Psicología

Victoria Luengo, protagonista de 'El ser querido', sobre la dificultad de reconocer nuestros errores: "Pedir perdón no es tan fácil como parece"


La psicóloga Sara Navarrete explica por qué nos cuesta tanto reconocer nuestros errores, qué significa perdonar de verdad y cómo superar el dolor cuando nunca llegan las disculpas.


Victoria Luengo en el fotocall durante el Festival de Cine de San Sebastián© Getty Images
16 de octubre de 2026 a las 13:45 CEST

Hay dos palabras que parecen muy sencillas de pronunciar, pero que a algunas personas les cuesta muchísimo decir: "lo siento". Reconocer que nos hemos equivocado, aceptar que nuestras acciones han podido herir a alguien y pedir disculpas requiere una valentía que no siempre tenemos. Y es que, aunque todos cometemos errores, no todos sabemos reconocerlos. 

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La actriz Victoria Luengo, protagonista junto a Javier Bardem de El ser querido, la película de Rodrigo Sorogoyen que aborda las heridas familiares y los conflictos del pasado, lo resume en una frase que invita a reflexionar sobre nuestras relaciones: "Pedir perdón no es tan fácil como parece". La dice durante una entrevista en El cine en La Ser y, precisamente, opina sobre aquellos perdones que se piden a la ligera o por qué hay personas incapaces de pronunciar esta palabra. Nosotras también nos lo preguntamos: ¿por qué nos cuesta tanto hacerlo? ¿Y qué ocurre cuando somos nosotros quienes esperamos unas disculpas que nunca llegan?

Vicky Luengo en una imagen de El ser querido© vickyluengo

Para comprender qué hay detrás de esa dificultad y qué papel desempeña el perdón en nuestro bienestar emocional, hablamos con Sara Navarrete, psicóloga y directora del Centro de Psicología Clínica y de la Salud de Valencia. La especialista nos explica que perdonar es un proceso mucho más complejo de lo que solemos imaginar y que, aunque puede ayudarnos a superar experiencias dolorosas, no siempre implica reconciliarnos con quien nos ha hecho daño.

Victoria Luengo riéndose© Vickyluengo

¿Por qué nos cuesta tanto pedir perdón?

Según la psicóloga Sara Navarrete, pedir disculpas requiere "reconocer nuestra vulnerabilidad, aceptar que nos hemos equivocado y comprender que nuestras acciones tienen consecuencias en los demás".

Sin embargo, algunas personas viven el error como una amenaza a su autoestima. Admitir que han hecho daño puede despertar sentimientos de vergüenza, inseguridad o miedo al rechazo.

Pero existe otra razón relacionada con nuestra educación. La psicóloga señala que hay personas que han aprendido desde pequeñas que equivocarse es sinónimo de debilidad. Por eso, cuando alguien les reprocha su comportamiento, reaccionan justificándose, minimizando lo ocurrido o trasladando la responsabilidad a los demás.

A ello se suman las dificultades que algunas personas tienen para ponerse en el lugar del otro y comprender cómo sus comportamientos pueden afectarle emocionalmente.

Eso sí, entender las razones por las que alguien no pide disculpas no significa que debamos justificar su conducta. 

Victoria Luengo con una claqueta de cine © vickyluengo

¿Por qué también nos cuesta perdonar a quien nos ha hecho daño?

Si pedir disculpas puede resultar difícil, aceptar las de otra persona tampoco siempre es sencillo. Especialmente cuando sentimos que nuestra confianza ha sido traicionada.

"Perdonar es uno de los procesos emocionales más profundos y, al mismo tiempo, más malinterpretados", señala Sara Navarrete. Muchas personas creen que significa olvidar lo sucedido, justificar el comportamiento de quien nos ha herido o volver a confiar en esa persona.

No obstante, "perdonar no significa que lo que ocurrió estuviera bien, sino decidir que aquello que ocurrió no siga condicionando nuestra vida emocional", aclara.

Este proceso implica elaborar el dolor y reducir progresivamente el resentimiento. Además, perdonar no significa necesariamente reconciliarse. Podemos dejar atrás el rencor y decidir que esa persona no vuelva a formar parte de nuestra vida.

De hecho, Navarrete recuerda que el perdón debe surgir de la libertad, nunca de la obligación. En ocasiones, sanar no pasa por perdonar, sino por aceptar lo ocurrido, establecer límites y seguir adelante.

Victoria Luengo en el desfile de Loewe durante la Semana de la Moda de París, el 2 de octubre de 2026.© Getty Images

¿Podemos perdonar a alguien que nunca nos ha pedido disculpas?

Aunque para disculparse sinceramente es fundamental reconocer el daño causado, para perdonar no es imprescindible que la otra persona asuma su responsabilidad.

Podemos trabajar nuestro propio proceso emocional incluso cuando nunca recibimos una disculpa. Esto es especialmente importante en las relaciones familiares o de pareja, donde algunas personas pasan años esperando que alguien reconozca sus errores.

"Nuestra recuperación emocional no puede depender exclusivamente de que otra persona sea capaz de reconocer sus errores", recuerda la psicóloga.

Por otro lado, tampoco debemos olvidar el perdón hacia nosotros mismos. Navarrete explica que muchas veces somos más duros con nuestros propios errores que con los ajenos. Por eso, debemos aprender a distinguir entre una culpa saludable, que nos ayuda a reparar el daño, y otra destructiva, que nos mantiene atrapados en el autocastigo.

Victoria Luengo en el photocall durante el Festival de Cine de San Sebastián© Getty Images

¿Cómo podemos aprender a pedir perdón de manera sincera?

El primer paso es reconocer el daño causado sin buscar excusas. "No basta con decir 'lo siento' si no existe una comprensión del daño causado", advierte Navarrete.

También debemos escuchar cómo se ha sentido la otra persona, sin minimizar sus emociones, y asumir nuestra responsabilidad. Pero, sobre todo, demostrar con nuestros actos que hemos comprendido nuestro error. Como recuerda la psicóloga, una disculpa auténtica no consiste únicamente en decir "perdón", sino en modificar aquello que provocó el daño.

Ahora bien, disculparnos tampoco garantiza que la otra persona quiera reconciliarse. Debemos respetar sus tiempos y aceptar que quizá no desee recuperar la relación.

Victoria Luengo posa en el photocall de Amarga Navidad© Getty Images

Porque, como señala Navarrete, "no todos los perdones tienen que terminar en un abrazo, una reconciliación o una segunda oportunidad".

Y esta es, quizá, la lección más importante de la reflexión de Victoria Luengo: reconocer nuestros errores nos ayuda a crecer, pero también debemos aceptar aquello que no podemos cambiar.

"No necesitas que alguien te pida perdón para recuperar tu paz. Pero tampoco tienes que perdonar a quien te hizo daño para demostrar que has sanado", concluye Sara Navarrete.