El truco de 10 minutos que activa la dopamina y combate la pereza


Y cinco gestos de la neurociencia que sacan a tu cerebro del 'modo ahorro'


Visualizar, fijarse una meta, pasar a la acción© oysho
19 de febrero de 2026 a las 12:00 CET

Cuando el tiempo es gris, frío o lluvioso, como el que ha imperado desde que comenzó 2026, es habitual sentir menos energía, más pereza y cierta apatía. De hecho, más de la mitad de los adultos españoles asegura sentirse así después de los continuos episodios de borrascas que se han vivido.

Esta situación puede hacer que, de forma consciente o inconsciente, se vayan posponiendo planes y propósitos que realmente se desean, pero para los que muchas personas no consiguen encontrar esa energía mental que nos hace pasar a la acción. No es falta de fuerza de voluntad, sino una respuesta natural del cerebro, que está diseñado para ahorrar energía.

Cansancio en la menopausia© Getty Images

Porque, ante entornos con menos luz, menos estímulos y menor actividad exterior, las neuronas tienden a activar un modo de conservación: reducen la motivación, buscan rutinas conocidas y evitan el esfuerzo. Además, la menor exposición a la luz natural influye en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, claves para el estado de ánimo, la energía y la iniciativa.

Conocer esta realidad es clave para empezar activar el cerebro a nuestro favor y comenzar a movernos hacia los propósitos que nos hemos marcado. Pero, ¿por dónde empezar los cambios para pasar a la acción?

A medida que se vuelve a acercar tu periodo, apuesta por ejercicios de bajo impacto y estiramientos.© kirstygodso

El primer paso no es exigirse más, sino crear las condiciones que ayuden a nuestro cerebro a salir de ese "modo ahorro" y empezar a tomar acción. Ese cambio empieza activando el cuerpo. El movimiento, aunque sea breve, aumenta el flujo sanguíneo cerebral y estimula la liberación de dopamina, el neurotransmisor de la motivación y el logro. No hace falta una gran sesión de ejercicio: caminar 10 minutos, estirar o empezar el día con una pequeña rutina física puede marcar la diferencia. La acción genera motivación, no al revés.

Hay un ejercicio que te ayuda a calmarte y que, además, fortalece tu sistema inmune© believe_athletics

El segundo elemento clave es la claridad. Un cerebro saturado o confuso tiende a procrastinar y cuando pensamos en "cambiar de hábitos", "cuidarme más" o "avanzar en mis objetivos", el cerebro percibe tareas difusas y potencialmente costosas. La solución es convertir los propósitos en acciones concretas, pequeñas y medibles.

Por ejemplo, cambiar el "quiero estar en forma" por "voy a caminar 15 minutos después de comer" supone una gran diferencia. Porque cuando el objetivo es claro y alcanzable, el cerebro lo interpreta como una tarea posible y activa los circuitos de recompensa al completarlo. 

Ejercicio a partir de los 40 motivacion© fitditts

Aquí entra en juego un tercer elemento fundamental: el foco en el progreso, no en la perfección. El perfeccionismo aumenta la sensación de esfuerzo y el miedo al fracaso, lo que activa circuitos de evitación. En cambio, cada pequeño avance libera dopamina, reforzando el hábito y facilitando que repitas la conducta.

Una mujer utilizando su ordenador portátil© Getty Images

Un cuarto pilar para dejar de procrastinar y pasar a la acción es cambiar una creencia muy extendida: la de que es necesario sentirse motivado para empezar. La realidad es que la motivación es una consecuencia de la acción, no al revés. Cada vez que haces algo, por pequeño que sea, estás enviando a tu cerebro un mensaje de capacidad y control y eso que al principio supone un verdadero esfuerzo, poco a poco se convierte en un impulso lleno de entusiasmo.

También ayuda trabajar el entorno. Más luz natural, espacios ordenados y reducir distracciones disminuyen la carga cognitiva y facilitan la toma de decisiones. La clave es entender que cuanta menos energía tenga que emplear el cerebro en decidir o resistir tentaciones, más recursos tendrá para avanzar y pasar a la acción hacia esos objetivos que se persiguen.

Una mujer en la oficina© Getty Images

Por último, es importante tener clara una idea: la apatía no es un enemigo, sino una señal que nos indica que el cerebro necesita activación progresiva, claridad y pequeñas victorias. Por eso, dejar atrás este "síntoma" y pasar a la acción no es una tarea que se realice a base de grandes cambios de golpe, sino creando movimiento constante y fluido, que poco a poco despierte al cerebro de su letargo.

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