Tender la ropa en el balcón para que se seque al sol es un gesto tan cotidiano que casi ni lo pensamos. Sin embargo, ahora conviene pensárselo dos veces: varios ayuntamientos ya multan con hasta 1.500 euros a quienes cuelgan la colada de forma visible desde la fachada, y hasta 3.000 euros a quienes tienen la lavadora en el balcón y molestan con el ruido a la comunidad.
La buena noticia es que secar la ropa dentro de casa, sin depender del sol ni de la ventana, es posible sin necesidad de tener una zona de lavadero, un tendedero para tal fin u ocupar tu salón con un elemento que no te deja moverte. Repasamos las distintas alternativas, como esta de Brabantia, te ayudamos a elegir la que mejor encaja en tu vivienda y te damos las claves para que la ropa quede igual de bien que al sol o casi.
© IKEALa nueva normativa
Si al llegar a la casa de la playa tienes dudas de si puedes tender o no la ropa en el balcón, debes tener presente que, aunque no hay una prohibición estatal, existen ordenanzas municipales que regulan esta práctica, y que varían de una ciudad a otra. Por ejemplo, en municipios como Lorca (Murcia) tender ropa en barandillas o dinteles se considera infracción leve y se sanciona con multas de 151 a 750 euros, mientras que instalar tendederos en la fachada principal, fuera de los espacios previstos para ello, se considera infracción grave y puede alcanzar los 1.500 euros.
Además, los propios estatutos de la comunidad de propietarios pueden prohibir tender en terrazas visibles desde la calle. Esto no significa que no puedas colocar tu tendedero portátil en tu balcón, como este de IKEA, siempre que no sobresalga. Por otro lado, la lavadora en el balcón es un tema aparte. Aquí el problema no es tenerla ahí, sino el ruido: durante el centrifugado puede superar los 70 decibelios, muy por encima del límite nocturno que la mayoría de ordenanzas sitúa entre 25 y 30, con sanciones que pueden llegar a los 3.000 euros.
© IKEAEl lavadero con tendedero: la opción ideal
Evidentemente no todas podemos tener uno, pero si puedes, un lavadero es la solución más completa, sobre todo si tiendes cada semana grandes cantidades de ropa. Al estar en una estancia dedicada a esto, no deja que la humedad pase al resto de la casa.
Puede ser un modelo portátil o uno fijo integrado en un mueble o independiente. Muchos diseños incorporan además baldas o cajones para guardar detergente y complementos de plancha, así que el cuarto de lavado, como este de IKEA, deja de ser solo una zona de paso para convertirse en una estancia funcional por derecho propio. Es la opción idónea si tienes un espacio de servicio que puedas dedicar en exclusiva a esta función o te sobra espacio en el garaje.
© Jordi CanosaLa secadora: una alternativa práctica
Para quien no tiene ese espacio disponible, la secadora, como la que se ha colocado en este lavadero diseñado por Pia Capdevila, sigue siendo la mejor alternativa. Es importante valorar la ventilación o el desagüe que necesita cada modelo antes de instalarla, sobre todo si va a compartir hueco con la lavadora en una columna. No sustituye del todo al tendedero (hay prendas que agradecen secarse al aire), pero resuelve buena parte de la colada del día a día.
Eso sí, conviene tenerla en cuenta en la factura de la luz, ya que es uno de los electrodomésticos que más consumen. Los modelos de bomba de calor son más eficientes y más suaves con los tejidos.
© Zara HomeUn tendedero portátil
Plegable, ligero y sin ninguna instalación fija, el tendedero portátil es la solución más versátil para pisos pequeños o para quien no quiere dedicarle una estancia entera. Se guarda en un armario o detrás de una puerta cuando no se usa, y se despliega en cualquier rincón con buena ventilación en el momento en que hace falta.
También es un buen complemento del lavadero tendedero en los días de mayor volumen de colada, cuando el mueble fijo se queda pequeño. Al no requerir instalación, es además la opción más económica y la más práctica para quien vive de alquiler y no quiere hacer ninguna modificación en la vivienda. Además, hay modelos, como este de Zara Home, que demuestran que el diseño también llega a los accesorios de organización del hogar.
© Maisons du MondeCómo debe ser el tendedero
No todos los tendederos sirven en todas las casas. Los de aluminio son más ligeros y resistentes a la humedad que los de acero pintado, algo importante si va a estar en una zona húmeda de forma permanente. Si el espacio es pequeño, conviene priorizar los modelos plegables o abatibles, que se recogen contra la pared cuando no hacen falta. Y si la colada semanal es abundante, merece la pena fijarse en la capacidad de barras y en si permite ampliarse con alas laterales.
Si llevan ruedas, como este de Songmics en Maisons du Monde, son todavía más cómodos, ya que permiten moverlos de una estancia a otra según la época del año sin cargar con ellos.
© Söstrene GreneLa ubicación también importa
La estancia importa tanto como el propio tendedero (este de pared de Söstrene Grene). Lo ideal es elegir un espacio con buena ventilación cruzada y evitar dormitorios y salones, ya que la ropa mojada libera una humedad ambiental que no siempre es fácil de disimular.
Las condiciones también cambian según la temporada: en verano, situarlo cerca de una ventana con corriente de aire o de la zona por la que circula el aire acondicionado acelera mucho el secado; en invierno, acercarlo a un radiador ayuda, aunque conviene vigilar que no se genere exceso de humedad en paredes o superficies frías cercanas. Si la estancia no tiene ventana propia, un pequeño extractor o incluso un deshumidificador portátil marcan la diferencia entre un secado rápido y una ropa que tarda un día entero en quedar seca del todo.
© El Corte InglésEl burro de la ropa también funciona
El burro de la ropa, ese perchero con ruedas o patas que todas hemos tenido alguna vez, no está pensado para secar grandes cantidades, pero sí resulta muy útil como apoyo puntual: prendas de uso diario, ropa recién planchada o piezas delicadas que prefieres secar en el perchero para que no se marquen.
Es fácil de mover de una habitación a otra, ocupa poco cuando se pliega y es la solución perfecta para completar cualquiera de las anteriores sin depender siempre de ella. También es un buen aliado a la hora de vestirse: dejar ahí el abrigo del día siguiente o la ropa recién retirada de la secadora evita que se acumule sobre la cama o una silla. El de esta propuesta de El Corte Inglés ofrece espacio extra para tender y un diseño moderno.
© Lefties HomeSi tienes jardín...
Quien tiene la suerte de contar con jardín, terraza en un ático o patio no necesita renunciar del todo a secar la ropa al aire libre, siempre que quede fuera de la vista desde la vía pública, que es precisamente lo que sanciona la normativa. Un rincón discreto, alejado de las zonas de paso y de las plantas más delicadas, es el lugar idóneo: recibe sol y ventilación sin quedar expuesto a la calle ni a las viviendas vecinas.
Es una alternativa a tener en cuenta antes de descartar por completo el secado al aire libre: el sol sigue siendo, con diferencia, la forma más rápida y económica de secar la colada. La típica cuerda, como la de esta propuesta de Lefties Home, es perfecta.
© BrabantiaClaves para tender bien la ropa
Da igual el tendedero que elijas, como este de Brabantia: hay unas normas básicas sobre la forma de tender la ropa para que quede perfecta. Deja espacio entre las prendas para que el aire circule bien entre ellas, sacude cada pieza antes de colgarla para que se airee y se seque de forma más uniforme, y cuelga camisas y prendas delicadas por las costuras o directamente en percha para evitar esas marcas que luego cuesta planchar.
Y, sobre todo, no sobrecargues el tendedero: es preferible hacer dos tandas más pequeñas que una sola en la que la ropa no llegue a secarse bien. Un último detalle que marca la diferencia: separa la ropa oscura de la clara y, si tiendes cerca de una ventana con mucho sol, dale la vuelta a las prendas de color para que no pierdan intensidad con el tiempo.




