Lo hemos hecho todas alguna vez: entrar en una tienda de decoración y salir con cuatro, cinco o seis cojines nuevos para el sofá, convencidas de que cuantos más pongamos, más calidez y personalidad ganará el estar. Es una de esas certezas que damos por hechas sin cuestionarlas apenas, casi un acto reflejo cuando queremos dar una vuelta a la decoración del salón sin obras y en un fin de semana. El problema es que, según esta experta en interiorismo, esa lógica funciona justo al revés.
Hablamos con Ilze Dombrovska, arquitecta de interiores y CEO de Eichholtz IDHouse (www.eichholtzidhouse.com/es), para entender por qué el sofá más recargado de cojines no suele ser el más acogedor, sino a menudo el menos cómodo y el que más pequeño hace parecer el salón entero. Lo resume con una frase que bien podría ser un mantra de decoración: "Menos cojines y más espacio: el verdadero lujo de un salón no se mide en metros, sino en contención". Estas son las claves para acertar con los cojines, sin que se conviertan en el problema que en realidad queríamos resolver.
© Leroy MerlinEl mito de que más cojines dan más calidez
Detrás de este hábito hay una confusión que se da a menudo en la decoración del salón: pensar que llenar un espacio de elementos equivale a decorarlo bien. Cuantos más objetos, cojines o mantas amontonamos sobre el sofá, más cálido y personal creemos que parece el salón. Es una lógica que compramos sin cuestionarla, porque nos parece una relación causa-efecto sin fisuras. Tampoco se trata de poner solo uno: en el equilibrio está la clave, como demuestra esta propuesta de Leroy Merlin.
"Hay un error bastante extendido en la decoración de interiores, que es pensar que cuantos más elementos pongamos mejor está decorado un espacio. Pasa lo mismo con los cojines: parece que cuantos más pongamos en el sofá, más cálida y acogedora parecerá la casa", explica Ilze Dombrovska. Por si te lo preguntabas, no es así.
© Jordi MirallesEl número de cojines ideal
¿Cuántos cojines ponemos en el sofá? No existe un número mágico, pero sí una lógica que ayuda a no equivocarse. Antes de incorporar cojines nuevos, merece la pena pensar en las proporciones del sofá y en cuántos puede albergar sin perder su función principal, que es la de sentarse en él con comodidad.
"Al final, para lograr esa sensación de calma y elegancia, el truco está en ser muy medidos con las proporciones. Una regla que me gusta seguir es la del número impar: para no equivocarte, busca siempre el equilibrio a través de cifras impares", apunta la CEO de Eichholtz IDHouse.
A partir de ahí, ofrece un truco infalible: "Una fórmula que nunca falla es añadir solo una pieza más respecto a las plazas del sofá". Traducido a la práctica, son cuatro cojines para un sofá de tres plazas, o tres para uno de dos plazas, como en este proyecto de Molins Design.
© Eichholtz IDHouseLa colocación importa tanto como la cantidad
El lugar donde se coloca cada cojín pesa tanto como el número elegido. Un error habitual es que todos sean del mismo tamaño y estén a la misma distancia entre sí, lo que aplana la composición y resta la sensación de profundidad que se busca conseguir.
Dombrovska lo tiene claro: "A la hora de ubicarlos, ayuda mucho jugar con la escala colocando los cojines más grandes cerca de los brazos exteriores y dejar que las dimensiones se reduzcan sutilmente hacia el centro. Así ganamos profundidad sin recargar", tal y como ocurre en esta propuesta de Eichholtz IDHouse.
© Amador TorilMejor de formas sencillas
A la hora de elegirlos, la tentación es buscar cojines de diseños originales que llamen la atención por sí solos. Según la experta, el mayor acierto suele estar en lo más sencillo, siempre que esté bien ejecutado y se mantenga el estilo, como en esta propuesta de Studiomac, donde se integran a la perfección y forman un dúo perfecto con los cuadros de Alejandra Duarte by ddduarte.
"Tampoco hace falta complicarse la vida buscando formas extrañas. El formato cuadrado tradicional funciona de maravilla siempre que el patrón esté impecablemente confeccionado y la densidad del relleno sea buena", señala la arquitecta de interiores.
© Eichholtz IDHouseApostar por la textura antes que por el volumen
Si lo que se busca es dar riqueza visual al conjunto, la solución no pasa por sumar más piezas, sino por combinar cojines de materiales distintos entre sí y jugar con lo táctil, como se ha hecho en esta propuesta de Eichholtz IDHouse.
"Si queremos darle riqueza al ambiente, en lugar de meter más volumen es mucho mejor jugar con el tacto y mezclar tejidos nobles: combinar un lino pesado con una seda, un terciopelo de algodón o un punto bouclé", añade Dombrovska.
© Pedro JaénEl color en armonía con el espacio
Con el color ocurre algo parecido a lo que pasa con las formas: cuantos más tonos se acumulan sobre el sofá, más ruido visual generan. La experta plantea, en cambio, tres pasos que funcionan casi siempre, en cualquier salón, tal y como demuestra este proyecto de GC Studio.
"Para los colores, la fórmula que mejor responde busca el diálogo con el espacio: un tono neutro de base que fusione el cojín con el sofá, un matiz secundario conectado con algún cuadro u objeto del salón, y una pincelada discreta de contraste. Pero sobre todo, nada de colocaciones encorsetadas ni esquinas pellizcadas; los textiles tienen que reposar de forma natural", detalla la CEO de Eichholtz IDHouse.
© Eichholtz IDHouseMás cojines no implica más confort
Aquí está la clave que desmonta ese falso mito de decoración: un sofá lleno de cojines no resulta más cómodo. Cuantos más textiles se acumulan, menos superficie útil queda para sentarse, y hay que apartarlos cada vez que alguien quiere descansar en él, algo que no ocurre en esta propuesta de Eichholtz IDHouse.
"La realidad es justo la contraria. Cuando te encuentras con un sofá atestado de textiles, lo primero que pierdes es el espacio real para sentarte a gusto. Y lo segundo, pero no menos importante, es que tapamos la propia estructura del mueble, recortando la luz y haciendo que todo el salón parezca más pequeño de lo que es", advierte la arquitecta de interiores.
© Nestor MarchadorEn el caso de un sofá pequeño...
Este efecto se agrava especialmente en los salones pequeños, donde el sofá suele ser igual de pequeño. Si cada cojín de más ya roba centímetros de asiento en un modelo grande, en uno compacto ese margen prácticamente desaparece: no queda hueco para apoyar la espalda ni para sentarse sin tener que mover antes media docena de cojines a un lado.
Es la misma idea que plantea Dombrovska, aplicada a su versión más exigente: si tapar la estructura del sofá hace que un salón grande parezca más pequeño, en un salón mini el error se nota el doble, tanto en la sensación de espacio como en la comodidad real de sentarse a descansar. Esta propuesta del estudio Lapopie cuenta con el número exacto de cojines que dan confort sin agobiar.
© GancedoLa prueba definitiva: quita la mitad
Si después de leer hasta aquí no tienes claro si tu sofá tiene más cojines de la cuenta, hay una forma muy sencilla de comprobarlo, tal y como explica la experta.
"Si tenéis dudas en casa, haced la prueba: quitad la mitad de los cojines que tenéis ahora mismo en el salón. Veréis al instante cómo el espacio vuelve a respirar y la luz entra de otra manera". En esta propuesta de Gancedo no sobra ni falta ninguno: cuenta con el número ideal.
© Eichholtz IDHouse¿Y en la cama?
El mismo criterio de contención se traslada, según la experta, a la decoración del dormitorio —este, de Eichholtz IDHouse—, aunque con algunos matices propios: las dimensiones de una cama permiten algo más de generosidad textil que las de un sofá, pero no un exceso sin criterio.
"Esta forma de entender el orden vale también para el dormitorio. Es verdad que una cama permite más juego textil por sus dimensiones, pero sigue pidiendo jerarquía: las almohadas de diario, un par de cuadrantes de apoyo y como mucho, dos piezas especiales como toque final", concluye.




