Todo gran cambio surge a raíz de un punto de inflexión y en el caso de Rochi Laffón, ese momento estuvo marcado por un diagnóstico médico. La influencer, que también trabaja como profesora de Primaria, ha cambiado mucho su físico en los últimos años y gran parte de esta transformación tiene que ver con su interior, no solo con sus nuevas rutinas deportivas… Y eso ha dado un giro a su vida.
Para ella las molestias gastrointestinales se habían convertido en algo normal desde hacía muchos años y se había sometido a varias pruebas médicas, pero no conseguían descubrir qué era lo que le pasaba. Sus problemas se fueron agravando con el tiempo y nos cuenta que, después de tener que estar ingresada en el hospital a causa del dolor, por fin encontró a un médico en Sevilla que supo dar con la clave: su problema era la celiaquía.
A partir de entonces, tuvo que retirar muchos alimentos de su dieta y aprender a seguir disfrutando de los platos que le gustan adaptándolos a su nueva situación, y eso ha marcado un antes y un después.
Hemos acompañado a Rochi durante una de sus mañanas en Madrid, donde antes de ir a trabajar aprovecha para entrenar en Revive Wellness Hub y después, para recuperar fuerzas, va a la cafetería Osom Coffee, donde nos ha contado, además de sus rutinas de ejercicios, algunos de sus tips de alimentación y nuevos descubrimientos.
¿Cuándo te diagnosticaron la celiaquía y cómo ha cambiado tu vida?
Llevo toda mi vida teniendo problemas de tripa, dolor, muchas cosas me sentaban mal y vomitaba, pero nunca me habían dicho qué era. Mi madre me había llevado a hacerme pruebas, pero nunca habían dado con lo que era y también iba por rachas, hasta que el año pasado tuve que ingresar en el hospital porque tenía muchísimos dolores. Luego fui a un médico en Sevilla que me hizo un estudio integral de mi microbiota, de mi resistencia, incluso un test físico -porque está muy conectado el físico con el intestino- y me descubrieron celiaquía. Todo el mundo tiene unas enzimas en el intestino que yo no tengo, me las había cargado. Creo que la empecé a desarrollar hace como cuatro o cinco años.
¿Te ha costado adaptar tu vida?
Al principio me lo saltaba un poco o no tenía fuerza de voluntad. Ahora sé perfectamente qué es veneno para mi cuerpo y me cuesta muchísimo más saltármelo porque ya he descubierto qué me sienta mal. Cada vez lo tengo más integrado en mi día a día. Al principio lo llevé muy mal, lloraba muchísimo, pero ahora, por suerte, hay muchísimas cosas celíacas. Aunque tienes que cambiar muchas cosas, educar a tu círculo, porque claro, en mi casa muchas veces había comida con gluten y mi madre no se daba cuenta.
¿Qué es lo que más echas de menos?
Una buena pasta. Porque la que hay sin gluten, aunque está muy conseguida, no sabe igual. Hay muchísimos sitios que me encantan donde tiene opciones increíbles sin gluten como Osom, donde suelo ir después de entrenar. No me puedo quejar porque me lo han diagnosticado en un momento en el que todo el mundo sabe lo que es y hasta en los aviones hay opciones sin gluten. Pero echo de menos ir a casa de mi abuela y tomarme una galleta.
¿Cuál es el último descubrimiento de alimentación que hayas hecho y sin el que ahora no puedes vivir?
He aprendido a adaptar todo para que sea sano. Que tengo antojo de brownie… No me voy a privar, voy a hacerlo con dátiles, proteína, chocolate negro 100%, sin harina, sin azúcar... ¿Quiero unos tacos? Pues me hago el taco: en vez de con pan, con base de zanahoria y huevo, la meto en el horno y me queda riquísimo. También me hago cookies y tortitas de avena y plátano. Si tengo antojo de pasta, me la hago de calabacín, y priorizo mucho la proteína. En función de lo que peso y lo que mido, sé cuánta proteína tengo que tomar, así que voy a chat GPT y le voy diciendo lo que como al día y me dice las proteínas que llevo. No tengo miedo a ningún alimento, pero sí a los azúcares refinados y a la comida basura.
¿Tomas algún suplemento?
Sí, tomo magnesio, creatina y proteína en polvo todos los días. La creatina es maravillosa tanto para hombres, como para mujeres, tengas 15 o 75 años. He obligado a toda mi familia a tomarla y ahora todos tenemos más energía. También te ayuda a muscular, con la pérdida de grasa, la función cognitiva, la memoria… De verdad que yo soy una Rochi nueva con la energía que te da.










