estabilidad institucional, mostrarlas ahora supone un cambio de paradigma. Exhibirlas en escenarios tan simbólicos y durante un acto oficial, no reafirman una identidad auténtica y orgullosa de todos sus aprendizajes..