Ceawlin Thynn, octavo marqués de Bath, y su mujer, Emma, vuelven a estar en el centro del foco mediático. El matrimonio de aristócratas, que pasaron por el altar en 2013, dieron la bienvenida a Henry, su segundo hijo, en 2016 a través de gestación subrogada, lo que abarcó cientos de titulares de la prensa anglosajona en su momento. Ahora, la familia vuelve a atrapar la atención de los medios y tabloides, ya que un movimiento legal del marqués indica que ha respaldado las acciones legales para asegurarse de que el pequeño de sus hijos también pueda ser beneficiario de su herencia, de 157 millones de libras esterlinas —algo más de 180 millones de euros—.
En una audiencia del Tribunal Superior de Bristol salieron a la luz detalles relacionados con los tres fideicomisos presentados por los marqueses de Bath —un fideicomiso es un contrato legal donde una persona transfiere bienes, dinero o derechos a otra para que esta los administre en beneficio propio o de un tercero—. El juez encargado de esta vista declaró que estos conservaban "los significados de derecho consuetudinario [establecido por costumbre] anteriores a 1970 de las descripciones de las relaciones familiares".
Por lo que, según esto, existía cierta "incertidumbre" acerca de la posible herencia de Henry, ya que no se especificaba si el pequeño "se encuentra actualmente dentro de estos beneficiarios". Asimismo, añadía que Ceawlin y Emma "consideran que sería injusto y desafortunado si su segundo hijo" y, con él, "su descendencia", fueran "excluidos del beneficio".
La posición de los tribunales
El marqués de Bath busca la aprobación del tribunal para permitir que Henry tenga acceso a su millonario patrimonio, a través de la herencia. Sin embargo, al tratarse de un niño nacido por gestación subrogada en Estados Unidos —y de madre gestante también norteamericana—, el impuesto de sucesiones no lo contempla, y, a raíz de aquí, nacen las complicaciones. El magistrado al cargo del caso informó a Ceawlin y a Emma de que estas acciones podrían, potencialmente, "perjudicar los intereses" de otros beneficiarios —entre los que se encontraría su primogénito, John, actual vizconde de Weymout, o cualquier otro futuro hijo no nacido a través de gestación subrogada—.
Los tres fideicomisos de los marqueses de Bath incluyen a James Hervey-Bathurst (76 años) —a quien pertenece el castillo de Eastnor (Ledbury, Herefordshire)— y a Anthony Westropp (81 años) —su mujer heredó una Goadby Hall, una mansión de estilo Palladiano en los alrededores de Melton Mowbray (Leicestershire)— como fideicomisarios; es decir, como beneficiarios de su patrimonio.
A expensas de la resolución final, y tras conocer el deseo del marqués de Bath de añadir a Henry a esta lista —sin que pueda ejercer su poder como fideicomisario aún—, el Tribunal Superior de Bristol ha aprobado el nombramiento de un abogado para representar a estos beneficiarios, así como a su primogénito, según informa el periódico anglosajón The Times.
Complicaciones en su primer embarazo
Tal y como indica The Daily Mail, se cree que Henry fue el primer fue el primer miembro de la aristocracia británica que nació por gestación subrogada. El motivo por el que recurrieron a este tipo de embarazo tiene sus raíces en el primer embarazo de Emma. En 2014, los marqueses de Bath daban la bienvenida a John, que nació a través de una cesárea de emergencia debido a que la aristócrata sufrió de hipofisitis —inflamación poco frecuente de la glándula hipófisis (pituitaria), situada en la base del cerebro, que altera la producción de hormonas esenciales—.
Esta inflamación complicó sus posibilidades de volver a ser madre 'naturalmente', ya que Emma fue advertida de un segundo embarazo podría resultar fatal. Es por este motivo que acudieron a la gestación subrogada. "Tener a Henry de esta forma fue increíble y una experiencia diferente", explicó la marquesa de Bath a VOGUE tras dar la bienvenida a su segundo hijo. Sin embargo, admite que no todo fue color de rosas, ya que llegó a sentirse "culpable y confundida", y que "fue el compartir con otra mujer que hizo lo mismo que yo [optar por este método], por razones tan diversas, lo que me ayudó a tomar esta decisión", la cual, como recuerda, no fue fácil.
Desde entonces, su vida ha cambiado para bien y no podría estar más contenta con sus dos hijos. "Los niños, obviamente, dominan tu vida y su agenda es exponencial, con clubes infantiles, uniformes, el día del jersey navideño, el de los villancicos... Como madre, dejas de darte prioridad a ti misma, ¿no?", confesaba a ¡HOLA!. Además, la marquesa de Bath admitía en nuestras páginas que tanto a John como a Henry "les encanta cocinar" y, durante unas fiestas pasadas, el mayor "estaba decidido a preparar la mayor parte posible del almuerzo de Navidad".








