Este tipo de potaje es un ejemplo perfecto de “cocina de una sola olla”, una técnica que ahorra energía y tiempo al cocinarse todo en el mismo recipiente. El apio, después de una cocción lenta, pierde su textura fibrosa y se integra en el guiso, pero sigue aportando su aroma y sabor característicos. Y las alubias liberan parte de su almidón, algo que aporta consistencia al caldo. Estamos ante un plato que en invierno nos va a dar muchas alegrías.
Te recomendamos




