No hace falta dominar las técnicas más complejas de maquillaje para conseguir una mirada más grande, luminosa y favorecedora. En ocasiones, el verdadero secreto está en algo tan sencillo como elegir los tonos adecuados. De hecho, una de las últimas tendencias en belleza demuestra precisamente eso: utilizando una combinación estratégica de sombras, delineador y máscara de pestañas es posible potenciar el color natural del iris y crear un efecto óptico de unos ojos mucho más abiertos.
El maquillaje que hace que los ojos se vean más grandes
La técnica que ha conquistado en redes está pensada principalmente para resaltar los ojos verdes y tiene un objetivo muy claro: conseguir una mirada más amplia mientras intensifica el color natural del iris.
El primer paso consiste en marcar suavemente la línea de las pestañas superiores e inferiores con una sombra en tono teja o terracota. En lugar de dibujar un delineado de ojos muy definido, el color se difumina ligeramente para aportar profundidad sin soportar las facciones.
Después se utiliza un lápiz en tono burdeos para reforzar la línea de agua, la base de las pestañas, el extremo del delineado e incluso el rabillo del lagrimal. El maquillaje se completa con una máscara de pestañas marrón, una alternativa al clásico negro que mantiene la armonía de todos los tonos y consigue un resultado.
¿Por qué funciona?
El secreto está en la teoría del color. Los tonos teja, terracota, cobre o burdeos contienen pigmentos rojizos que contrastan con el verde del iris, haciendo que este se perciba mucho más intenso y luminoso. Es el mismo principio que utilizan los maquilladores para resultar determinadas facciones: cuando dos colores contrastan entre sí, ambos parecen ganar intensidad.
Además, al sustituir el negro por marrones y burdeos, el delineado resulta menos duro y se integra mejor con el ojo. Esto crea un efecto óptico de mayor amplitud, ya que la mirada gana profundidad sin verso recargada.
Si tienes los ojos azules
Los tonos que mejor funcionan son los que contienen pigmentos anaranjados, ya que son los que más contrastan con el azul del iris, Sombras cobre, bronce, terracota, melocotón o marrones cálidos consiguen que los ojos se vean más brillantes y luminosos casi al instante.
La técnica puede ser exactamente la misma: marcar la raíz de las pestañas con una sombra cobre, reforzar el delineado con un lápiz marrón cálido o bronce y terminar con una máscara de pestañas marrón para conseguir un acabado cómodo y muy natural.
Si tus ojos son marrones
Los ojos marrones son probablemente los más versátiles, pero también pueden potenciarse utilizando los tonos adecuados. Los ciruela, berenjena, burdeos o incluso verde oliva ayudan a sacar a relucir los reflejos miel o avellana que muchas veces pasan desapercibidos.
En este caso también conviene evitar un delineado demasiado marcado en negro y apostar por versiones en tonos ciruela o verde oliva, que aportan definición sin endurecer la expresión.
Los pequeños trucos que intensifican el efecto
Además de elegir la paleta adecuada, hay otros gestos que ayudan a que la mirada se vea todavía más abierta. Difuminar ligeramente el delineado, concentrar la máscara de pestañas superiores y aplicar un punto de luz en el lagrimal o bajo el arco de la ceja son recursos sencillos que potencian el resultado.
Los maquilladores también recomiendan trabajar siempre el color muy cerca de la raíz de las pestañas en lugar de crear líneas excesivamente gruesas. De esta forma se consigue profundidad sin restarle el protagonismo al iris, que sigue siendo el verdadero centro de atención del maquillaje.
La clave está en conocerte
La próxima vez que renueves tus productos, quizás merezca la pena fijarse menos en el color de moda y más en aquellos tonos que mejor dialogan con el de tus ojos. Un simple cambio de delineador, de sombra o incluso de máscara de pestañas puede transformar por completo la mirada sin necesidad de recurrir a técnicas complicadas ni a un maquillaje excesivo.









