Hay casas que reflejan una profesión y otras que cuentan una historia de vida. La de Joaquín Torres, en El Viso, uno de los barrios más exclusivos de Madrid, reúne ambas facetas. Luminosa, acogedora y abierta a dos jardines, esta vivienda se ha convertido en mucho más que un hogar: es el refugio donde ha encontrado el equilibrio. Más allá de su arquitectura y de su cuidada estética, se ha convertido en el escenario de un profundo proceso de transformación personal: un lugar donde el duelo, la recuperación y el renacer se han entrelazado de forma inseparable.
En un corto espacio de tiempo, el arquitecto tuvo que afrontar algunos de los golpes más duros de su vida. Primero, un grave accidente de motocicleta; poco después, la pérdida de su madre, Joaquina Vérez, con quien mantenía un vínculo especialmente profundo; así como la muerte de su padre, Juan Torres Piñón —empresario, cofundador y estrecho colaborador de Florentino Pérez en ACS—.
A ese dolor se sumaron las secuelas del accidente y el final de una larga relación sentimental. Una sucesión de acontecimientos que se precipitaron casi sin tregua y marcaron un antes y un después en su trayectoria vital.
Torres fue conocido como el "arquitecto de los famosos" por haber trabajado para estrellas como Cristiano Ronaldo, Penélope Cruz o Alejandro Sanz: "Creo que esa etiqueta me vulgarizó"
A pesar de este difícil contexto personal, Joaquín, cofundador del prestigioso estudio de arquitectura e interiorismo A-cero, ha seguido desarrollando una destacada trayectoria profesional dando forma a algunas de las residencias más reconocibles de España. A lo largo de su carrera ha trabajado para personalidades muy conocidas, entre ellas, Cristiano Ronaldo, Penélope Cruz o Alejandro Sanz; si bien siempre ha reivindicado que la esencia de su trabajo también reside en los proyectos anónimos, aquellos que no ocupan titulares.
El refugio en El Viso: un hogar nacido de la transformación
¿Cuándo llegaste a esta casa?
Llegué hace casi dos años y, en realidad, la elegí principalmente por mi exmarido. A mí el lugar nunca me entusiasmó demasiado, aunque, con el tiempo, he terminado adaptándome al barrio. Lo que más me gustó fue que toda la vivienda es totalmente exterior, lo que le aporta mucha luz natural. Además, me encantaron los dos jardines: uno en la parte delantera y otro en la trasera. Desde el primer momento sentí la necesidad de hacerla “mía”, de darle mi propio carácter y convertirla en un hogar.
¿Y cómo fue ese proceso?
Es mi trabajo, así que el proceso de decorarla fue bastante natural. Procuré hacerme un “traje a medida”, creando un espacio que reflejara mi personalidad, pero teniendo también muy en cuenta a mi pareja y sus gustos. Hoy todo ha cambiado, pero la casa sigue siendo un reflejo de una etapa importante de mi vida.
¿Cuál es el espacio de esta casa donde realmente consigues desconectar?
La galería de la parte delantera, la que da al jardín de la fachada. Su luz me transmite una enorme sensación de paz. Es el lugar donde leo, medito y me encuentro conmigo mismo. También es donde siento más cerca el recuerdo de mi madre.
¿Qué pieza de arte u objeto habla más de ti sin necesidad de palabras?
Una caja de plata de mi madre y el cuadro de los árboles que está en el salón. Son dos piezas con una gran carga emocional para mí y, de alguna manera, cuentan mi historia mejor que muchas palabras.
Cuando cierras la puerta y desaparece el personaje público, ¿cómo es realmente Joaquín Torres?
Soy un ser humano completamente corriente, con las mismas luces y sombras que todo el mundo. Alguien que quiere quererse, querer y que le quieran.
El arquitecto perdió a sus padres en menos de dos años: "Mi madre ha sido el mejor regalo que me ha dado la vida. Nunca la vi enfadada y la recuerdo como una inspiración constante"
Luces y sombras detrás del 'arquitecto de los famosos'
Eres cofundador, junto a Rafael Llamazares, del estudio de arquitectura e interiorismo A-cero, con el que revolucionasteis el concepto de vivienda de lujo en España. ¿Qué crees que hizo diferente vuestro estilo?
Creo que supimos conectar con un público que buscaba otra forma de entender la arquitectura. Lo hicimos de una manera muy didáctica, explicando y defendiendo una visión distinta. También fuimos valientes al decir “no” muchas veces, renunciando al volumen en favor de la calidad.
Durante años te conocieron como “el arquitecto de los famosos”. ¿Esa etiqueta te ayudó más de lo que te perjudicó?
Creo que esa etiqueta me vulgarizó. Pero lo más triste es que, en general, la vida funciona así: vende mucho más un famoso que la buena arquitectura.
Has trabajado para figuras como Cristiano Ronaldo, Penélope Cruz o Alejandro Sanz. ¿Qué buscan realmente tus clientes cuando te encargan su vivienda?
He hecho proyectos para las personas que mencionas y para muchas otras igual o incluso más conocidas.
La pérdida de su madre
De todos los proyectos que has realizado, ¿cuál consideras el más importante?
Aunque suene a tópico, pienso que el más importante es el que está por llegar. El más desafiante fue, desde luego, la casa que le hice a mi padre con 25 años.
Tocar fondo y el camino hacia la reconstrucción personal
Hubo un momento en el que sentiste que no podías más. ¿Qué fue lo que te hizo empezar a reconstruirte?
Toqué fondo. La pérdida de mi madre me llevó al abismo y, durante un tiempo, preferí olvidarla antes que recordarla. Cuando, finalmente, acepté su ausencia física y empecé a convivir con su recuerdo, todo cambió. De algún modo, ella me llevó al abismo, pero también me ayudó a salir de él. Hoy siento que soy la mejor versión de mí mismo, porque su presencia, de una forma u otra, sigue siempre cerca de mí.
"Durante años, antepuse el trabajo y la imagen a mi bienestar. Construí un personaje pensado para los demás que poco tenía que ver con quien soy"
Después de todo lo que has vivido en los últimos años, ¿cómo definirías hoy quién eres, más allá del arquitecto mediático?
Intento cada día ser un Joaquín compasivo, bondadoso y humilde. Busco acercarme, poco a poco, a la mejor versión de mí mismo.
Ahora te vemos más sereno y recuperado. ¿Qué aprendiste de ti mismo en esa etapa?
Que todo depende de uno mismo y que el equilibrio y la serenidad vienen del interior. Hay que quererse primero a uno mismo antes de intentar, desesperadamente, que te quieran. No hay que mendigar amor; hay que amarse por encima de todo. Hoy ya no quiero gustar a nadie, solo quiero gustarme a mí mismo.
"Aunque suene a tópico, mi proyectó más importante es el que está por llegar, y el más desafiante fue, desde luego, la casa que le hice a mi padre con 25 años"
Las raíces familiares: la luz de la madre
¿Cómo recuerdas tu infancia y juventud?
Las recuerdo con muchos errores y con carencias afectivas. Pero “el pasado, pisado”. Me perdono y no voy a fustigarme ni un segundo más.
¿Qué tipo de niño fuiste?
Uno que intentaba, desesperadamente, ganarse el amor de su padre y no sentirse un fracaso por su identidad. Con el tiempo he entendido que aquella generación también estaba atrapada en otra cultura y con el rechazo propio de una época profundamente homófoba, que hoy entiendo mejor desde la distancia, pero yo era demasiado vulnerable para poder gestionarlo. Para mí, mi padre fue mi padre y, como ocurre en casi todas las personas, su figura me marcó profundamente. Con el tiempo entendí que uno no puede cambiar a los demás, solo puede aprender a aceptarse a sí mismo. Durante años fui mi principal enemigo: el rechazo no venía solo de fuera, también venía de mí. Me costó aceptar mi identidad y, en ese proceso, viví momentos de gran conflicto interno.
¿Llegaste a sentir su reconocimiento y su orgullo?
Mi padre ya no está y no voy a volver a hablar mal de él. Él fue responsable de su vida, de sus aciertos y de sus errores, igual que yo lo soy de la mía. Hoy elijo quedarme solo con lo bueno. Si no lo hizo mejor, es porque no pudo o no supo. Nadie elige equivocarse.
Y de tu madre, ¿qué recuerdos guardas con más cariño?
Cada segundo vivido con ella fue luz y paz. Mi madre ha sido el mejor regalo que me ha dado la vida. Tenía una manera única de afrontarla, incluso en los momentos de mayor caos. Nunca la vi enfadada y la recuerdo como una inspiración constante. Ojalá algún día logre acercarme, aunque sea mínimamente, a su grandeza, a su humildad y a su sabiduría. Ojalá Joaquín pueda llegar a ser un poco más Joaquina, mi querida madre.
"Soy un ser humano completamente corriente, con las mismas luces y sombras que todo el mundo. Alguien que quiere quererse, querer y que le quieran"
Mirando atrás, ¿hay algo que harías distinto en tu vida personal o profesional?
El pasado ya pasó, he aprendido a no juzgarme por mis errores, porque forman parte del proceso de aprendizaje. Lo que de verdad importa es lo que soy hoy.
El presente: el valor de la familia, el silencio y la verdadera felicidad
Tienes dos hijos, fruto de tu primer matrimonio, y, además, hoy compartes este reportaje con tu sobrina Catalina Zanetty Torres, hija de tu hermana. ¿Qué significa la familia para ti?
Durante mucho tiempo no contemplé la paternidad. Hoy, en cambio, mis hijos y mis sobrinos ocupan un lugar central en mi vida. En mi sobrina Cata veo a una persona de una nobleza poco común; alguien con mucho que aportar, aunque, por su juventud, todavía esté descubriendo su propio valor. Me siento muy orgulloso de ella y de mis hijos.
¿Crees que, durante años, pusiste el éxito profesional por delante de tu bienestar emocional?
Durante años antepuse el trabajo y la imagen a mi bienestar. Construí un personaje pensado para los demás que poco tenía que ver con quien soy.
"En mi sobrina Cata veo a una persona de una nobleza poco común; alguien con mucho que aportar, aunque, por su juventud, todavía esté descubriendo su propio valor"
Qué cosas sencillas te hacen feliz hoy?
El silencio, la calma, la serenidad. Vivir sin resentimiento. Me queda camino por recorrer, pero el rumbo que he elegido me motiva.
Después de todo lo vivido, ¿qué significa hoy para ti la palabra felicidad?
Equilibrio, la capacidad de ser comprensivo, incluso con quien más difícil me lo pone, y vivir sin rencor.
A Joaquín le gusta desconectar en el jardín: “Su luz me transmite una enorme sensación de paz. Es el lugar donde leo, medito y me encuentro conmigo mismo”



























