'Flores Solidarias', el proyecto que transforma una suscripción en empleo


Hablamos con los impulsores de esta empresa social que emplea a personas en situación de sinhogarismo y demuestra que una simple suscripción de flores puede convertirse en una herramienta de transformación.


Persona trabajando en un arreglo floral en Flores Solidarias© Archivo Flores Solidarias
Por: Miriam Alía y Rocío Palacios - Proyecto CEU Social - HOLA Giving
19 de junio de 2026 a las 15:32 CEST

Las flores suelen asociarse a celebraciones o nuevos comienzos. Pero hay veces que las segundas oportunidades sí funcionan, un error o un problema le puede pasar a cualquiera, y es precisamente ese carácter humano el que se defiende desde Flores Solidarias, un proyecto que reinserta laboralmente a personas sin recursos. 

Desde su pequeño taller en Valencia, el equipo se ha convertido en una herramienta capaz de transformar vidas. Detrás de cada ramo que sale de Flores Solidarias hay historias de superación, segundas oportunidades y personas que buscan recuperar la estabilidad tras atravesar situaciones límite.

Primer plano de un trabajador con delantal de la marca Flores Solidarias trabajando con flores.© Flores Solidarias
Equipo de Flores solidarias

Lo que hoy es una empresa que ofrece empleo a personas en situación de sinhogarismo nació, sin embargo, de una pregunta tan sencilla como incómoda: ¿cómo es posible que alguien muera de frío en la calle en pleno siglo XXI?                                 

La respuesta comenzó a tomar forma hace más de una década, cuando dos personas mayores fallecieron en las calles de Valencia durante un invierno especialmente duro. La noticia impactó profundamente a Mateo Blay, uno de los fundadores del proyecto, que decidió actuar de inmediato. Compró todos los sacos de dormir que pudo encontrar y comenzó a repartirlos personalmente entre las personas que dormían en la calle. Durante un tiempo fue conocido como “el hombre del saco”, porque nadie sabía quién estaba detrás de aquella iniciativa.

Fachada del almacén número 6 de Flores Solidarias en Valencia.© Archivo Flores Solidarias
Vista general del almacén de Flores Solidarias en Valencia

Sin embargo, una conversación cambió su perspectiva. Inma Soriano, directora del Centro de Atención a Personas Sin Hogar de Valencia, le hizo ver que repartir sacos era una ayuda necesaria, pero no una solución definitiva. “Estás poniendo una tirita, pero no estás solucionando el problema”, le recordó Inma. 

Aquella reflexión quedó grabada en su memoria. Años más tarde, Mateo Blay unió fuerzas con Arturo Grau y juntos dieron forma a Flores Solidarias, una empresa social que utiliza el empleo como herramienta para ayudar a personas en situación de sinhogarismo a recuperar su autonomía y reconstruir sus proyectos de vida.

Tres trabajadores de Flores Solidarias creando arreglos florales en el taller.© Flores Solidarias
El equipo de Flores Solidarias durante la elaboración artesanal de los ramos en su taller.

¿Qué diferencia a Flores Solidarias de otras iniciativas sociales?

Funcionamos como una empresa normal. No vivimos de subvenciones; si no vendemos, no funcionamos. Esto nos permite actuar con mayor agilidad y tomar decisiones sin depender de convocatorias o programas externos. Nuestra misión es servir de puente entre personas que necesitan una oportunidad laboral y empresas que puedan ofrecerla en el futuro.

Hay muchas organizaciones que cubren necesidades inmediatas y hacen una labor imprescindible; nosotros intervenimos en una fase posterior. Para ello, colaboramos con entidades especializadas que identifican perfiles preparados para iniciar ese proceso de reinserción. Buscamos personas que ya están dando pasos hacia la estabilidad: que cuenten con alojamiento, acompañamiento psicológico y ganas reales de aprovechar la oportunidad. No buscamos cubrir la urgencia, sino consolidar su futuro laboral.

¿Cómo es el proceso de incorporación de las personas al proyecto?

Cuando una persona llega a Flores Solidarias recibe un contrato indefinido (inicialmente a media jornada, con posibilidad de ampliarla) y una formación específica en floristería. Durante aproximadamente dos años aprenden el oficio, adquieren hábitos laborales y construyen un currículum que les facilite el acceso a nuevas oportunidades.

Trabajamos como un puente y para ello, colaboramos con entidades especializadas que identifican perfiles preparados para iniciar ese proceso de reinserción. Un ejemplo es el programa Incorpora de Fundación La Caixa, que les ayuda a encontrar un empleo posterior. La idea es que ellos continúen creciendo y que otras personas puedan ocupar su lugar y comenzar el mismo camino, aquí descubren nuevas capacidades y vuelven a sentirse útiles.

Cajas de cartón con el logotipo de Flores Solidarias listas para envío en el almacén© Flores Solidarias
Detalle del proceso de empaquetado de Flores Solidarias

¿Con qué retos os encontráis en el día a día?

El principal desafío tiene que ver con las heridas invisibles que muchas personas arrastran tras años de vulnerabilidad. Detrás de cada trabajador hay historias muy distintas: desde jóvenes migrantes que llegaron solos a España siendo menores de edad hasta personas que tuvieron una vida completamente normal y lo perdieron todo. Sin embargo, casi todas comparten un mismo punto de partida: la desconfianza.

Al principio todo es ilusión porque vuelven a tener una rutina, una nómina y una perspectiva de futuro, pero también hay recaídas, momentos de frustración y etapas complicadas.A pesar de ello, el impacto del proyecto se refleja en pequeños gestos que lo cambian todo. Una de nuestras trabajadoras nos dijo un día algo que nunca olvidaremos: “¿Sabes qué es lo más importante de todo esto? Que vuelvo a sentirme querida y valorada”. Ya hemos conseguido que varias personas salgan de situaciones de sinhogarismo y reconstruyan sus vidas. Eso hace que todo merezca la pena.

"Para nosotros, recuperar la autoestima y la sensación de pertenencia es tan importante como conseguir un empleo."

¿Cómo sabéis que alguien está recuperando la estabilidad?

No siempre se mide en grandes logros. Lo notas cuando te cuentan que han vuelto a quedar con amigos, que han encontrado pareja, que se han ido un fin de semana a la playa o que están ahorrando para comprarse una moto. Son pequeñas cosas que indican que están recuperando una vida normal y volviendo a construir un proyecto de futuro.

Además, aquí funcionamos como un equipo y todo lo bueno que le pasa a uno nos pasa a todos. Al final acabas ejerciendo un poco de padre, de amigo y de hermano. Nuestro objetivo común es que alcancen la estabilidad suficiente para seguir adelante por sí mismos.

Persona caminando entre los cultivos cargando un ramo de gerberas recién cortadas.© Flores solidarias
Recolección diaria de flores frescas en Flores Solidarias.

¿Qué estigmas siguen existiendo sobre las personas sin hogar?

El principal error es pensar que existe un único perfil. Tendemos a imaginar una realidad muy concreta, pero cualquiera puede atravesar una situación límite. Detrás de cada persona hay una historia distinta y, muchas veces, circunstancias que podrían haberle ocurrido a cualquiera.

A menudo, el mayor estigma es el desconocimiento; tendemos a mirar hacia otro lado porque nos resulta más cómodo que aceptar que la vulnerabilidad es más común de lo que pensamos, porque realmente para pensar en si hay un perfil u otro, primero hay que pensar en ello. Por eso creen que es fundamental cambiar la mirada colectiva.

"Cualquiera puede llegar a una situación de vulnerabilidad. Todos merecen una segunda oportunidad."

¿Cómo podemos ayudar?

La respuesta es sencilla: comprando. Cada ramo, cada suscripción o cada evento contratado contribuye directamente a generar empleo y nuevas oportunidades para personas en situación de sinhogarismo. Además de los encargos florales tradicionales, contamos con un modelo de suscripción mediante el que los clientes reciben flores frescas de temporada de forma periódica en sus hogares.

También realizamos ramos para ocasiones especiales y decoraciones florales para eventos. Queremos demostrar que una empresa puede ser rentable y, al mismo tiempo, convertirse en una herramienta de transformación social

Primer plano de manos trabajando en la creación de un ramo con diversas flores.© Flores Solidarias
Detalle de la composición floral artesanal de Flores Solidarias.

Desde Flores Solidarias sueñan con poder replicar este modelo en otras ciudades. "Lo único que necesitamos es que más personas y empresas apoyen el proyecto", explican. Al fin y al cabo, cada compra tiene un impacto directo en la vida de quienes buscan reconstruir su futuro.

La mejor forma de colaborar es apoyando su actividad: a través de la compra de ramos, suscripciones de flores frescas o la contratación de sus servicios para eventos. Su objetivo es demostrar que una empresa puede ser rentable y, al mismo tiempo, convertirse en una herramienta de transformación social. "Sabemos que vivimos un momento complicado para todos. Llegar a fin de mes no siempre es fácil. Pero creemos que todo lo que se da vuelve. Apoyar este tipo de iniciativas es una forma de contribuir a construir una sociedad más humana y más justa. Y eso nos hace mucha falta.

Las flores suelen asociarse a las celebraciones y a los nuevos comienzos. Simbolizan crecimiento, esperanza y renacimiento. Y quizá por eso representan tan bien lo que ocurre cada día en Flores Solidarias, personas que recuperan la confianza, vuelven a echar raíces y encuentran una nueva oportunidad para florecer.