¿Tomas el café sin azúcar pero lo acompañas de unas tostadas de pan de molde con aceite y sal? Entonces, es más que probable que no hayas dejado el azúcar del todo, aunque pienses que es así.
Como nos confirma la dietista- nutricionista Fátima Japón, "muchas personas solo eliminan el azúcar visible y no tienen en cuenta que el pan de molde industrial suele llevar azúcares añadidos para mejorar sabor y conservación". Y no es solo eso. El azúcar está oculto en otros muchos alimentos y las harinas refinadas de algunos de ellos también favorecen los picos de glucosa.
"El pan de molde está hecho con harinas muy refinadas que el cuerpo convierte rápidamente en glucosa", advierte Fátima. "A nivel metabólico, el efecto final se parece mucho al del azúcar, aunque no tenga sabor dulce", confirma.
Explica que esto obliga al cuerpo a liberar insulina con frecuencia y, con el tiempo, lo que se traduce en más hambre poco después de comer y una regulación del apetito bastante deficiente.
El problema del azúcar invisible
El azúcar afecta directamente al metabolismo, al sistema hormonal, al estado inflamatorio y a la microbiota intestinal. El gluten solo es un problema real en personas con celiaquía o sensibilidad demostrada. El azúcar, en cambio, en exceso, impacta negativamente en prácticamente todo el mundo, independientemente de que haya síntomas digestivos claros o no.
"A la gente le cuesta identificarlo porque aparece en la lista de ingredientes con muchos nombres distintos en el etiquetado y porque no asociamos esos productos con azúcar al no tener un sabor dulce evidente", explica Fátima por su parte.
Eliminar el gluten o el azúcar: ¿qué es más importante?
"En una persona sana, sin enfermedad celíaca ni sensibilidad al gluten, es importante reducir el azúcar, no el gluten", empieza diciendo la nutricionista. "El gluten, por sí solo, no es el problema como tal", aclara. "En cambio, el exceso de azúcar y de ultraprocesados sí tiene un impacto directo sobre la glucosa, la insulina, la inflamación y el apetito", detalla. "Quitar gluten sin criterio no garantiza mejoras, reducir azúcar, en la mayoría de casos, sí", recalca.
"El azúcar está presente en muchísimos productos, afecta directamente al control del apetito y a la glucosa en sangre y además refuerza conductas de consumo compulsivo", advierte Fátima. "Al reducir azúcar, muchas otras decisiones alimentarias mejoran de forma casi automática", promete.
Para Elisa "reducir el azúcar tiene un efecto global y rápido: mejora la energía, el control del apetito y la salud metabólica. Además, es un cambio más sostenible". En cambio, "eliminar el gluten sin criterio puede generar frustración y no resolver el problema de base si el azúcar sigue presente. Cuando una persona reduce el azúcar, de forma natural empieza a elegir alimentos más reales y menos ultraprocesados, y eso ya es un gran paso hacia una alimentación más saludable".












