No descartamos que el calor vuelva, pero nos acercamos al final de agosto y se va notando más fresco, especialmente por las noches. Por eso hoy te recomendamos qué cenar de una manera sana, ligera y deliciosa, con varios consejos y cinco recetas concretas.
Cenas templadas, pero no pesadas
Lo que nos apetece cuando el termómetro desciende son cenas más templadas. Buscamos recetas reconfortantes, pero, al mismo tiempo, que sean ligeras, nutritivas y, por encima de todo, que estén ricas. Aún el cuerpo no nos pide elaboraciones calientes ni para combatir el frío y elevar nuestra temperatura corporal, sino platos que acompañen a la temperatura.
Proteína ligera para la noche: pescado blanco, huevo y legumbre en versión digestiva
Lo ideal para este tipo de cenas son alimentos que nos sacien, sean nutritivos y generen confort en nuestro cuerpo, pero sin resultar pesados. Por este motivo, para las noches frescas de agosto, son ideales proteínas como los pescados blancos, huevos y legumbres digestivas.
Elige pescados como la merluza, la dorada, el lenguado o la lubina, entre otros, porque son muy poco grasos, facilitan la digestión, no son pesados, aportan proteína completa y admiten preparaciones templadas (plancha, horno suave, vapor, plancha...).
Si apuestas por el huevo, que es una excelente proteína para las cenas, cocínalo de forma suave como tortilla, escalfado, revuelto o frittata, con poco aceite para facilitar su digestión, y acompáñalo con verduras.
Y otra buena proteína para las cenas son las legumbres cocidas, pero en versiones templadas y ligeras: ensaladas, salteados con verduras, con tomate confitado, con aliños ligeros a base de aceite de oliva virgen extra, cítricos, hierbas aromáticas frescas, etc.
¿Qué conviene evitar en la cena si buscamos descansar mejor?
Además de tener en cuenta todo lo anterior, no está de más recordar que hay que evitar las comidas muy grasas porque no ayudan a hacer la digestión, como fritos, quesos curados, embutidos o carnes rojas; tampoco son convenientes guisos con sofritos muy potentes porque provocan sensación de pesadez y no ayudan al descanso, ni platos excesivamente picantes porque aumentan la sensación de calor y pueden producir problemas de estómago.
Además, no son recomendables los postres pesados y con mucha azúcar, puesto que generan picos de energía y pueden dificultar el sueño profundo; así como la cafeína y otros estimulantes (café, refrescos de cola, té, bebidas energéticas, etc), ni el alcohol, porque ambos interfieren en la calidad del sueño y del descanso.
5 cenas fáciles para una noche más fresca
No nos complicamos la vida, y planteamos 5 ideas de cenas muy sencillas, y que cumplen con todos los requisitos necesarios para tomarlas en estas noches más frescas de final del verano.
Una tortilla de patata jamás falla. A mucha gente le gusta fría, pero a nosotros templada nos parece lo más de lo más. En esta receta, además, le ponemos unas verduras y unos guisantes. ¡La cena perfecta!
¡Más saludable imposible y más fácil y rápida de preparar tampoco! Si no tienes wok, puedes hacer este salteado al momento de pollo, brócoli y nueces con salsa de soja en una sartén honda, ¡ya verás lo deliciosa que resulta esta cena para esta noche fresquita!
Una crema de calabacín sienta bien en cualquier estación, templada o caliente. Hay muchas formas de hacerla, diferentes verduras que incorporarle, agua, caldo, nata, etc... ¡Pero esta es nuestra versión preferida!
Esta receta combina zanahoria asada al horno y lentejas salteadas, lo que genera un plato cálido pero ligero, ideal para esa transición entre el calor y el fresco que ha comenzado a hacer en estos días.
Un plato de pescado no puede faltar dentro de estas recomendaciones. Y esta merluza se sirve templada y acompañada de salsa de tomate casera, ¡una elaboración que aporta calor suave y confort sin llegar a ser un guiso!



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