Creíamos que con cepillarnos los dientes tres veces al día (como mínimo), utilizar un dentífrico adecuado y dedicarles dos minutos en cada lavado, tal y como aprendimos en el colegio, nuestra sonrisa estaría suficientemente cuidada. Sin embargo, según el Estudio de Salud Bucodental de Sanitas, ocho de cada diez españoles aseguran haber padecido alguna alteración en el último año, y casi la mitad de ellos sufre sensibilidad dental. Si perteneces a este grupo, o si has notado, a nivel estético, que tu sonrisa ha amarilleado últimamente, te interesará saber por qué es posible que estés dañando tu esmalte en cada lavado.
El error que está dañando tu esmalte
Cepillarse los dientes justo después de comer es un hábito de lo más extendido. De hecho, muchos creemos que es así como debe hacerse, para evitar que los restos de comida puedan provocar caries u otras molestias. Pero aquí está el error que daña el esmalte, tal y como nos confirma la odontóloga Eugenia Cervantes, experta en estética dental y fundadora de la clínica homónima en Madrid.
"Después de consumir alimentos o bebidas ácidas, como cítricos, refrescos, vino o tomate, el esmalte dental queda temporalmente más vulnerable porque el pH de la boca disminuye. Si nos cepillamos inmediatamente, podemos favorecer un desgaste progresivo del esmalte al ejercer fricción sobre una superficie que todavía no ha recuperado su equilibrio", explica. Y añade que: "Nuestro propio organismo necesita un tiempo para neutralizar esos ácidos gracias a la acción de la saliva, que actúa como un mecanismo natural de protección".
El también odontólogo Antonio Longo, experto del equipo de innovación clínica y calidad asistencial de Sanitas Dental, confirma este fallo: “El esmalte es la capa más externa del diente y actúa como barrera protectora. Después de tomar productos ácidos, esa superficie queda temporalmente más susceptible a la erosión y la abrasión. Si el cepillado se realiza con fuerza justo en ese momento, el desgaste progresivo es mayor, lo cual aumente la sensibilidad dental".
Por eso, tanto Eugenia Cervantes como los profesionales de Sanitas Dental coinciden en que es mejor retrasar media hora como mínimo el momento del cepillado. "Lo ideal es esperar entre 30 y 60 minutos antes de cepillarse los dientes, especialmente si se han consumido alimentos o bebidas ácidas. Durante ese tiempo, la saliva ayuda a restablecer el pH de la boca y a proteger el esmalte", recomienda Cervantes.
"Mientras tanto, un buen consejo es enjuagarse con agua o beber un vaso de agua para ayudar a eliminar restos de alimentos y favorecer esa recuperación natural. Después, sí es importante realizar un cepillado suave con una técnica adecuada y completar la higiene con seda dental o cepillos interproximales", continúa la odontóloga.
El truco de los odontólogos para beber café
Ese vaso de agua posterior es un hábito que la profesional aconseja seguir no solo tras una comida, sino sobre todo cuando tomamos alimentos que pueden oscurecer el esmalte, un listado en el que el café es, sin duda, el más temido y también el más difícil de limitar. "Un truco sencillo es beber un poco de agua después del café para eliminar parte de esos pigmentos y evitar que se depositen sobre el esmalte", afirma.
"También conviene evitar ir dando pequeños sorbos durante horas, ya que cuanto más tiempo están los dientes expuestos al café, mayor es la posibilidad de que aparezcan tinciones", añade. Recomendaciones que deberíamos extender a otros ingredientes con colores intensos o un alto contenido en pigmentos naturales, como "té negro, té verde, vino tinto, refrescos de cola, curry, salsa de soja, vinagre balsámico, frutos rojos, remolacha o chocolate negro", enumera. Como extra, "realizar limpiezas profesionales periódicas ayuda a eliminar esas manchas superficiales antes de que se vuelvan más resistentes".
Otros consejos fáciles para cuidar tu esmalte
Desde del equipo de Sanitas Dental, suman otras claves para cuidar el esmalte de los dientes, evitar su deterioro y reducir tanto la sensibilidad como el oscurecimiento:
- El orden de consumo influye: cuando se toman alimentos ácidos dentro de una comida completa, su efecto suele ser menor que si se consumen solos entre horas. Esto se debe a que la saliva aumenta durante la masticación y ayuda a recuperar el equilibrio de la boca.
- Mejor la fruta entera que los zumos: al masticarla, se estimula más la producción de saliva y el contacto con los azúcares libres es menor que si se toma exprimida.
- Utilizar pastas blanqueadoras con prudencia: algunos productos de esta tipología contienen partículas abrasivas que podrían incrementar la sensibilidad si se utilizan a diario, sobre todo cuando ya existe desgaste dental o recesiones gingivales, es importante utilizar soluciones de calidad con bajos valores de RDA.
- Prestar atención a ciertos hábitos cotidianos: morder hielo, usar los dientes para abrir envases o apretar la mandíbula puede generar microfisuras y hacer que el esmalte sea más vulnerable.









