10 maneras de llenar tu casa de flores sin caer en excesos y con muchísimo estilo
Frescos, coloridos y mucho más fácil de combinar de lo que parece, los estampados florales regresan (si es que alguna vez se fueron) para llenar la casa de luz y buen rollo
Además, funcionan en todos los estilos decorativos. En una casa clásica encajan las flores románticas, de aire inglés y tonos empolvados. Los interiores contemporáneos agradecen dibujos más abstractos o versiones XXL con fondos neutros. En ambientes rústicos triunfan los motivos campestres y las mezclas naturales, mientras que en casas mediterráneas mandan los colores alegres y las combinaciones frescas. Incluso los espacios nórdicos se apuntan a este "print", eso sí, en versiones más suaves y delicadas.
Lo mejor es que no hace falta empapelar media casa ni cambiar todos los muebles. A veces basta con unos cojines, una vajilla especial o unas cortinas ligeras para conseguir ese efecto "casa de verano" que tanto nos gusta. Aquí te traemos 10 maneras de llenar tu casa de flores sin caer en excesos y con muchísimo estilo.
En verano la mesa pide color, mezcla y un punto divertido
La colección Blooming Tales de Pip Studio tiene justo ese equilibrio entre elegancia y alegría que hace que encaje tanto en una comida informal en la terraza como en una cena especial dentro de casa. Los estampados inspirados en la India, con azules intensos y caquis suaves, aportan muchísima personalidad sin resultar recargados.
La clave está en no colocar todas las piezas iguales. Mezclar platos distintos dentro de la misma gama cromática hace que la mesa quede mucho más viva y actual. Incluso puedes combinar la vajilla con vasos de colores o manteles lisos para que el conjunto respire. Y un truco sencillo: si la vajilla tiene bastante dibujo, las servilletas en lino natural siempre ayudan a equilibrar.
Por ejemplo, si tu sofá tiene una tapicería a rayas beis y teja, como esta, de la firma Colefax & Fowler, unos cojines con flores en la gama cromática le irán perfectos. Y entre medias conviene meter alguno liso para dar descanso visual.
El modelo Zaviera de Jane Churchill, con delicados bordados florales sobre fondo neutro, demuestra que las flores no tienen por qué ser estridentes para llamar la atención. De hecho, los estampados más suaves suelen resultar más elegantes y fáciles de integrar.
Un detalle importante: cuanto más ligero sea el tejido, más natural quedará el movimiento de la cortina. Y si el estampado es delicado, mejor optar por barras discretas y acabados sencillos.
Un sofá floral puede imponer un poco al principio, sobre todo si tiene un dibujo grande y un aire clásico, pero precisamente ahí está parte de su encanto. La clave para que se vea actual está en rodearlo de piezas más contemporáneas que le resten solemnidad y le den frescura: cojines con estampados geométricos, mesas auxiliares metálicas, lámparas de líneas sencillas o incluso una alfombra más neutra. El contraste funciona. Y mucho. Porque las tapicerías florales, como esta de Manuel Canovas, tienen algo que pocos tejidos consiguen: llenan el salón de personalidad y convierten el sofá en el gran protagonista del espacio.
Igual que cambiamos las cortinas cuando llega el calor, la ropa de cama también pide una renovación. Los tejidos ligeros, los colores claros y los estampados alegres ayudan a que el dormitorio resulte más fresco y apetecible.
La funda HARLIR de IKEA, con flores blancas y rosas, encaja perfectamente en esa idea de ambiente luminoso y relajado que tanto apetece durante los meses más cálidos del año.
Los papeles pintados florales ofrecen infinitas posibilidades. Desde dibujos pequeños y discretos hasta modelos XXL llenos de color. Y aunque algunos impresionan al principio, bien usados quedan espectaculares.
Este diseño de Graham & Brown es atrevido, sí, pero precisamente por eso queda de maravilla combinado con un zócalo blanco: la madera pintada rebaja visualmente el estampado y consigue que el conjunto resulte mucho más ligero.
Las zonas ideales son las alejadas de salpicaduras directas, como la pared del office o un frente lateral. Y si la cocina tiene azulejos, existe una solución muy práctica para colocar papel encima sin necesidad de arrancarlos. Primero se rellenan las juntas con una masilla niveladora específica para alisar la superficie. Después se lija suavemente y se aplica una imprimación antes de pegar el papel. El acabado queda muchísimo más uniforme y moderno.
Los aseos de cortesía son perfectos para arriesgar un poco más. Al ser espacios pequeños, permiten jugar con papeles llamativos sin cansar tanto. Flores grandes, colores intensos o diseños oscuros quedan increíbles aquí. Solo tienes que ver este proyecto de Studio LeCocq, con el amarillo como protagonista y un papel de flores en la parte superior de la pared del lavabo.
Y una ventaja importante: al tratarse de baños con menos humedad que los principales (ya que en estos aseos, o no hay ducha o no se suele usar a menudo), no es requisito imprescindible que sea vinílico.
Y no hace falta cubrir todas las paredes. Una cenefa, el frontal del lavabo o la zona de la ducha son suficientes para introducir ese toque floral sin pasarse.
Las flores también llegan al suelo, aunque aquí conviene medir bien cuánto protagonismo queremos darles. Pintar un pavimento con motivos floralespuede quedar precioso en terrazas, galerías o recibidores pequeños, pero en un salón resulta más arriesgado.
Por eso las alfombras siguen siendo la opción más sencilla y práctica. Lo importante es fijarse bien en la paleta cromática del resto de la estancia. Si el salón ya tiene bastantes colores, una alfombra floral en tonos suaves funcionará mejor. Y si la decoración es neutra, entonces sí puedes permitirte un diseño mucho más vibrante y lleno de vida, como éste, de Traumteppich.com.