No es la primera vez que la solicitada interiorista ateniense Ioanna Marinopoulos, al frente del estudio JPM (imarinopoulos.com) asegura que, a la hora de reformar espacios, sus hijos Panos y Leon son dos de sus consejeros más valiosos. La cosmopolita profesional -especializada en residencias premium de una refinada elegancia y yates de lujo-, lo tiene claro: la mirada fresca y sin condicionantes de un niño es un valor a tener en cuenta a la hora de dotar de nueva vida un espacio. En su opinión, el aspecto más fascinante de contar con niños como asesores en el diseño de interiores es su capacidad para pensar de forma poco convencional; dar respuesta a necesidades que un adulto ni siquiera recuerda que tuviera y proyectar sin restricciones. Un argumento contundente que la interiorista expone en cinco claves que te harán replantear tu actitud la próxima vez que hagas una reforma y tu hijo quiera aportar una idea que pueda ser potencialmente genial.
'Out of the box'
Su imaginación libre les permite explorar ideas que los adultos suelen perder de vista al crecer; son como faros cuya luz merece ser tenida en cuenta. "Creo que el verdadero diseño surge de esta creatividad sin restricciones, más que de simplemente replicar lo que vemos a diario. Esto es algo que siempre me entusiasma cuando trabajo y debato mis proyectos con la "generación Z", explica.
Visión lúdica
Su deseo de jugar constantemente contribuye significativamente a un ambiente lúdico y fresco en espacios que los adultos podrían pasar por alto. "Es una de las razones por las que disfruto compartiendo ideas con ellos. Una atmósfera alegre siempre aporta una sorpresa encantadora a cualquier lugar. Aunque la practicidad no sea su prioridad, su enfoque imaginativo añade un toque único que realza el diseño general", explica la interiorista, incidiendo en que este punto es sumamente útil a la hora de proyectar yates de lujo.
Instinto fiable
Existe una necesidad significativa de confort en los niños, una certeza de lo que es agradable e invitador, especialmente en lo que respecta a texturas, colores e iluminación. "Su enfoque suele contrastar con el de los adultos, donde la moda tiende a ir primero. Para los niños, la sensibilidad hacia la suavidad y los materiales cómodos es una prioridad; y no lo pierden de vista en ningún momento. En cambio, los adultos suelen centrarse más en lo que está de moda o es tendencia en el momento".
El cielo es el límite
¿Puede ser una ventaja que los niños no se preocupen por el dinero o el esfuerzo de una buena idea? Su reflexión viene acompañada de risas. "¡Sin duda! Su mentalidad refleja una capacidad única de pensar de forma creativa e inesperada. En su mundo, la creatividad no tiene presupuesto, lo que permite posibilidades ilimitadas e ideas innovadoras que un adulto no se plantearía en serio de primeras".
Honestidad brutal
Una virtud sin duda valiosa cuando se plantean cambios radicales en un espacio y una no siempre puede estar segura de si la respuesta de quien tiene enfrente es sincera o educada. "¡Mis hijos, Panos y Leon, pueden ser mis críticos más duros; a veces, ¡más que mis propios clientes! Sin embargo, valoro sinceramente sus comentarios. Sus opiniones honestas a menudo encienden grandes ideas que elevan la vibra general del espacio. Especialmente cuando se trata del diseño de un yate".









