María Pilar de Castro, doctora en Biología Celular: "Muchos cosméticos se quedan en las capas superficiales y no llegan donde tienen que actuar"


Keratinasa PB33, liposomas, nanopartículas, peso molecular, etanol: la tecnología cosmética para que los activos penetren más y mejor


chica serum piel© Getty Images
20 de julio de 2026 a las 6:41 CEST

¿Y si te dijéramos que la mayoría de los ingredientes activos de tus cosméticos no penetran profundamente porque la piel, afortunadamente, no es una esponja sino un órgano extraordinariamente inteligente cuya función principal consiste, precisamente, en impedir que las cosas entren? “El gran guardián es el estrato córneo: una muralla biológica formada por corneocitos y lípidos organizada con la disciplina militar de un parque de Versalles. Desde el punto de vista dermatológico, esta barrera es un milagro. Desde el punto de vista del marketing cosmético, una tragedia”, afirma Arturo Álvarez-Bautista, químico, doctor en Nanomedicina y director científico de la cosmética Arturo Alba.

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Por qué la mayoría de los ingredientes activos no penetran

Principalmente por tres razones:

  1. Porque la piel está diseñada para protegernos: “Su capa más externa, la barrera cutánea, funciona como un escudo inteligente que nos defiende de agresiones externas, contaminación, microorganismos, cambios de temperatura y pérdida de agua”, explica María Pilar de Castro, doctora europea en Biología Celular y Molecular y Directora Estratégica & Técnica de Proteos Biotech. Precisamente, esa misma función barrera que nos protege es el gran reto de la cosmética. “La barrera actúa como un ‘muro biológico’ que los ingredientes activos no siempre logran superar”, revela María Pilar de Castro.
  2. Los ingredientes activos son demasiado grandes: La inmensa mayoría de los ingredientes activos cosméticos son demasiado grandes, “además de demasiado hidrofílicos o demasiado inestables para atravesar eficazmente el estrato córneo. Y eso es una buena noticia: si todo penetrara libremente, viviríamos intoxicados por nuestro propio gel de ducha”, ironiza Arturo Álvarez-Bautista. Existe una regla clásica en formulación: la ‘regla de Dalton’, “según ésta, las moléculas con más de 500 daltons tienen enormes dificultades para atravesar la barrera cutánea. Y muchos activos cosméticos son directamente ‘elefantes’ intentando entrar en una discoteca japonesa”, continúa el experto.
  3. Un cosmético no es un fármaco o medicamento: “Legalmente, no debería alterar estructuras profundas ni ejercer acción farmacológica. En otras palabras: cuando una marca habla de ‘reprogramar la piel desde dentro’, suele estar escribiendo ciencia ficción con tipografía dorada”, aclara el químico y doctor en Nanomedicina.

Y es que, en cosmética, no basta con elegir un buen ingrediente activo, hay que conseguir que llegue al lugar adecuado. Y ahí es donde la mayoría se queda a medio camino. “El resultado es que muchos cosméticos se quedan en las capas superficiales y no llegan donde realmente tendrían que actuar”, asegura la doctora en Biología Celular y Molecular.

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Dónde se quedan la mayoría de los activos de tus cosméticos

Depende del tamaño de la molécula, su afinidad con la piel, la formulación y el estado de la barrera. Pero, normalmente en el estrato córneo y las capas superficiales de la epidermis. Ahora bien, esto no es necesariamente un fracaso. “La obsesión contemporánea con ‘llegar profundo’ parte de una idea simplista: más profundidad equivale a más eficacia. Y no siempre. De hecho, muchos activos funcionan perfectamente actuando en superficie. Por ejemplo: los humectantes mejoran la hidratación sin necesidad de atravesar media dermis; los antioxidantes neutralizan radicales libres donde primero impacta la radiación; y los exfoliantes actúan precisamente donde deben actuar: arriba”, recuerda Arturo Álvarez-Bautista.

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Por qué es interesante que los activos penetren más profundo

Aunque no sea un fracaso, lo cierto es que actualmente uno de los grandes retos de las firmas cosméticas es que sus ingredientes activos penetren más y mejor. “No basta con formular buenos ingredientes, hay que conseguir que lleguen al lugar donde realmente pueden funcionar”, recuerda María Pilar de Castro. ¿A qué se debe este empeño? Porque algunos procesos biológicos relevantes (síntesis de colágeno, inflamación, estrés oxidativo, degradación de matriz extracelular) ocurren en epidermis y dermis superficial. O dicho de otra manera, es donde ocurre todo lo que importa: la firmeza, la elasticidad, la hidratación profunda, la luminosidad, y la capacidad de renovación del tejido. 

Un retinoide, ciertos péptidos o algunos factores biomiméticos pueden mostrar mayor eficacia si alcanzan esas capas viables (epidermis y dermis superficial)”, cuenta el químico, doctor en Nanomedicina. Para María Pilar de Castro cuando un activo llega a esa zona, puede intervenir en el entorno celular de verdad. “Ahí es donde tiene sentido hablar de bioremodelación: la célula recupera funcionalidad, el tejido se reorganiza, y la piel mejora desde dentro hacia fuera”, asegura. 

Una apreciación importante: el hecho de que los ingredientes activos penetren más y mejor también puede tener sus inconvenientes. “Cuanto más profundamente penetra un activo, mayor es también el riesgo de irritación, inflamación o sensibilización. La historia de la cosmética moderna es básicamente una negociación entre eficacia y tolerancia”, recuerda Arturo Álvarez-Bautista.

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Qué tecnologías logran actualmente una mayor penetración de los activos

Los expertos coinciden en que tiene que ser una tecnología capaz de interactuar de forma inteligente con la barrera cutánea. El reto no es "romper" esa barrera, ya que sigue siendo esencial para protegernos, sino modularla de forma controlada para que los ingredientes lleguen más lejos.

Estas son las tecnologías más punteras actualmente que han superado a la exfoliación mecánica y química (con enzimas), o a los alfahidroxiácidos: “Las exfoliaciones eliminan parcialmente capas superficiales del estrato córneo y, por tanto, aumentan indirectamente la penetración posterior de activos. Pero lo hacen mediante ‘daño controlado’. Digamos que son potencialmente más agresivas”, diferencia el químico, doctor en Nanomedicina. Por suerte, las tecnologías vehiculizantes modernas han mejorado la entrega de activos sin necesidad de agredir tanto la barrera. 

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Lo mejor es que la nueva cosmética ‘inteligente’ que incorpora estas tecnologías busca: “Aumentar la biodisponibilidad, proteger los activos inestables, mejorar la liberación controlada, reducir la irritación, optimizar la tolerancia, y aumentar la permanencia en piel. La sofisticación actual consiste menos en perforar la barrera y más en dialogar con ella”, aclara Arturo Álvarez-Bautista.

  • La Keratinasa PB333: “Es una enzima producida por ingeniería genética, diseñada para actuar de forma específica sobre las estructuras de queratina de la capa más externa de la piel. Su función es abrir pequeñas vías de paso entre las células superficiales (sin dañar la integridad de la piel) para que los activos puedan penetrar mejor”, describe María Pilar de Castro. Para que lo entiendas: separa las células más superficiales que están fuertemente unidas entre sí, crea pequeñas vías de paso, y lo hace sin dañar la función protectora de la piel. Ese es su gran logro: no dañar la barrera cutánea o realizar un ‘daño controlado’. Además, es especialmente interesante como primer paso de la rutina. “Al permeabilizar de forma controlada la barrera cutánea, no solo mejora la penetración de los activos de esa fórmula, sino que también potencia la eficacia de los productos que se aplican a continuación”, según la experta. ¿Con qué finalidad? Mejorar la hidratación, conseguir más luminosidad, uniformidad del tono y mayor flexibilidad. “No se trata de una apariencia pasajera, sino una piel que se ve mejor porque funciona mejor”, asegura esta experta.
  • Liposomas (activos encapsulados): “Son vesículas microscópicas formadas por fosfolípidos, muy similares a las membranas celulares. Funcionan como pequeños taxis biomiméticos capaces de encapsular ingredientes activos y favorecer su estabilidad y distribución cutánea. Dicho elegantemente: ayudan al activo a atravesar una frontera hostil. Dicho honestamente: no convierten un sérum en una infiltración dermatológica”, asegura Arturo Álvarez-Bautista. Eso sí, su principal ventaja no siempre es ‘penetrar más’, sino “proteger moléculas frágiles (como la vitamina C o los retinoides) de la oxidación y liberarlas de forma más gradual, reduciendo la irritación”, puntualiza este experto.
  • Nanopartículas: “Reducen el tamaño de los sistemas vehiculizantes para mejorar distribución, estabilidad y contacto con la piel. Algunas pueden favorecer una penetración más homogénea en folículos o capas epidérmicas. Pero, conviene desmontar un mito: la mayoría de nanopartículas cosméticas no atraviesan alegremente hasta la dermis profunda ni circulan libremente por el organismo. En fotoprotección, por ejemplo, nanopartículas de dióxido de titanio y óxido de zinc permanecen fundamentalmente en superficie, y precisamente por eso son seguras y eficaces”, explica el químico, doctor en Nanomedicina.
  • Peso molecular:  Según los expertos, el tamaño molecular influye enormemente en la capacidad de penetración. Es sencillo de entender: moléculas pequeñas atraviesan mejor el estrato córneo que moléculas grandes, por eso existen versiones de ácido hialurónico de bajo peso molecular. Ahora bien, “el marketing ha transformado esta realidad científica en una religión absurda. A veces se vende cualquier ingrediente de ‘ultrabajo peso molecular’ como si fuese capaz de atravesar piel, alma y trauma infantil simultáneamente. Es cierto que reducir el tamaño molecular puede mejorar la penetración, pero también puede aumentar la inflamación y el potencial irritativo”, advierte Arturo Álvarez-Bautista. Vamos, que más pequeño no tiene que ser necesariamente más beneficioso.
  • Etanol: Es uno de los potenciadores de penetración clásicos. “Actúa alterando parcialmente los lípidos del estrato córneo y aumentando la permeabilidad cutánea. Traducido: abre un poco la puerta. Por eso algunas fórmulas con alcohol permiten una sensación de absorción rapidísima y potencian la entrada de ciertos activos. El problema -según Arturo Álvarez-Bautista- es que la piel cobra peaje: su uso excesivo o las formulaciones mal equilibradas pueden alterar la barrera cutánea, aumentar la sequedad y la inflamación.” Este experto describe el etanol como un amante tóxico: fascinante en pequeñas dosis, devastador en convivencia prolongada.  
Mujer echándose crema en la cara mientras le da el sol de lleno, con los ojos cerrados mirando hacia arriba.© Getty Images

Otras medidas eficaces para mejorar la penetración de activos

Ambos expertos suman estos consejos para conseguir que los cosméticos cumplan su función:

  • Piel limpia y equilibrada: Una piel limpia y equilibrada responde mejor. Por eso la limpieza sigue siendo el primer paso.
  • Aplicar activos sobre la piel ligeramente húmeda.
  • Mantener una barrera cutánea sana.
  • Usar concentraciones de activos realistas.
  • Respetar el pH adecuado de la formulación.
  • Combinar correctamente las fases lipídicas e hidrofílicas.
  • Utilizar los retinoides de forma progresiva.
  • Evitar la inflamación crónica por sobreexfoliación.
  • Ser constantes.
  • Y recibir protocolos profesionales como complemento.

 Cuatro cosméticos que sí llegan donde deben

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'Daily Radiant', de SmartKer 

Con keratinassa PB333, vitamina C y ácido kójico. Precio: 42,95 euros.

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'Mascarilla Normo-Correctora', de Arturo Alba

Con ácido tranexámico, cafeína y nicaninamida, desinflama y decongestiona. Precio: 45 euros.

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'Lifting XL', de Virtud Estética 

Crema con arginerine, tiene efecto lifting y antiarrugas. Precio: 49,90 euros.

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'Esencia Activa Rehidratante', de LPG

Pretratamiento para la piel concentrado en activos. Precio: 46 euros.