Frente a los interiores que parecen cortados por el mismo patrón, la decoración artesanal reivindica precisamente lo contrario: objetos únicos, pequeñas irregularidades, materiales con textura y piezas capaces de transmitir que detrás de ellas existen unas manos y un proceso.
Cerámica, vidrio, madera, fibras o textiles hechos a mano se mezclan ahora con muebles contemporáneos y diseños minimalistas para crear casas más personales. Pero ¿cómo incorporarlos sin que el resultado resulte rústico o recargado? Mar Gausachs nos da sus claves profesionales para conseguirlo.
© maria pujolPor qué lo artesanal vuelve a tener tanto peso en decoración
Durante años hemos tenido acceso prácticamente inmediato a muebles y objetos de cualquier parte del mundo. La consecuencia, junto a todas las ventajas de esa democratización del diseño, es una cierta uniformidad estética. “Podemos comprar el mismo mueble o el mismo objeto prácticamente desde cualquier lugar del mundo y eso ha hecho que muchas casas se parezcan entre sí”, señala Mar Gausachs, directora creativa, decoradora y estilista. Ella misma ha creado la colección de piezas artesanales Lempicka (que puedes ver en esta imagen).
La artesanía ofrece justo el contrapunto: singularidad y exclusividad. Importan los materiales, pero también las técnicas, las manos que intervienen en su fabricación y la historia que acompaña cada objeto. Y existe, además, otra manera de consumir decoración que gana terreno: tener menos, pero elegir mejor. “Una pieza artesanal puede ser simplemente un jarrón, pero tiene suficiente presencia como para no necesitar cinco objetos más a su alrededor”, explica la estilista.
© @carlospascualfotografoMenos piezas y de mayor calidad
Esta máxima resulta especialmente importante para Mar desde su experiencia profesional. Un interior muy trabajado arquitectónicamente puede perder fuerza cuando el estilismo final se resuelve acumulando complementos reconocibles y producidos de forma masiva.
“Yo apuesto por menos y de mejor calidad”, afirma. Una filosofía que no implica necesariamente invertir en grandes obras o piezas prohibitivas, sino seleccionar objetos con intención y darles el protagonismo que merecen. Y es que la artesanía debe entenderse como una manera de introducir carácter. En la imagen, un detalle decorativo de un proyecto del estudio LC Interiores.
© Paula Cárdenas¿Cómo reconocer una buena pieza artesanal?
¡Tiene que enamorarte! Antes de interesarse por quién ha elaborado un objeto o por la técnica empleada, Mar Gausachs se fija en algo mucho más intuitivo: la forma. “Para mí lo primero siempre es la forma y que te enamore el alma. Es como tener un amor a primera vista: o te habla o no te dice nada”, explica.
Después entran en juego las proporciones, la silueta y la capacidad de la pieza para dialogar con el espacio. También el material y su forma de envejecer. Una madera natural, una cerámica o determinados metales pueden incluso ganar belleza y adquirir una interesante pátina con el paso de los años.
La historia que existe detrás aporta valor, aunque Gausachs introduce un matiz importante: no debería convertirse en la única razón para comprarla. “La pieza tiene que gustarte incluso sin conocer todo lo que hay detrás”. En la imagen, proyecto del estudio Ábaton con uso del revestimiento continuo Mortex.
© Mausha MarsáArtesanía no significa decoración rústica
Es probablemente uno de los prejuicios más extendidos y también uno de los primeros que conviene desmontar. Una pieza artesanal puede ser completamente contemporánea. “No asociaría artesanía necesariamente con un estilo rústico”, afirma Mar. Lo que hay que hacer es introducir pocas piezas y dejar que respiren.
Una cerámica de gran formato puede transformar una consola de líneas depuradas; una lámpara artesanal, aportar textura a un salón contemporáneo; y una bandeja o un objeto de vidrio hecho a mano, romper la frialdad de una mesa de centro minimalista. En la imagen, un rincón del espacio Moret 9 de Mausha Marsá.
© maria pujolCerámica y textiles, dos buenas opciones para empezar
Para quien quiera introducir esta tendencia poco a poco, la cerámica ofrece una de las puertas de entrada más sencillas. Funciona en prácticamente cualquier estancia y permite encontrar piezas interesantes en precios muy diferentes.
Los textiles constituyen otra opción muy agradecida. Un cojín tejido a mano, una manta, una alfombra o incluso una pantalla artesanal pueden cambiar la percepción de un espacio sin exigir una transformación completa. Dormitorio de un proyecto de Mutuum con cerámica de la colección Lempicka de Mar Gausachs en la mesita de noche.
© El ático de DanielaCómo mezclar piezas artesanales con muebles contemporáneos
Una casa en la que absolutamente todo comparte exactamente el mismo lenguaje puede resultar impecable, pero también demasiado previsible. Por eso, para Mar Gausachs, mezclar es precisamente parte del atractivo.
Una pieza hecha a mano puede suavizar la rigidez de un mueble contemporáneo; mientras que un diseño actual puede renovar por completo la lectura de un objeto artesanal. Para que la combinación resulte coherente, basta con establecer algún hilo conductor. Puede encontrarse en el color, en un material que se repite o incluso en las proporciones de los diferentes elementos. Terraza diseñada por el estudio El ático de Daniela –en él, su fundadora, pone especial atención a localizar piezas únicas para sus proyectos–.
© PETE NAVEYLa regla de estilista que evita recargar: editar
¿Qué sucede cuando reunimos varias piezas hechas a mano sobre una consola, una estantería o una mesa? Una de las claves está en una palabra que Mar utiliza constantemente en su trabajo: editar. “Muchas veces el problema no es qué ponemos, sino cuánto ponemos”, resume.
En sus composiciones busca distintas alturas y volúmenes y evita colocar varios objetos iguales o de dimensiones similares. Con piezas pequeñas suele recurrir a agrupaciones de tres y recomienda reunirlas sobre una bandeja para que visualmente se perciban más ordenadas.
Si se trata de objetos grandes, puede ser suficiente con dos piezas de diferente tamaño. Y cuando se mezclan autores o materiales distintos, conviene repetir algún elemento: una gama cromática, una textura o un tipo de forma. “Tiene que existir algún motivo visual por el que estén juntas”. En la imagen, piezas de la firma Tom Dixon en Espacio con Hache.
© Eugeni PonsLa imperfección también decora
Variaciones en el esmalte, pequeñas marcas, diferencias de unos milímetros o una simetría que no es absoluta forman parte de numerosos procesos manuales. Lejos de ocultarlas, la tendencia artesanal invita precisamente a cambiar nuestra manera de mirarlas.
“Tenemos que dejar de verlo como una imperfección”, afirma Gausachs, aunque recuerda que siempre debe distinguirse entre un defecto y una característica natural del proceso de elaboración.
Lo conoce también desde su faceta de creadora. En las piezas de Lempicka, colección desarrollada por Mar Gausachs junto a Montse Lozano, de Areté Empordà, cada resultado presenta sus propios matices. “Ninguna es igual, ni una sale exactamente del mismo color”, explica. Para la estilista ahí reside precisamente parte de su valor: “Lo imperfecto es perfecto”. Una cerámica irregular situada, por ejemplo, sobre una superficie de piedra de líneas muy limpias puede crear un contraste especialmente atractivo. Proyecto de Àbag Studio con cocina abierta
© natalia cedresPara que una pieza artesanal destaque, dale aire
No basta con escoger bien; también hay que encontrar el lugar adecuado. Y existe una regla sencilla que funciona prácticamente siempre: dejar espacio alrededor de una pieza especial. “Si tienes una pieza especial y la colocas en una estantería rodeada de quince objetos, probablemente desaparecerá”, señala Mar.
También propone escapar de las ubicaciones más previsibles: una pequeña escultura puede funcionar en la cocina; una cerámica especial, en el baño; mientras que una pieza de gran formato puede colocarse directamente en el suelo o sobre una peana en el recibidor o el salón.
Y antes de decidir su ubicación definitiva, conviene probar. “En estilismo movemos muchísimo los objetos hasta encontrar su sitio. Las piezas y los complementos hablan”. Proyecto de Pia Capdevila con estilismo de Mar Gausachs.
© maria pujolLempicka: artesanía, geometría y presencia escultórica
La relación de Mar Gausachs con la artesanía también se traslada a Lempicka (www.margausachs.com), su propia colección de piezas artesanales. “Lempicka nace precisamente de mi necesidad de crear piezas que yo misma echaba de menos cuando hacía estilismos o proyectos. Objetos con suficiente presencia para funcionar solos y que no fueran simplemente un complemento más”, explica.
La colección está inspirada en Tamara de Lempicka y también en Egipto, aunque sin buscar una interpretación literal de ambos universos. A Mar le interesaban especialmente “sus geometrías, las proporciones, las formas rotundas y esa mezcla entre fuerza y feminidad”. Todas las piezas se realizan artesanalmente y el trabajo manual es una parte esencial de su identidad. Mar Gausachs ha realizado el co-diseño junto a Montse Lozano, de Areté Empordà.
“Para mí era fundamental que se percibiera la mano. Y no cualquier mano, quería las manos de Montse Lozano”, señala. En la imagen, jarrón de la colección Lempicka de Mar Gausachs.
© Nômade Temple IbizaTres claves para comprar artesanía que no pase de moda
- La primera sería precisamente olvidarse de las tendencias al comprar. Que lo artesanal esté de moda no significa que debamos escoger una pieza porque la estamos viendo continuamente. “Si te gusta únicamente porque ahora vemos ese tipo de pieza constantemente, probablemente también te cansarás de ella cuando dejemos de verla”, advierte Mar.
- La segunda es apostar por materiales y objetos capaces de envejecer bien.
- Y la tercera, escoger piezas versátiles que puedan evolucionar junto a nuestra casa.
Porque un hogar no debería permanecer congelado como si acabara de terminarse un estilismo. “Las casas hablan y hay que vivirlas. Las casas evolucionan al igual que las personas cambiamos”, recuerda. Por eso, si ese objeto artesanal que nos enamoró puede pasar con el tiempo de la consola a una estantería, de la mesa de centro al dormitorio y continuar funcionando, probablemente habremos elegido bien. En la imagen, espacio del hotel Nômade Temple Ibiza.




