El didgeridoo (también escrito didjeridu, didyeridú o yidaki) es un instrumento de viento tradicional de los pueblos aborígenes del norte de Australia, que consiste en un tubo largo de madera (habitualmente entre 1,2 y 1,6 m) que se hace sonar vibrando los labios en un extremo para producir un sonido grave y continuo llamado drone. Hoy su nombre ha cobrado relevancia mediática porque, según ha revelado Kaia Gerber, la hija de Cindy Crawford, fue sometida a un exorcismo en el que utilizaron un didgeridoo.
Qué es y cómo funciona
Es un aerófono (instrumento de viento) de la familia de los labrosonos o "viento-metal", aunque tradicionalmente se fabrica en madera: un tronco de eucalipto ahuecado naturalmente por termitas, al que se añade una boquilla de cera de abeja para sellar y adaptar a la boca.
Se toca con respiración circular, lo que permite mantener el sonido de forma continua durante minutos, mientras el intérprete superpone ritmos, armónicos y vocalizaciones sobre el drone base. Culturalmente, para muchas comunidades aborígenes es más que un instrumento: tiene funciones rituales, ceremoniales y espirituales, y se asocia al "tiempo de los sueños" (Dreamtime), porque, para muchos pueblos aborígenes australianos, el didgeridoo no es solo un instrumento musical, sino un objeto ceremonial que conecta con la cosmogonía, los ancestros y las leyes del mundo.
El caso de Kaia Gerber
Recientemente, la modelo y actriz Kaia Gerber ha contado en un podcast que, según le dijeron, fue "poseída" cuando era niña y que le practicaron un exorcismo en el que usaron un didgeridoo. Gerber explicó: "¿Sabes cómo hicieron el exorcismo? Tocaron un didgeridoo por todas partes; así hicieron el exorcismo", añadiendo que "eso realmente sucedió" y que nunca lo había contado antes. No dio detalles sobre quién realizó el ritual, cuándo, dónde ni bajo qué tradición espiritual; solo mencionó el uso del instrumento como parte del procedimiento.
Para qué se utiliza
En Australia, el didgeridoo se usa tradicionalmente como acompañamiento de cantos y danzas ceremoniales, y también con fines recreativos o solistas. Entre los pueblos aborígenes del norte, sigue presente en ceremonias culturales para acompañar a cantantes y bailarines, y en contextos de narración de historias y rituales de iniciación.
El didgeridoo produce un zumbido muy grave, potente y vibrante, que en contextos terapéuticos o chamánicos se usa para inducir estados alterados de conciencia, relajación profunda o catarsis emocional. Esa cualidad sonora intensa ayuda a entender por qué, en relatos como el de Gerber, se elige como elemento central de un ritual de “limpieza” o expulsión de espíritus, aunque no sea una práctica estándar en ninguna religión mayoritaria.
Cómo y cuándo surgió
Origen geográfico: se desarrolló entre los pueblos aborígenes del norte de Australia, muy probablemente en Arnhem Land (Territorio del Norte), y desde allí se extendió hacia otras regiones.
Antigüedad: no hay una fecha exacta, pero los estudios apuntan a al menos 1.000 años de uso continuo; algunas estimaciones basadas en arte rupestre y tradiciones orales sugieren hasta 1.500 años, y hay hipótesis que lo remontan a varios miles de años (incluso 3.000–5.000) como uno de los instrumentos más antiguos del mundo.
Evidencia: la datación se apoya en pinturas rupestres del norte de Australia, que muestran figuras tocando instrumentos tubulares largos, así como en tradición oral y materiales etnográficos.








