El tabulé es una receta árabe muy saludable con una versatilidad enorme, pues la base de bulgur permite numerosos ingredientes y aliños. El que nosotros te proponemos es uno de los más clásicos, con un suave aderezo de limón y aceite de oliva.
Qué es exactamente el tabulé y por qué se considera uno de los platos más refrescantes de la cocina árabe y mediterránea
El tabulé es una ensalada fría elaborada con perejil fresco, hierbabuena, tomate, cebolla, limón y bulgur (trigo partido). Es una receta vegetal, fresca y muy aromática, ideal para tomar en épocas de calor.
En la receta tradicional, originaria de Líbano, Siria y Palestina, el protagonista absoluto es el perejil, picado muy fino, que aporta frescor, aroma y textura. Y también la menta o hierbabuena, igualmente frescas.
Su origen se remonta a la cocina medieval árabe, donde ya se documentan ensaladas de hierbas y cereales muy similares. Con el tiempo, el tabulé se convirtió en un plato central de los mezze, el conjunto de pequeños platos que se sirven para compartir en Oriente Medio.
Nació como una receta campesina, humilde y creada para aprovechar ingredientes como hierbas frescas, bulgur, tomate, cebolla y tomate. No necesita fuego porque el bulgur solo necesita hidratarse en agua caliente.
Cómo hidratar correctamente el bulgur para que quede suelto y no apelmazado
Para el tabulé siempre se usa bulgur fino, que se hidrata sin cocción. Tan solo tienes que poner 1 parte de bulgur y 1 parte de agua caliente (no hirviendo). El agua debe cubrirlo justo, sin exceso. Si hay demasiada, se apelmaza. Deja reposar 10–15 minutos y no remuevas durante el reposo porque el bulgur absorbe mejor si no se manipula. Cuando esté hidratado, debe estar blando pero firme, nunca pastoso.
Una vez hidratado, airea con un tenedor y separa los granos suavemente para añadir el resto de ingredientes y el aderezo al final. Deja reposar tapado con film en la nevera unos 30 minutos.
El aliño que lo cambia todo: la proporción justa de zumo de limón y aceite de oliva virgen extra
Preparamos el aliño con tres partes de zumo de limón, una parte de AOVE y sal y la pimienta al gusto. El cítrico aporta frescor y acidez, además de conservar el tabulé de forma natural durante horas. Y el aceite de oliva virgen extra le da untuosidad al plato y ayuda a que el perejil y la menta liberen sus aromas.
Otras versiones con quinoa, cuscús o coliflor rallada
Las versiones de tabulé con quinoa, cuscús, coliflor o brócoli rallados son alternativas también frescas, ligeras y perfectas para el verano. Mantienen el espíritu vegetal y aromático del tabulé clásico, pero cambian la base para adaptarse a distintos gustos, texturas o necesidades.
La quinoa aporta una textura más suelta y un punto proteico que convierte el tabulé en una ensalada más completa; el cuscús se hidrata en tan solo 5 minutos; y la coliflor o el brócoli tan solo hay que rallarlos en el momento y son ideales para celíacos, intolerantes al gluten o si no quieres consumir hidratos de carbono.
Optes por la versión que optes, sí te recomendamos mezclar bien, un reposo de al menos 30 minutos para integrar todos los sabores y servir siempre el tabulé frío.






