Beatriz de York cumple este sábado 38 años en un momento especialmente delicado para ella y para toda la familia. Tras un año marcado por la situación judicial de su padre, Andrés Mountbatten‑Windsor, antes el hijo favorito de Isabel II, y por el escrutinio constante que pesa sobre la Casa York desde la publicación de los documentos del caso Epstein, la sobrina de Carlos III llega a esta fecha en un clima de presión mediática y con su posición pública sometida a un análisis permanente. A ello se suman los cíclicos rumores de crisis matrimonial que nunca terminan de apagarse. Y aunque hay motivos para celebrar, desde su propio cumpleaños hasta el nacimiento de la tercera hija de la princesa Eugenia, lo cierto es que la pequeña ha nacido en Lisboa, un detalle que refleja que la unidad legendaria del clan ya no parece la de antes y que el futuro tampoco se presenta más despejado.
Rumores de crisis y la defensa pública de Edoardo Mapelli Mozzi
Días antes de soplar las 38 velas, la estabilidad de su matrimonio con Edoardo Mapelli Mozzi volvió a ser objeto de especulaciones. El empresario italiano ha desmentido de forma explícita cualquier rumor de crisis en una entrevista concedida esta semana a The Gentleman’s Journal. En una sesión de preguntas y respuestas celebrada en el Palacio de Blenheim, Edoardo habló sobre viajes, estilo de vida y prioridades personales, y aprovechó para subrayar que su vida familiar sigue siendo la piedra angular de todo. Preguntado por sus "vacaciones perfectas", respondió: "Salir de la rutina, desconectarme de los correos electrónicos y las noticias, y pasar tiempo con mi familia". También señaló que su mayor lujo son 2las experiencias, los viajes y el tiempo en familia", y que su forma de relajarse consiste simplemente en "pasar tiempo con mi familia y amigos".
Estas declaraciones llegan después de que, el pasado marzo, surgieran rumores de distanciamiento entre la pareja. Amigos cercanos ya habían asegurado a HELLO! que "no eran ciertos en absoluto", explicando que ambos estaban compaginando "trabajos muy exigentes con el cuidado de sus hijos". En los últimos meses, Beatriz y Edoardo han reaparecido juntos en varios actos familiares, como la boda de Harriet Sperling y Peter Phillips, y también compartieron un selfie durante un viaje a Grecia, disfrutando del verano europeo. La pareja, que se casó en 2020, tiene dos hijas: Sienna, de cuatro años, y Athena, de uno. Beatriz es además madrastra de Christopher Woolf, de diez años, hijo de Edoardo y Dara Huang, que estuvieron comprometidos pero nunca llegaron a casarse.
El nacimiento en Lisboa y la nueva geografía de los York
El empresario ha reforzado esta semana su imagen de hombre de familia al felicitar públicamente a su cuñada, la princesa Eugenia, por el nacimiento de su tercera hija. Eugenia dio la bienvenida a la pequeña el pasado lunes, 3 de agosto, y lo hizo en Lisboa, una señal de que la familia ha dejado de estar a caballo entre el Reino Unido y Portugal para establecerse de forma definitiva en Melides, un lugar perfecto para refugiarse de la tormenta familiar. Ese cambio geográfico es también una prueba de que los York ya no están tan unidos como antes, cuando el príncipe Andrés y su exmujer, Sarah Ferguson, presumían de ser "la pareja de divorciados más feliz del mundo".
Mientras tanto, la princesa Beatriz afronta su cumpleaños en un clima de atención renovada, especialmente desde que trascendió el asunto de los alojamientos subvencionados a los que, al parecer, tanto ella como su hermana tenían acceso en el Palacio de St. James y el Palacio de Kensington, a pesar de no ser miembros activos de la realeza. Este asunto, unido a que los documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos mostraron la posibilidad de que ellas, siendo ya mayores de edad, pudieran haber obtenido algún beneficio indirecto de la amistad familiar con el magnate condenado por tráfico sexual de menores, ha hecho que su popularidad caiga a mínimos históricos según los últimos datos de YouGov, que sitúan a las hermanas York solo por encima de su padre y de Meghan Markle en percepción pública. La combinación de la situación de sus padres, la presión mediática y los rumores sobre su vida privada han convertido este 38º cumpleaños en uno de los más delicados de su vida adulta.
La caída de popularidad de Beatriz y Eugenia de York, en mínimos históricos
Según el experto en la realeza Andrew Lownie, autor de Entitled: The Rise and Fall of The House of York, este cumpleaños "no será fácil" debido a "la situación de su título, su matrimonio y sus actividades empresariales", como declaró al Daily Mail. "Muchas cosas han cambiado para la familia York desde el último cumpleaños de Beatrice", explicó. "Su padre permanece, de hecho, bajo arresto domiciliario en Norfolk, con la posibilidad de ser acusado de compartir información confidencial, y su madre probablemente sigue escondida en el extranjero".
Todo apunta a que será un cumpleaños discreto, lejos de las suntuosas fiestas que la princesa Beatriz solía celebrar. Conviene recordar que hace dos décadas, cuando festejó su 18º cumpleaños, se organizó una fiesta de estilo victoriano en el Castillo de Windsor que, según los medios, costó unas 500.000 libras esterlinas de la época (equivalentes hoy a unos 582.600 euros). Entonces ya se consideró un despilfarro extravagante, entre otras cosas porque el vestido de la cumpleañera se había traído en avión desde Nueva York y costaba doce mil euros. Sin embargo, aquella celebración resulta aún más desatinada si se observa con la perspectiva del tiempo y con unas imágenes que ya no están disponibles oficialmente, pero siguen circulando ampliamente por internet.
La fiesta de los 18: la sombra que nunca se desvanece
El vestido era un diseño de la casa neoyorquina fundada por Georgina Chapman, esposa del magnate del cine Harvey Weinstein (actualmente cumpliendo condena de prisión y acusado de agresiones sexuales por más de 80 mujeres) que también estuvo entre los invitados a la fiesta en el Castillo de Windsor junto al resto de la pandilla: Jeffrey Epstein, condenado y encontrado muerto en prisión, y Ghislaine Maxwell, también condenada por tráfico sexual de menores. Algo que se pudo comprobar años después cuando los fotógrafos, agencias y medios de comunicación rebuscaron en sus archivos de la época y encontraron una foto de los tres disfrutando de la fiesta en los jardines de Windsor, residencia real que da nombre a la dinastía y nuevo epicentro de la vida institucional.
Veinte años después, ese cumpleaños sigue persiguiendo a Beatriz. La celebración con la que su padre quiso presentarla ante el mundo como una princesa británica preparada para una vida brillante al servicio de la Corona, ha terminado convertida en una prueba documental de un entorno que hoy resulta profundamente incómodo. Lo que entonces se concibió como una entrada en sociedad y una afirmación de que las York tendrían un puesto en el futuro de la institucion, se ha transformado en un episodio que ha marcado para siempre la trayectoria pública de la familia York.











