El aguacate es una de esas frutas que, además de en crudo, puedes usar para cocinar infinidad de recetas, tanto saladas como dulces. Esta es una crema fría hecha con esta variedad tropical y pocos ingredientes más, que preparamos en el robot de cocina de una forma supersencilla y rápida.
Una crema de aguacate fría funciona de maravilla en verano porque el aguacate tiene grasas saludables que sacian sin aportar pesadez, su textura cremosa es de lo más agradable y no necesita cocina. Es hidratante, ligera y resulta especialmente agradable cuando aprieta el calor.
Los 4 ingredientes que necesitas y por qué esta receta funciona con tan pocos elementos
Esta crema de aguacate tan solo lleva la fruta, hielo, agua, yogur y zumo de limón, además de sal y pimienta. La mezcla de las grasas buenas del aguacate, el agua del hielo, el cítrico del limón y el yogur ligero hacen que, al tomarla, el cuerpo no genere calor interno y sea muy fácil de digerir.
¿Por qué el aguacate es una base ideal para sopas frías?
El aguacate es una base ideal para sopas frías porque reúne tres cualidades que casi ningún otro ingrediente combina tan bien: grasas saludables, textura natural cremosa y capacidad de aportar saciedad, pero no pesadez. La combinación de fibra soluble + grasas buenas ralentiza la absorción de glucosa sin generar pesadez. Además, resulta hidratante y refrescante.
El truco para que el aguacate no se oxide y la crema mantenga su color verde vivo
El aguacate se oxida porque una enzima reacciona con el oxígeno. Para evitarlo, usa medio limón o media lima por cada aguacate, ya que la acidez del cítrico bloquea esa reacción.
El frío ralentiza la oxidación. Cuando añades hielo y lo trituras, la crema baja de temperatura de inmediato y se oxida más lentamente, manteniendo el color verde durante horas, aunque nuestro consejo es consumir esta crema de aguacate recién hecha.
Cómo ajustar la textura: de crema para cuchara a versión más líquida para beber o servir en vasito
Para ajustar la textura de esta crema fría de aguacate y pasar de una versión más espesa para cuchara a otra más líquida para beber o servir en vasito, solo tienes que controlar tres elementos: agua, grasa y frío. Es tan sencillo como poner menos líquido y más yogur y aguacate para el primer caso, y al contrario si lo que buscas es una alternativa como bebida. Por cierto, una cucharada de AOVE al final, antes de terminar de triturar, ayuda a emulsionar sin espesar.
Variaciones de la receta: cómo darle un giro
Podemos basarnos en esta receta y hacer otras versiones con lima, tanto el zumo como la ralladura; añadiendo hojas de menta fresca al triturar todo; poniendo unos trozos de pepino para aportarle más frescor; y echándole algún condimento picante, si te va este sabor, como chile, alguna salsa, copos de guindilla, tabasco, etc. Si te gusta el dulce, pon unos daditos de melón al servir la crema; ¡queda deliciosa también!
¿Cómo acompañar esta crema de aguacate?
Podemos darle un toque diferente a la hora de presentarla y servirla. Unos daditos de aguacate le van de maravilla a esta crema, pero también unos tomates cherry cortados en cuartos, que le aportan un punto de acidez y de dulzor; cebolla morada muy picadita, para darle un toque crunchy, o un poco de maíz dulce en conserva. Y si quieres enriquecerla con algo de proteína, el abanico de opciones es amplísimo; desde huevo duro hasta gambas cocidas, pasando por un poco de salmón crudo o atún en conserva e, incluso, pollo desmenuzado.






