Esta reforma huele a verano. No buscaba borrar el pasado, sino hacerlo respirar mejor. Esta casa andaluza de 1998, ubicada en Benahavís, Málaga, ha sido reformada por Claudia Muñoz Arquitectura para ganar luz, frescor y conexión con el jardín. Con 466 m² construidos sobre una parcela de unos 3.200 m², la intervención ha convertido la casa en ese refugio de verano que todos imaginamos: paredes blancas, barro, madera, vegetación, porches, piscina y una forma de vivir muy mediterránea.
© CMAntes: un salón amplio, pero más frío y menos conectado
El salón tenía buena superficie y una chimenea con mucha presencia, pero el conjunto resultaba más frío y menos acogedor. La actualización de pintura, suelos, textiles y mobiliario permitió que el espacio ganara calidez, luz y una atmósfera mucho más relajada.
© Nacho VillaUn salón más sereno, luminoso y conectado con el exterior
La intervención del estudio Claudia Muñoz Aquitectura (www.claudiamunoz.es) transformó el salón. Ahora conserva el carácter de la vivienda original, con su chimenea central, carpinterías de madera y ese aire andaluz que no se ha querido perder, pero con un estilo más acogedor y sereno.
La intervención en este proyecto se centró en actualizar sin borrar: se pintó la casa, se pulieron los suelos y se trabajó una atmósfera más clara y relajada, con textiles neutros, fibras naturales y piezas de madera. El interiorismo está diseñado para una familia que vive la casa como residencia habitual y también como lugar de encuentro en temporada alta.
En esta imagen se aprecia uno de los grandes objetivos de la reforma: abrir la casa al jardín. Las carpinterías de madera se ampliaron para ganar luz y reforzar la relación visual con el exterior. “Desde el inicio del proyecto tuve claro que la prioridad era conectar los espacios interiores con los exteriores”, explica Claudia Muñoz. La puerta acristalada permite que el salón participe de la vida del porche y del jardín, algo clave en una vivienda pensada para disfrutarse en modo verano.
© CMAntes: la cocina estaba en la parte trasera y era más oscura
Así era la antigua cocina, situada en una zona menos conectada con el jardín y la piscina. La reforma cambió por completo su papel dentro de la casa: dejó de ocupar una posición secundaria para convertirse en uno de los espacios principales de convivencia.
© Nacho VillaLa nueva cocina: otra ubicación que mira al jardín y a la piscina
La decisión más importante de la reforma fue trasladar la cocina. Antes estaba en la parte trasera de la vivienda y ahora ocupa una posición mucho más privilegiada, cerca del jardín y la piscina. Con este gesto, Claudia Muñoz Arquitectura consiguió que la cocina dejara de ser un espacio de servicio para convertirse en el centro social de la casa. El mobiliario combina frentes de estratificado efecto madera en roble natural con encimera de Dekton, una solución luminosa, resistente y fácil de vivir.
© Nacho VillaCocina y comedor forman ahora un único espacio de convivencia
En esta casa no hay comedor independiente. La zona de comer se integra en la propia cocina, pensada como un espacio amplio y familiar. La madera, las fibras naturales y el barro del suelo refuerzan esa sensación de casa de vacaciones sin caer en tópicos. “En verano, esa conexión con el jardín y la piscina hace que la cocina se convierta prácticamente en una extensión del exterior”, cuenta Claudia Muñoz. Algunas piezas de mobiliario proceden de firmas como Bolia, Zoco Home y Zara Home.
© CMAntes: una fachada con potencial, pero menos fresca
La casa ya tenía una fuerte personalidad andaluza, con teja curva, rejas, arcos y buganvillas. La intervención respetó todos esos elementos, pero aligeró la imagen exterior con pintura blanca, una pérgola mejor integrada y una conexión más cómoda con el jardín y la piscina.
© Nacho VillaUna casa andaluza que ahora se ve más blanca, fresca y luminosa
La fachada mantiene la esencia de la arquitectura andaluza original: muros blancos, teja cerámica curva, rejas de forja, carpinterías de madera y vegetación trepadora. La reforma no quiso transformar la casa en otra cosa, sino devolverle frescor y coherencia. Se instaló una pérgola nueva con materiales naturales, mejor integrada en el conjunto.
Una piscina rodeada de barro y vegetación mediterránea
La zona de la piscina también se actualizó con la misma lógica que el resto del proyecto: unir, simplificar y dar continuidad. Se recreció una zona para hamacas y se utilizó suelo de barro, el mismo material que aparece en la cocina, los baños y el porche. De esta manera, interior y exterior se leen como parte de una misma casa. “La intención era que interior y exterior se concibieran como una misma cosa”, señala la arquitecta.
© Nacho VillaUn porche convertido en comedor exterior para muchas personas
El porche es una de las zonas que mejor resume la reforma. Antes, la terraza estaba más compartimentada y existía un escalón junto al arco que interrumpía el uso del espacio. Se igualó el suelo, se abrió al máximo la estructura y se amplió con una nueva pérgola integrada en la arquitectura original de la casa.
Así se consiguió un único ambiente exterior, más cómodo y continuo, donde colocar una gran mesa de comedor y disfrutar de comidas largas a la sombra. Y, en el extremo, un espacio de estar con sofá en L de gran capacidad y varias mesas de centro redondas.
© CMAntes: estancias amplias, pero con menos intención decorativa
La casa ya contaba con buenos volúmenes, carpinterías de madera y una base arquitectónica interesante. La reforma no partía de cero: el reto consistía en ordenar, actualizar y reforzar su carácter de vivienda de verano.
© Nacho VillaUn dormitorio sereno para una casa pensada también para invitados
La vivienda, utilizada por una pareja holandesa con tres hijos mayores como residencia habitual y también como casa de acogida para familiares y amigos en temporada alta, necesitaba dormitorios tranquilos, cómodos y fáciles de vivir. En este, la base neutra, las cortinas de lino, la carpintería de madera y las fibras naturales crean una atmósfera reposada, muy en línea con el espíritu de la reforma.
© CMAntes: baños con una estética más pesada y menos actual
Los baños originales tenían una imagen más recargada, con azulejos decorativos, muebles oscuros y una distribución menos ligera. La reforma los transformó en espacios más serenos, acabados en barro y en sintonía con el resto de la casa.
© Nacho VillaUn baño acabado en barro para reforzar el aire de verano
En este baño, el barro del suelo, la madera del mueble y el espejo, la grifería en acabado cálido y la ducha abierta (con suelo continuo) actualizan el espacio sin romper con la arquitectura original. La hornacina iluminada aporta una nota contemporánea y práctica, pero el conjunto mantiene una lectura natural.
La idea de la arquitecta Claudia Muñoz, responsable de este proyecto, no era hacer baños llamativos, sino coherentes con la casa.
© Nacho Villa¡Sorpresa en un rincón! Bañera exenta para completar el baño
En el mismo baño, la bañera exenta añade ese punto de disfrute pausado que encaja tan bien en una casa pensada para vivir el verano sin prisas. Sus líneas curvas suavizan el espacio y contrastan con la fuerza del suelo de barro, mientras la grifería de pared dorada libera el volumen de la bañera. A un lado, la hornacina iluminada aporta funcionalidad y ambiente, convirtiéndose en un pequeño gesto práctico y decorativo.




