De vivienda antigua a hogar luminoso: así se transforma un piso de 90 m² en el barrio de Salamanca sin renunciar a techos altos ni molduras
La reforma de Estudio Matiz transformó una vivienda antigua del barrio de Salamanca en un hogar abierto y luminoso sin renunciar a sus techos altos ni a sus molduras.
Las casas antiguas con sus techos altos, sus molduras y su historia nos conquistan al instante y hacen que nos olvidemos de los aspectos que juegan en contra: los largos pasillos y su distribución compartimentada. La reforma de esta vivienda de 90 m², llevada a cabo por Estudio Matiz, aúna deseos y necesidades, y encuentra el equilibrio entre el carácter histórico y una estética contemporánea. El resultado es un refugio luminoso, elegante y confortable para una pareja joven, que conserva los elementos originales del edificio y que cuenta, además, con un valor añadido: un despacho en casa.
Situada en pleno corazón del barrio de Salamanca de Madrid, la vivienda original presentaba una distribución clásica, con estancias fragmentadas y poco conectadas, lo cual no respondía a las necesidades actuales de los propietarios. "Nuestro objetivo fue mantener la esencia histórica del piso —su altura, sus molduras, sus proporciones— al tiempo que creábamos espacios más fluidos, funcionales y luminosos", señalan desde Estudio Matiz.
Uno de los inconvenientes de las casas antiguas es su amplio, y desperdiciado, recibidor, y los pasillos largos y estrechos tipo túnel. El proyecto de Estudio Matiz acaba con ellos, mediante un recibidor abierto al salón que elimina, también, la zona de paso.
Estos cambios logran que el espacio se vea más amplio y que la luz circule libremente. Además, esta nueva distribución se adapta mejor al estilo de vida actual, donde se eliminan los tabiques y se comunican las estancias.
Dos objetivos marcaron la reforma desde el principio: que la vivienda respirara y que una pareja joven pudiera vivir en ella como realmente quiere vivir hoy. "El proyecto se planteó como un lienzo en blanco donde la maximización de la luz natural y el aprovechamiento de los espacios fueron los principales objetivos que marcaron la redistribución total de la vivienda. Eliminamos pasillos y abrimos la zona social a los dos grandes balcones que inundan de luz la vivienda", explican desde Estudio Matiz.
La nueva distribución diseñó un espacio único que aglutina salón, comedor y cocina, una organización que encaja muy bien con el estilo de vida actual, garantizando la flexibilidad de los distintos ambientes para que se adapten a las necesidades del momento.
Dentro de este espacio común, la cocina abierta se integra como núcleo, permitiendo que forme parte de la vida diaria familiar. El color azul supone un soplo de frescura y una demostración de que hay vida más allá de las cocinas blancas.
Los muebles de cocina azules (Inko Océano) contrastan con la encimera de Silestone Faro White y con el alegre salpicadero de Hisbalit. El resultado es un ambiente moderno y dinámico, que usa el color también para marcar los límites visuales con el resto.
El diseño, obra de Estudio Matiz, mezcla una inspiración clásica (molduras, carpinterías, proporciones elegantes) con toques contemporáneos: colores vibrantes, materiales nobles y una selección de mobiliario que aporta carácter sin restar sobriedad.
Y ese equilibrio se repite, estancia por estancia, como un hilo conductor que da coherencia al conjunto. En el comedor, con sus techos altos, sus molduras y la luz, destaca la mesa de comedor con pie metálico y sobre cerámico efecto mármol de VP Interiorismo, la lámpara de techo (de Aromas del Campo), las sillas tapizadas en un naranja evocador y el cuadro XL de color azul, a juego con los muebles de cocina, que se apoya en la pared.
Tampoco podemos pasar por alto un detalle: la forma redonda de la mesa. Una decisión que permite aprovechar mejor los metros y crear un rincón perfecto para la tertulia y la convivencia.
En este ambiente común, el salón ocupa el espacio más alejado de la cocina, mientras que esta se alía con el comedor, evitando recorridos innecesarios. Los grandes ventanales tienen un papel protagonista en la zona social de esta vivienda del barrio de Salamanca, ya que gracias a la distribución abierta, la claridad inunda los distintos ambientes, alcanzando incluso al despacho acristalado.
El estudio artífice del proyecto no ha dejado nada al azar. Por eso, la elección de materiales y colores ha sido fundamental en el resultado final. "Hemos jugado con una paleta de colores cálidos pero vivos, que aporta alegría sin perder elegancia; los detalles decorativos evocan la historia del edificio", señalan.
A la hora de diseñar los ambientes de la vivienda y crear atmósferas llenas de encanto, se busca el equilibrio y la autenticidad. "Seleccionamos materiales de alta calidad y calidez: madera, mármol, pinturas con matices suaves, y textiles naturales que aportan textura. De la misma manera, en carpinterías y molduras, respetamos el estilo clásico, pero reinterpretado para un uso funcional contemporáneo", cuentan desde Estudio Matiz.
En el salón, la pared del sofá blanco (de Sancal) se ha vestido con un papel pintado de Harlequin, en el que destaca la lámina de Pablo Palazuelo. Es una opción decorativa que no solo imprime personalidad, sino que también ayuda a delimitar visualmente la zona de estar.
El hogar actual se ha vuelto más flexible porque nuestro estilo de vida también lo es. Conscientes de este cambio y, dado que el teletrabajo es cada vez más habitual, el equipo de Estudio Matiz incorporó un despacho en casa semiabierto mediante grandes puertas correderas acristaladas, diseñadas a medida por el estudio.
Se trata de una solución intermedia que permite mantener la privacidad en aquellos momentos en los que se necesite, sin perder nunca la sensación de unidad y sin romper la continuidad visual. El papel pintado de motivos geométricos de Harlequin y el sofá en color mostaza imprimen un toque de vitalidad y personalidad a una estancia normalmente gris y aburrida.
Para garantizar el descanso y el recogimiento que necesita la zona privada, el dormitorio principal, con baño en suite, se trasladó a la parte interior de la vivienda, más reservada y calmada.
Su decoración, en la que nuevamente destaca el papel pintado (de Harlequin) de la pared del cabecero, respira carácter y calidez. En él se combina la elegancia clásica con la sensibilidad contemporánea, revalorizando los elementos originales de la estancia (como las molduras) e integrándolos mediante materiales nobles, como la madera de las mesitas de noche de Treku, las texturas cálidas, como el cabecero tapizado, y una cuidada gama cromática.
Amplio y funcional, el baño es perfecto para compartir. La mampara de duchasin perfilesamplia visualmente el espacio, al mismo tiempo que el revestimiento con textura de la ducha crea un agradable efecto envolvente y aporta un plus de calidez.
Como ocurre en otras estancias de la casa, los materiales nobles contribuyen al diseño y a una atmósfera tranquila que hace del baño un lugar de desconexión.