El verano termina, pero no necesariamente la vida en una terraza. Este proyecto del estudio de arquitectura de interiores y decoración El Ático de Daniela parte precisamente de esa idea: aprovechar una azotea que tenía luz, amplitud y muchos metros, pero apenas ofrecía posibilidades reales de uso, para convertir parte de ella en una estancia independiente y confortable durante todo el año.
El resultado está en la cubierta de un edificio del Poblenou, en Barcelona: 50 m² nuevos dentro de una terraza de unos 150 m², conectados directamente con el dúplex familiar mediante una escalera de caracol. ¡Un minipiso completo sobre la casa principal!
© E.A.D.Antes: una azotea con metros, pero prácticamente sin uso
Cuesta relacionar esta imagen con el resultado final. El punto de partida era una terraza de cubierta prácticamente técnica, diáfana y bastante deteriorada, con el pavimento descuidado, cerramientos oxidados, chimeneas e instalaciones a la vista. Sin embargo, había algo que merecía ser aprovechado: muchísima luz y una extraordinaria sensación de amplitud en pleno Barcelona.
El objetivo, aunque ambicioso, era crear sobre esta terraza un verdadero espacio interior que sumara nuevas posibilidades a la vivienda de la planta inferior.
© El Ático de DanielaDespués: 50 m² que parecen mucho más
El verdadero reto no era simplemente sumar metros habitables. La familia necesitaba funciones que la casa principal (se trata de un dúplex) no podía ofrecer con la misma independencia: un lugar tranquilo para trabajar, descansar o leer; espacio para reuniones y celebraciones; y también la posibilidad de alojar invitados. ¡Y este es el resultado!
Ahora, una distribución abierta permite que salón y comedor compartan el espacio y que la luz procedente de los grandes ventanales llegue prácticamente a toda la estancia.
© E.A.D.Más que cerrar una terraza: crear algo que faltaba en casa
Partiendo de esto, se ha creado un miniaapartamento completo con zona de día que se convierte en dormitorio de invitados, baño y cocina. Y en solo 50 metros, porque también se accede a una zona exterior desde aquí, que nada tiene que ver con esto.
Así, el nuevo pequeño apartamento independiente, queda conectado con la vivienda principal y con el exterior. Como explica Eva Sánchez, fundadora de El Ático de Daniela, buscaban “una especie de refugio sobre Barcelona” capaz de transformarse con pequeños gestos.
© E.A.D.El gran cambio: ganar una planta más para la vivienda
Aquí se entiende bien el potencial que tenía el espacio antes de ver el resultado final. La azotea cuenta con aproximadamente 150 m² y se sitúa justo encima del dúplex donde vive la pareja propietaria con su hija de ocho años.
El trabajo de El Ático de Daniela no consistió en cerrar toda la terraza, sino en crear sobre ella un nuevo volumen interior de unos 50 m², manteniendo además la relación con el exterior. Eva Sánchez lo resume así: “Ganamos una planta más para la vivienda, pero sobre todo un lugar capaz de adaptarse a la vida de cada uno de ellos”.
© El Ático de DanielaUn comedor que puede crecer cuando llega gente
En una superficie contenida, es muy interesante que cada pieza tenga más de un único uso. Así, en la zona de comedor y junto a uno de los ventanales se diseñó un banco de lectura con almacenaje inferior, una petición expresa de la propietaria, que viaja semanalmente por trabajo a París y quería contar con un rincón tranquilo para leer o descansar.
Pero el banco tiene una segunda vida. Cuando se organizan comidas familiares, la gran mesa de roble de dos metros puede desplazarse hacia él para incorporarlo como asiento adicional y aumentar el número de comensales.
© El Ático de DanielaLa oficina que desaparece cuando termina la jornada
Esta es probablemente una de las soluciones más ingeniosas de la reforma. Uno de los propietarios trabaja habitualmente desde casa y deseaba disponer de una oficina independiente del dúplex. Había, sin embargo, una condición: al acabar de trabajar, no quería seguir viendo el despacho.
El estudio responsable de este proyecto, El Ático de Daniela, diseñó entonces un gran mueble a medida con una puerta corredera que permite ocultar por completo la zona de trabajo. Incluso la mesa dispone de un sistema para recogerse e integrarse dentro del propio mobiliario. “Cuando termina la jornada laboral, la oficina desaparece literalmente y el espacio vuelve a pertenecer a la familia”, explica Eva.
© El Ático de DanielaUn salón que también puede convertirse en dormitorio
Además, esta zona de estar es cambiante. El sofá se convierte en una cama de 145 cm de ancho. La hija de ocho años lo utiliza para cumpleaños y noches de pijama con sus amigas, pero también permite alojar cómodamente a invitados.
Las mesitas redondas pueden desplazarse de un punto a otro según haga falta una superficie de apoyo, mientras que el mobiliario de almacenaje mezcla madera y blanco —el color favorito de la propietaria y un hilo conductor en otros proyectos que el estudio ha realizado para esta familia— para mantener la continuidad de todo el interior. “Queríamos que el mobiliario no ocupara el espacio de una manera rígida, sino que pudiera adaptarse con facilidad a cada situación”, explica Eva.
© El Ático de DanielaUna cocina pequeña que aprovecha cada centímetro
Para que estos 50 m² funcionaran realmente como una planta autónoma, hacía falta una cocina, pero sin permitir que esta dominara visualmente toda la estancia. ¡Dicho y hecho! Eva diseñó una minicocina compacta y muy integrada, que sorprende por su capacidad de almacenaje. Los frentes blancos y lisos reducen su presencia visual, mientras que el acabado pétreo de la encimera y el frente introduce textura.
© El Ático de DanielaInterior y terraza siguen conectados
Aunque en este proyecto se incorpora un volumen cerrado que permite aprovechar el espacio y usarse durante todo el año, nunca se quiso borrar la idea de que estamos sobre una azotea. La cocina lo demuestra especialmente bien: la entrada de luz y las vistas hacia la parte exterior mantienen constantemente presente la terraza.
© El Ático de DanielaUn baño completo para funcionar también como apartamento
Incluir un baño completo cambia por completo las posibilidades de este nuevo espacio. No es únicamente una sala familiar en la azotea. Cuenta con ventana hacia la terraza, por lo que recibe luz natural.




