A la hora de decorar la casa solemos dejarnos llevar por nuestra intuición, nuestros gustos y las ideas de interiorismo que se forjan en nuestra cabeza. Casi sin darnos cuenta, vamos creando espacios que nos gustan y hacen que vivamos mejor.
Sin embargo, en ocasiones, amueblamos nuestras habitaciones rellenando rincones con demasiados muebles y otros elementos o colgando cuadros en las paredes, en lugar de percibir el espacio como un todo global. En muchas ocasiones, los espacios quedan tan llenos que resultan excesivos, totalmente sobrecargados. Es ahora cuando surge el concepto de espacio negativo: una zona vacía que rodea los elementos principales de la habitación y contribuye a evitar la sobrecarga. ¿Quieres saber cómo conseguirlo?
© Kate Lawrence Interiors¿Qué es el espacio negativo?
Dentro del ámbito del interiorismo y la decoración, el espacio negativo es esa zona de la habitación que queda libre y que no es ocupada por muebles u otros objetos. Puede estar en el suelo o en las paredes, cuando estas permanecen vacías y libres, sin estantes, cuadros o apliques. Por regla general, el espacio negativo se establece alrededor de los objetos principales de la habitación. Los rodea y les concede mayor importancia. Por ese motivo y por otros es importante respetar el espacio negativo, ya que contribuye a evitar la saturación y el exceso, y a reducir el ruido visual.
Contemplar el espacio negativo y darle la importancia que realmente tiene implica una forma de percibir los interiores en el hogar. El resultado es una casa más serena y ordenada, menos abigarrada y mucho más acogedora.
© Caffe LatteEstablecer un punto focal
A la hora de decorar nuestra casa, hemos de entender que todas las habitaciones deben tener un centro de interés. Un punto focal que atraiga todas las miradas. Para que este centro quede bien establecido y llame la atención, es imprescindible contar con el espacio negativo. La zona libre y desocupada que rodea el punto focal es precisamente la que lo enaltece y crea el contraste. Si no hay espacio negativo alrededor se establecen demasiados centros de interés y el resultado es una sensación de caos y desorden.
En una estancia deben intercalarse zonas de mayor intensidad, con estímulos visuales más intensos, y otras zonas más tranquilas y vacías. El espacio negativo ayuda a reducir los estímulos visuales y a centrarlos donde deben estar.
© Ceramiche KeopeLas ventajas de dejar zonas libres
Si tienes en cuenta la teoría del espacio negativo y la pones en práctica en tu casa, encontrarás grandes beneficios que percibirás claramente desde el primer momento. Estos son algunos de ellos:
- El contraste entre zonas destacadas y otras libres aporta sensación de amplitud y una mayor luz natural. Las habitaciones parecen más amplias al no estar abarrotada de cosas. La luz circula con mayor libertad y se potencia, de esta manera, la luminosidad.
- Se reduce considerablemente el ruido visual y se potencia una atmósfera más serena y relajante. Cuando los espacios no están totalmente llenos de muebles y objetos, el ambiente invita a la calma y se crean espacios de bienestar.
- Las habitaciones son más funcionales, ya que la circulación es fluida y hay pocos objetos que puedan estorbar. El espacio se disfruta más y mejor.
© H&M HomeEl tamaño de la habitación no importa
Aplicar la teoría del espacio negativo no es algo que solo deba hacerse en grandes salones. Funciona también en habitaciones pequeñas y espacios reducidos, siempre manteniendo la proporción. Es evidente que, tanto las zonas amuebladas como el espacio libre han de estar en consonancia con las dimensiones de la estancia. Sin embargo, mantener zonas libres es necesario siempre, también en habitaciones pequeñas, ya que la luz fluye mejor y se crea una sensación de espacio y amplitud.
Un consejo: no sacrifiques las zonas negativas en una habitación pequeña aunque creas que necesitas muchos muebles para crear rincones de estar o de almacenaje. Es preferible prescindir de ciertos elementos a llenar el espacio en exceso.
© English BlindsPotenciar la sensación de calma
Uno de los mayores beneficios que consigue tener en cuenta el espacio negativo es la sensación de serenidad y calma que transmitirá tu casa. Se trata de establecer un enfoque minimalista y elegante del espacio que no necesita, mucho menos, estar abarrotado. Si procuras combinar las zonas amuebladas con otras vacías conseguirás que la atmósfera que reine en tu casa sea de tranquilidad.
Al dejar zonas libres alrededor de los elementos principales que tienes en tu salón, les estás concediendo la posibilidad de que brillen en todo su esplendor. Quedan así destacados y su diseño cobra aún mayor importancia.
© Annie SloanEl valor de los protagonistas
Cuando se respeta el espacio negativo en torno a un elemento principal, este cobra todavía mayor relevancia. No hay tantos elementos que compitan por atraer la atención y destaca de forma más contundente. Por eso es importante dejar que los muebles y objetos protagonistas de tu salón, como el sofá o la chimenea, respiren y eso es más fácil si hay espacio libre a su alrededor. El espacio negativo en torno a las piezas esenciales contribuye a resaltar su papel destacado.
© Caffe LatteUna ayuda para zonificar
Cuando tenemos que amueblar y decorar una habitación amplia en la que se van a establecer diferentes zonas, respetar el espacio negativo ayuda a zonificar la estancia y a crear distintos ambientes dentro de ella. Si el sofá separa el salón del comedor, la zona libre que dejamos a su alrededor contribuye a convertirlo en el elemento divisorio. Lo mismo sucede con la isla de cocina si esta separa cocina y salón. O con una estantería alta que delimite el salón y los separe del estudio, por ejemplo.
El espacio negativo alrededor de las piezas divisorias ayuda a crear los límites visuales que organizan el espacio y marcan la distribución de los interiores diáfanos.
© Kate Lawrence InteriorsUn plus de funcionalidad
Necesitamos casas prácticas con estancias en las que vivir tranquilos y cómodos. Por eso, la funcionalidad es un valor a potenciar en toda la casa y, para conseguirlo, es muy recomendable vigilar y promover el espacio negativo en el salón o el dormitorio. Las zonas libres alrededor de los muebles principales refuerzan la funcionalidad de los espacios. Ayudan a que la circulación sea más fluida y podamos movernos por la estancia sin tropiezos ni estorbos. Cuando tu salón no está repleto de muebles puedes moverte mejor por el espacio, y realizar las funciones cotidianas de una manera sencilla.
Como en tantas otras dimensiones, encontrar el punto medio es lo más conveniente: amuebla y decora tu dormitorio o el salón de forma que evites la sobrecarga, pero no los dejes tan vacíos como para no contar con las soluciones que necesitas para vivir, estar, trabajar o almacenar.
© Ceramiche KeopeJugar al contraste
A la hora de establecer el espacio negativo que debe tener tu salón, debes estudiar cuáles son los elementos principales de la estancia. En esta primera fase de análisis tendrás que identificar qué muebles o piezas son las protagonistas y cuáles sobran por ser superfluas. Una vez lo tengas claro, lo mejor es eliminar estas últimas.
Por otro lado, debes tener en cuenta la proporción. Para crear de forma correcta zonas de contraste en tu salón no solo hay que vaciar determinados rincones para dejar huecos libres. También es necesario combinar estratégicamente piezas de diferente tamaño; de esta forma se consigue un efecto dinámico y especial.
© H&M HomeEncontrar el equilibrio
Después de lo que te hemos contado hasta ahora, seguro que ya tienes claro lo importante que es encontrar el espacio negativo en una habitación. Para conseguir un buen resultado, es esencial ser precavido y evitar algunos errores. La equivocación más habitual es pasarse y dotar a la estancia de demasiado espacio negativo. Es decir, dejarla demasiado vacía de forma que se sienta fría y desangelada.
¿Cómo podemos evitar este error? Añadiendo una dosis de calidez a los ambientes, utilizando texturas acogedoras y colores cálidos. Sin embargo, el propósito más importante que debemos hacer es el de tratar de encontrar el equilibrio entre una habitación llena que otra vacía. En el punto medio entre las dos encontramos un espacio armonioso, funcional, decorativo y con mucho carácter.




