Hay vestidos que pertenecen a la historia de la moda y otros que, décadas después, siguen definiendo a quienes se atreven a recuperarlos. La marquesa de Bath parece conocer bien esa diferencia. El pasado 7 de octubre, en la inauguración de The 90s: Art and Fashion, celebrada en la Tate Britain de Londres, Emma Thynn rindió homenaje a uno de los momentos más icónicos de la moda británica con una réplica del vestido transparente que Kate Moss convirtió en leyenda en 1993.
El llamado naked dress, símbolo de una sensualidad despreocupada que desafió los códigos de vestuario de su época, regresó así a la conversación de moda en una velada dedicada precisamente a revisar el legado creativo de los años noventa. Comisariada por Edward Enninful, exdirector de Vogue británico, la exposición explora el diálogo entre arte, fotografía y moda a través de una década que transformó para siempre la industria. La elección de Emma Thynn no podía resultar más pertinente: pocas referencias condensan tan bien el espíritu de aquella época como el vestido que hizo historia con Kate Moss.
Pero, más allá del guiño al archivo, el estilismo también encaja con la imagen pública de la marquesa. Casada con Ceawlin Thynn desde 2013, Emma ocupa una posición singular dentro de la aristocracia británica: fue la primera mujer negra en incorporarse a la Cámara de los Lores por matrimonio, como marquesa de Bath, un título que la sitúa en un lugar poco habitual dentro de las estructuras tradicionales de la nobleza británica. Su presencia pública, entre el protocolo aristocrático y una identidad contemporánea, ha contribuido a convertirla en una figura de interés más allá de los círculos nobiliarios.
No es casualidad que su participación en Ladies of London: The New Reign, estrenado el pasado 5 de marzo, la situara en el foco. El programa presenta una nueva generación de protagonistas de la alta sociedad británica y estadounidense, con Emma como una de sus figuras principales. En el tráiler, la marquesa ya era descrita como "la encarnación de la aristócrata moderna", una definición que adquiere especial sentido cuando se observa su manera de combinar tradición y libertad estética. Al más puro estilo Tamara Falcó -marquesa de Griñón-. Su posición también ha alimentado comparaciones con Meghan Markle, otra mujer que transformó la percepción pública de la realeza y la aristocracia británicas.
Quizá por eso, su elección para la inauguración de The 90s: Art and Fashion resulta especialmente reveladora. Al rescatar el icónico vestido transparente de Moss, Emma Thynn no se limita a rendir homenaje a uno de los momentos más emblemáticos de la moda de los noventa: reivindica una forma de vestir —y de posicionarse— que escapa a los códigos más previsibles de su título nobiliario. La referencia nos devuelve a una década en la que diseñadores como Vivienne Westwood, Alexander McQueen y John Galliano hicieron de la provocación una forma de expresión y de la moda un territorio para desafiar convenciones. Lejos de quedarse en el guiño nostálgico, Thynn recupera ese espíritu irreverente para llevarlo a su propio terreno. Porque, a veces, la mejor manera de escribir el presente es saber qué códigos del pasado merece la pena volver a romper.
La inauguración reunió también a Marta Ortega y Carlos Torretta. La presidenta no ejecutiva de Inditex acudió con un estilismo de John Galliano, apenas unos días después de presentar en París Re{form} Zara, su colección cápsula para la firma española. Junto a Donatella Versace y Edward Enninful, formó parte de una velada que volvió a poner de manifiesto la vigencia de los grandes nombres y las referencias de los noventa.








