La influencer Estela Grande y su pareja, Juan Iglesias, futbolista del Sevilla FC, han creado en su nueva casa de Sevilla un rincón pensado para disfrutar en familia y con amigos. La creadora de contenido ha compartido en sus redes sociales cómo ha quedado el salón, una estancia que ya tenían en su casa de Madrid y que han querido trasladar a su nuevo hogar para mantener esa sensación de familiaridad en esta nueva etapa. Un espacio con personalidad propia que demuestra que, a la hora de decorar, también hay sitio para los gustos de los que comparten la casa.
Del sofá verde musgo a las camisetas enmarcadas: un salón con personalidad propia
La estancia está pensada como una sala de cine en casa, con un amplio sofá modular en tono verde musgo, una gran televisión y una distribución pensada para disfrutar cómodamente de películas y series. La decoración combina líneas sencillas y colores neutros como el blanco de las paredes y los tonos tierra del suelo de barro, un material muy presente en la arquitectura tradicional andaluza. A estos elementos se suman detalles que reflejan la pasión futbolística de Juan Iglesias. Sobre el mueble situado bajo la pantalla se encuentran diferentes balones y objetos deportivos y en una de las paredes se encuentra una colección de camisetas de fútbol enmarcadas, entre ellas algunas con nombres y dorsales muy reconocibles. Una forma de integrar sus aficiones en la decoración sin renunciar a la armonía estética del conjunto.
Un comedor con encanto contemporáneo y recuerdos de su anterior hogar
El salón también cuenta con una pequeña zona de comedor, protagonizada por una mesa redonda de mármol y sillas de madera en tono natural, sobre una alfombra de rayas en blanco y negro que aporta un toque contemporáneo y contrasta con la estética más sobria y envolvente del resto del salón. En la pared, unas baldas negras exhiben una colección de botellas de vino especiales que la pareja ha decidido traer de Madrid, convirtiendo sus recuerdos en parte de la decoración. Un lugar que ambos disfrutan y que, en el futuro, también podrán hacer suyo sus hijos, entre juegos, tardes de películas y nuevos recuerdos familiares.




