Está claro que los colores vivos son tendencia esta temporada, aunque las temperaturas vayan en descenso. Contra todo pronóstico, hemos visto mucho el amarillo mantequilla, el rojo en su versión más intensa… y hay un nuevo tono que está conquistando a todas las entendidas de moda y que no paramos de ver en las Semanas de la Moda de Oslo y Copenhague. Me refiero al azul turquesa. Después de varios años dominados por los tonos neutros, este color llega para poner una nota vibrante a nuestros armarios.
Si hay una tonalidad para seguir actualmente de cerca, sin dudarlo es el turquesa. Lo estamos viendo en total looks, accesorios y pequeños toques de color, lo podríamos llamar "turquesa inesperado"; este último, le aporta energía y un punto estiloso a cualquier look básico, y puede ser por medio de un bolso, una camiseta o una joya. Además, combina de maravilla con los otros los dos colores tendencia de este entretiempo: el rojo y el mantequilla.
De las pasarelas al street style: es la temporada del "turquesa inesperado"
El auge del turquesa no es casualidad. Las grandes firmas, como Armani, Prada o Rabanne, entre muchas otras, ya nos lo adelantaron en sus colecciones Primavera/Verano 2026 apostando por esta tonalidad. La versatilidad de este color y su elegancia nada discreta han cautivado por las calles de las grandes capitales de la moda, aunque la verdadera sorpresa llegó cuando consiguió traspasar la frontera del verano, apareciendo en los looks de comienzos de otoño de las prescriptoras de estilo mejor vestidas.
Y es que la tendencia no se ha quedado sobre la pasarela: este año el color indiscutible del street style de las Semanas de la Moda de Oslo Copenhague o Nueva York, celebradas recientemente, es claramente el turquesa.
Un color con historia
Aunque hoy el azul turquesa se asocia directamente con el verano, el mar y el agua cristalina, su nombre tiene un origen mucho más antiguo. La palabra procede del francés turquois, relacionado con Turquía, país a través del cual la piedra llegó a Europa. Sin embargo, sus principales yacimientos históricos se encontraban en regiones como Persia, en el actual Irán, y Asia Central.
La piedra turquesa fue utilizada durante siglos en joyería y como elemento ornamental por diferentes civilizaciones, fascinadas por esa mezcla tan particular entre azul y verde. Con el tiempo, su característico tono terminó dando nombre a un color que hoy forma parte del vocabulario de la moda.
El jersey turquesa, la nueva pieza estrella
Entre todas las posibilidades, hay una prenda que destaca especialmente: el jersey fino. La combinación entre una silueta sencilla y un color tan llamativo consigue equilibrar el resultado. Basta combinarlos con unos pantalones vaqueros y unos kitten heels para conseguir un look especial.
Así nos lo ha querido demostrar una de las chicas del momento, Inés García, que el pasado mes de agosto apostó por un conjunto bastante relajado, al que añadió ese jersey fino turquesa, dándole la chispa que elevaba totalmente el outfit.
Cómo llevarlo sin complicarse
Aunque a primera vista puede parecer un tono difícil de combinar, el turquesa ofrece más posibilidades de las que parece. Con negro adquiere un aire más sofisticado y nocturno, mientras que junto al blanco o al beige resulta más luminoso y elegante. El denim es otra de sus parejas naturales: unos vaqueros clásicos pueden convertirse en el acompañamiento perfecto para una camisa o un jersey turquesa. Pero mi favorito sin duda es la combinación con el print de cebra, aporta ese extra de elegancia que ya adquiere de por si la prenda.
Para quienes todavía no se atreven con una prenda completa, los accesorios son la mejor puerta de entrada a la tendencia. Un bolso, unos zapatos o incluso un pañuelo en ese tono pueden actualizar un estilismo compuesto por básicos.
Del verano al otoño
El verdadero éxito del turquesa está en haberse desprendido de esa etiqueta que le adjudicaba pertenecer a los colores exclusivamente estivales. Las tendencias cromáticas del Otoño/Invierno 2026-2027 apuestan por colores más vibrantes y expresivos, alejándose de la idea de que el frío exige vestir únicamente en tonos oscuros.
Así, el turquesa llega para demostrar que el color también puede tener cabida entre abrigos, jerséis y botas. Una pequeña revolución cromática que empezó junto al mar y que, contra todo pronóstico, amenaza con quedarse durante todo el invierno.









