¿Y si ese desayuno que te "activa" por la mañana en realidad te está pasando factura unas horas después? Avena con miel, tostadas con mermelada, zumo de frutas… Son opciones que muchos consideran saludables. Sin embargo, cada vez más voces advierten de que empezar el día con este tipo de alimentos podría estar detrás de la fatiga, el hambre constante o incluso los cambios de humor a lo largo del día.
La bioquímica Jessie Inchauspé, conocida como "La diosa de la glucosa", lo explica de forma contundente: "Pensamos: "¡Wow, me siento tan despierto!", pero en realidad, es solo placer, no energía". Te contamos qué dice la experta y qué opina al respecto la nutricionista Rosa Rullán, con quien nos hemos puesto en contacto para saber si de verdad deberíamos renunciar para siempre a un desayuno dulce para estar de buen humor.
El 'subidón' del desayuno dulce
Una de las claves está en cómo responde nuestro cuerpo al azúcar a primera hora del día. Según Inchauspé: EEl azúcar provoca un aumento de dopamina en el cerebro. Esto nos hace sentir despiertos por un momento". Esa sensación de activación inmediata es real. Pero, como ella misma sugiere, puede ser engañosa si la confundimos con energía sostenida.
Aquí es donde entra el matiz. Como explica la nutricionista Rosa Rullán: "Comer dulces sí activa el sistema de recompensa del cerebro, pero no solo lo despierta el azúcar: también comidas saladas, grasas e incluso proteínas". Entonces, ¿por qué desaconseja Jessie los desayunos dulces?
Energía rápida… y bajón posterior
Más allá del placer del que habla Jessie, el punto clave está en cómo evoluciona la energía que nos da el azúcar el tiempo. Rullán lo explica así: "El problema es el pico de azúcar que producen los carbohidratos refinados: energía súper rápida y... después... un bajón". Esto ocurre especialmente con desayunos basados en azúcares simples o harinas refinadas. La energía llega rápido… pero también desaparece en un plis plás.
En ese sentido, el mensaje de Inchauspé es claro: ese "subidón" inicial no se traduce en energía estable a lo largo de la mañana. ¿Qué pasa realmente? Rullán lo aclara sin rodeos: "La glucosa es el combustible del cerebro. El problema no es que el azúcar no aporte energía, sino cómo la aporta". Asegura que cuando esa energía llega de golpe, en forma de picos de glucosa, es más probable que después aparezcan:
- Cansancio
- Hambre temprana
- Irritabilidad
Mitocondrias y fatiga: cómo interpretar el mensaje
Uno de los puntos más llamativos del discurso de Inchauspé tiene que ver con las mitocondrias. La experta dice que cuando optamos por alimentos dulces para desayunar estamos "dañando nuestras mitocondrias y provocando fatiga crónica a largo plazo". Es una afirmación potente, pero conviene analizarla en su contexto.
Por eso, nuestra nutricionista explica: "Las mitocondrias se nutren tanto de grasa como de glucosa. No hay evidencia de que un desayuno con carbohidratos refinados dañe las mitocondrias o cause fatiga crónica". Sin embargo, "sí que se podrían ver dañadas si hay un consumo excesivo crónico de azúcares añadidos", agrega. Es decir, el problema no es un desayuno puntual, sino el patrón mantenido en el tiempo.
Por qué el desayuno salado suele funcionar mejor
Entonces, si el problema no es simplemente "lo dulce", ¿por qué tantas recomendaciones apuntan hacia desayunos salados? La respuesta está en su composición. Según Rullán, "un desayuno rico en proteínas y grasas saludables da más saciedad y evita los picos de glucosa". Este tipo de desayuno favorece una liberación de energía más progresiva, lo que se traduce en:
- Mayor estabilidad durante la mañana
- Menos hambre a media mañana
- Mejor estado de ánimo
Entonces, desayunar salado no garantiza que vayamos a estar de buen humor toda la mañana porque lo salado tenga algo especial en sí mismo, sino porque suele incluir nutrientes que ayudan a estabilizar la glucosa.
No es que tengas que olvidarte para siempre de desayunar dulce. Pero conviene hacer algunos ajustes para que tu desayuno tenga siempre carbohidrato, proteína y grasa. De esta forma, incluso un desayuno con componentes dulces puede evitar los picos bruscos de glucosa que preocupan a Inchauspé.
La clave está en evitar grandes picos de glucosa, buscar energía sostenida y, en consecuencia, mantener la saciedad y el buen humor durante la mañana. Porque más allá del "subidón" inicial, lo que realmente importa es cómo te sientes dos o tres horas después de desayunar.














