María Vallhonrat creció en una familia rodeada de arte. Su padre es arquitecto y su madre, periodista experta en belleza. Desciende de una saga donde la fotografía y la pintura siempre han estado presentes. El primo de su padre, Javier Vallhonrat, es uno de los fotógrafos españoles contemporáneos más influyentes. "Mi amor por el arte viene de lejos y tiene todo que ver con mi padre, arquitecto y apasionado de la pintura. Él me contagió su pasión y me enseñó a construir mi propia mirada. Desde muy pequeña íbamos en familia a exposiciones. Recuerdo que incluso le pedía “clases” y, después de pasear a Ocho, nuestro perro de entonces, nos sentábamos un rato: él me contaba y yo tomaba notas mientras recorríamos la historia del arte desde la antigüedad. Sin darme cuenta, me estaba enseñando lo más elemental: situarme en el contexto histórico para poder entender y empatizar con cada movimiento".
Hace algunos años empezó a investigar su cuenta, creó en Instagram la cuenta Vanguardiarte, donde hacía un recorrido por las vanguardias a través de anécdotas de los artistas. "Me divertí mucho. Hoy ese proyecto ha evolucionado a @maria.vallhonrat_art, donde comparto mi propio proceso artístico".
"Soy farmacéutica de formación (María trabaja en un laboratorio) y pintora de vocación. Hace tiempo encontré en la pintura mi vía de expresión. Se ha convertido en mi terapia, mi momento de paz. Cuando me siento delante del lienzo, empieza ese proceso de calma del que nace la creación. Actualmente formo parte de Helarea, plataforma de artistas emergentes".
María dio clases de pintura de pequeña, donde trabajó el óleo. "Hace varios años lo retomé teniendo clara la dirección. La arquitectura y el color son los ejes centrales de mi trabajo. A través de ellos, represento espacios con identidad propia, lugares donde el tiempo parece detenerse y la mirada encuentra pausa. Utilizo el color para construir atmósferas de calma, soledad y nostalgia, sensaciones que busco transmitir de forma constante".
Para María, uno de los más grandes pintores es Egon Schiele. "Su estilo desgarrador y provocativo siempre me ha conmovido. En general, mi corriente por excelencia es el Expresionismo, por esa manera tan directa de representar el dolor, caricaturizar a la sociedad y usar la pintura como plataforma para gritar". También Munch, que representa esa misma intensidad, y Francis Bacon en lo visceral y expresivo. "Todos tienen el denominador común de que analizan la tragedia y la fragilidad de la existencia humana y, a través de colores vibrantes, transmiten una inquietud y una tensión que impacta en quien lo ve. Hopper, me encanta cómo tiene el don de transmitir la soledad de esa manera tan real en un mundo moderno y contemporáneo, y James Turrel, con su idea de la luz y del color, sus geometrías y espacios inmersivos...








