Claves de principiante si quieres empezar a perder peso

Modificar nuestra dieta y hacer más ejercicio físico son dos cambios importantes en nuestra vida para bajar de peso. Sin embargo, hay algunas claves que cuando procuramos cuidarnos y controlar el peso por primera vez podemos malentender y no gestionar de forma adecuada.

Por Cristina Soria

Cuando pretendemos perder peso hay dos cuestiones que hay que poner en práctica y que son ineludibles. Una es vigilar la dieta y establecer una serie de hábitos saludables, y la otra es introducir en nuestro día a día una serie de ejercicios físicos que rompan con el sedentarismo y que nos hagan quemar calorías y tonificar los músculos.

Aunque ambas prácticas son muy importantes, la más urgente y directamente relacionada con la pérdida de peso tiene que ver con nuestra alimentación. Al comer de forma saludable estamos reduciendo el número de calorías, mejorando nuestra composición corporal (al reducir la grasa), y generando hábitos saludables que nos hagan sentirnos más ligeros y menos hinchados.

No hagas ejercicio solo para comer sin culpa

A veces hacer ejercicio es una forma de sobrellevar una mala alimentación, y se convierte en una disculpa para comer “lo que quieras” sin culpa, porque luego quemas calorías y grasas para tratar de que los efectos de una mala alimentación no se perciban. Sin embargo, la única pauta importante que hay que llevar a cabo cuando se trata de perder peso es que todas nuestras decisiones deben ser sostenibles y realizarlas a largo plazo.

De nada sirve comer mal o sin control y dejarte la piel en el gimnasio. Al final ese tipo de descompensaciones afloran y dejan de manifiesto que estamos construyendo la casa por el tejado o, mejor dicho, la dieta solo por el ejercicio.

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Una alimentación saludable destierra los procesados

Conseguir bajar de peso con una alimentación saludable es tan fácil como tener en cuenta que todo alimento procesado va en contra de tu objetivo. Ni siquiera muchos de los llamados “light” o “sin grasas” son lo que dicen ser, porque mientras que no aportan azúcares o grasas, pueden estar añadiendo calorías desde otros nutrientes.

Los alimentos procesados tienen un objetivo: ser baratos y adictivos. Para camuflar materias primas de baja calidad, y que sean más agradables a la vista o al gusto, o para hacer que estos productos tengan un ciclo de conservación más largo, se recurren a procesos industriales de procesado. Cualquier producto procesado podría tener su equivalente saludable, con el mismo sabor y con los mejores nutrientes, es cuestión de cambiar la perspectiva. 

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Haz ejercicio físico con cabeza

Las promesas de apuntarte a un gimnasio son estupendas, pero lo importante es que, al igual de con la alimentación, sea un trabajo prolongado en el tiempo y realizado con un análisis racional de tus necesidades. 

El ejercicio aeróbico es el más fácil de realizar. Puede que sientas que caminando muchos pasos al día, o corriendo en la bici tienes tu ejercicio físico resuelto. Pero lo cierto es que los entrenamientos de fuerza son los más útiles para bajar peso y en los que los resultados se aprecian de forma más evidente.

Recorrer 10.000 pasos diarios apenas tienen impacto en tu forma física. Sin embargo, 30 minutos bien aprovechados con ejercicios de fuerza pueden marcar un diferencia muy importante, tonificando tus músculos y haciéndote perder peso. 

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No tengas prisa

Adelgazar no puede ser cuestión de milagros. Si pretendes perder peso en muy poco tiempo es casi seguro que puedes tomar decisiones que supongan un perjuicio para tu salud. Las dietas que implican resultados veloces son las más peligrosas, e implican un efecto rebote que te situará en un punto peor del que te encontrabas al comienzo.

Todos los beneficios en tu peso que consigas a raíz de un cambio de alimentación y de incluir un entrenamiento físico en tu rutina han de ser el resultado de esfuerzos que debes realizar de forma racional, constante y sostenible. Bajar de peso implica conseguir finalmente un equilibrio en tu nutrición y en tu entrenamiento. No se trata de algo puntual, sino de mantener los hábitos en el tiempo y hacerlo con equilibrio.

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