Ni aire acondicionado ni obras: Cómo refrescar tu dormitorio para dormir mejor en las noches más calurosas del verano


Desde elegir tejidos más transpirables hasta aplicar el popular método egipcio, estos cambios pueden ayudarte a reducir la sensación de calor y mejorar el descanso durante las noches más calurosas del verano


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15 de julio de 2026 a las 13:02 CEST

Con las temperaturas nocturnas cada vez más elevadas, dormir bien durante el verano puede convertirse en todo un reto. El calor dificulta que el cuerpo reduzca su temperatura, un proceso necesario para conciliar el sueño y mantener un descanso pleno. Por eso, además de recurrir a ventiladores o sistemas de climatización, adaptar el dormitorio puede convertirse en una de las soluciones más eficaces.

 

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Apuesta por tejidos ligeros y transpirables

La ropa de cama juega un papel fundamental durante los meses más calurosos. Los expertos recomiendan sustituir las prendas más pesadas por tejidos naturales y frescos, como el algodón o el lino, capaces de favorecer la circulación del aire y absorber mejor la humedad. También es aconsejable optar por colores, ya que reflejan más la luz y contribuyen a generar una sensación visual de frescor.  Además, prescindir de mantas y utilizar cobertores ligeros puede ayudar a evitar la acumulación de calor durante la noche. 

El método egipcio que se ha vuelto viral

Uno de los trucos más comentados este verano es el conocido como "método egipcio". Consiste en humedecer ligeramente una sábana o una toalla fina antes de acostarse para favorecer una sensación inmediata de frescor. Diversos medios especializados han recuperado esta práctica tradicional como alternativa para las noches especialmente sofocantes cuando no se dispone de aire acondicionado.

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Eso sí, el objetivo no es empapar la cama, sino conseguir una humedad ligera que ayude a refrescar el cuerpo de forma puntual y controlada.

Ventilación: la clave está en el horario

Mantener las ventanas abiertas todo el día no siempre es la mejor solución. Cuando la temperatura exterior es muy elevada, los expertos aconsejan cerrar ventanas, persianas o cortinas durante las horas de más calor para evitar que la habitación acumule temperatura. Posteriormente, al caer la tarde o durante la noche, puede aprovecharse el aire más fresco para ventilar y generar corrientes cruzadas. 

Las cortinas opacas o las persianas también ayudan a reducir la entrada de radiación solar y a mantener una temperatura más estable en el dormitorio. 

Una decoración más ligera también ayuda

Aunque pueda parecer un detalle menor, la decoración influye en la percepción térmica del espacio. Los colores claros en paredes, textiles y complementos aportan una sensación visual de frescura y luminosidad. Tonos como el blanco, el azul suave o los verdes empolvados suelen asociarse a ambientes más relajantes y veraniegos.

También puede ser buena idea reducir el exceso de textiles decorativos, como mantas, cojines o alfombras gruesas, que tienden a acumular calor durante los meses de verano.

Ventiladores y soluciones para mover el aire

Cuando la ventilación natural no es suficiente, los ventiladores continúan siendo uno de los recursos más eficaces y económicos. De hecho, los ventiladores de techo han experimentado un importante auge gracias a su bajo consumo energético y a su capacidad para reducir la sensación térmica sin necesidad de enfriar el aire de forma artificial.

Tanto los modelos de techo como los ventiladores de pie ayudan a mejorar la circulación del aire dentro de la habitación y pueden contribuir a que el descanso resulte más confortable.

Un dormitorio pensado para descansar

Más allá de combatir el calor, el objetivo es crear un entorno que favorezca el descanso. Mantener la habitación oscura, evitar cenas copiosas justo antes de acostarse y procurar que el dormitorio conserve una temperatura agradable son algunas de las recomendaciones que los especialistas relacionan con una mejor calidad del sueño durante el verano.

Con pequeños cambios en la ropa de cama, la ventilación y la decoración, es posible transformar el dormitorio en un refugio mucho más confortable para afrontar las noches más cálidas de la temporada.