En el tradicional desfile militar con motivo del Día de la Fiesta Nacional de España, el pasado 12 de octubre, la infanta Sofía lució una de esas melenas que dan ganas de guardar en el móvil para enseñárselas al peluquero. El pelo se le veía precioso, con mucha luz cerca de la cara y en las puntas, y unos reflejos que se fundían con su base a la perfección, sin dejar franjas marcadas. La clave está en cómo se reparte esa claridad y en la profundidad que conserva la raíz. Pero, para explicar en el salón qué nos gusta de ese efecto, conviene concretar un poco más que “quiero unas mechas naturales”.
Hablamos con Carlos Ortigosa, especialista en coloración natural, fundador de La Nave y embajador de L’Oréal Professionnel, para que analice su melena a partir de las fotografías y nos explique qué pedir si buscamos un resultado parecido.
Qué tipo de mechas lleva la infanta Sofía
"Por lo que se aprecia en las fotografías, parece una mezcla entre unas babylights muy finitas y un balayage bastante natural", explica el colorista. Lo que destaca es la transición: una raíz que mantiene profundidad, más claridad a medida que el cabello llega a las puntas y algunos reflejos colocados cerca del rostro.
Ortigosa lo define como un Sunkissed French Balayage, una forma de describir ese acabado que recuerda al pelo aclarado por el sol. Reflejos finos, una distribución gradual de la luz y una base que sigue teniendo presencia. El objetivo es que el conjunto resulte integrado. En las fotografías, el experto aprecia una base entre castaño claro y rubio oscuro, con reflejos miel, beige dorado y algún matiz trigo. Describe una calidez contenida, sin contrastes exagerados. Ese equilibrio entre la base y los mechones más claros es lo que permite iluminar la melena sin que todos los cabellos tengan el mismo tono.
"Yo pediría una iluminación progresiva, manteniendo la raíz natural, con más claridad en medios y puntas y algunos puntos de luz alrededor de la cara". A partir de ahí, el profesional puede valorar cuánto aclarar y dónde colocar los reflejos.
Porque hay que tener claro que una foto ayuda a explicar el acabado que te gusta, pero el diagnóstico tiene que incluir tu base y el historial de tu cabello. Ortigosa insiste en ese paso antes de elegir el servicio: "Hay que estudiar la base, el historial del cabello y lo que mejor favorece a cada persona". La referencia de Sofía sirve para hablar del efecto deseado, pero su color no debe entenderse como una fórmula que deba repetirse igual en todas las melenas. Como dice Ortigosa: "¡Las tendencias están para adaptarlas, no para fotocopiarlas!".
El especialista señala que, dentro de los servicios con los que trabaja, puede plantear este acabado con No Bleach French Highlights en su versión Sunkissed, de L’Oréal Professionnel, siempre después de ese diagnóstico.
La clave de las mechas de Sofía está también en las zonas más oscuras
"Para que haya luz, tiene que haber sombra", resume Ortigosa. En la melena de la infanta Sofía, esas zonas más oscuras ayudan a que destaquen los reflejos. Aclarar todo el cabello podría borrar esa profundidad. Para evitarlo, el experto propone conservar zonas más oscuras y reservar la iluminación para los puntos que favorecen al conjunto.
Después, según explica, hay que ajustar el reflejo para conseguir el acabado deseado. Para ello, él utiliza servicios de matización y brillo para armonizar los tonos. Por eso, al hablar con el colorista conviene explicar tanto cuánto quieres aclarar como qué calidez te gusta y qué contraste estás dispuesta a llevar.
Cómo adaptar las mechas de Sofía a una melena castaña
Una base más oscura también admite esa iluminación gradual, aunque el resultado se traduzca en otros matices. Ortigosa propone caramelo, avellana o miel tostada para jugar con la profundidad del castaño. Si te gusta el color de la infanta Sofía pero tu pelo es más oscuro, la idea es llevar a tu terreno ese juego de luces y sombras, sin necesidad de alcanzar el mismo rubio.
El límite lo marca el cabello con el que se parte y los trabajos que ya lleva. El colorista prefiere un aclarado más moderado cuando considera que la fibra lo necesita. "No todos los cabellos permiten llegar a cualquier resultado", recuerda. La valoración previa es la que ayuda a decidir qué cambio se puede plantear y qué cuidados acompañarán al servicio.
Cada cuánto debes retocar unas mechas como las de Sofía
La raíz integrada tiene una ventaja en el mantenimiento, según el experto, el crecimiento se aprecia de una forma más suave, con menos contraste entre la base y los reflejos. Aun así, refrescar el tono y volver a aclarar son dos citas distintas.
Como orientación, Ortigosa propone revisar el tono y el brillo cada seis u ocho semanas, mientras que el trabajo de iluminación puede espaciarse tres o cuatro meses, e incluso más según el caso. Son plazos que ajusta a las necesidades de cada melena.
En casa, aconseja protección térmica y una rutina que ayude a conservar el color. Porque el resultado también se juega entre una visita y otra: "Para mí, un buen trabajo de color no es solamente el que está precioso cuando sales del salón, sino el que sigue estando bonito tres meses después".









