En un momento de sincera vulnerabilidad y con una serenidad que sobrecoge, Isa Pantoja ha compartido el delicado proceso personal que atraviesa. La partida de su marido, Asraf Beno, a Supervivientes All Stars 3 ha coincidido con un periodo de fragilidad emocional marcado por un doloroso proceso interior: "Bueno, ahora mismo yo no estoy sola en casa. Ahora es que viene una amiga conmigo unos días, luego vienen otras. Entonces yo voy a decir que en este momento justo, que Asraf se vaya, es verdad que a mí, anímicamente, a lo mejor no estoy preparada. Pero le he dicho que no otras veces... y justo ahora, que es el momento en el que quizás más lo necesito, es cuando realmente le he dicho: ve. Ha sido una decisión consensuada, él sabía cuál era mi situación". Con enorme valentía, la joven desvela en ¡De Viernes!, cómo su hogar se ha convertido en su refugio mientras libra su propia batalla: "Estoy diagnosticada de ansiedad y depresión, me estoy medicando. De repente me encuentro cómoda en mi casa con mis hijos, haciendo las tareas del hogar… Me agobio mucho, pero luego, en verdad, es donde realmente me siento querida, como que es mi protección. Entonces, que se haya ido Asraf, me trastoca un poco, claro".
Volcada en el cuidado de los pequeños Alberto y Cairo, Isa encuentra en el amor maternal su verdadero motor vital: "Yo soy bastante estricta, necesito que todos los días cenemos a las 7 y media, mi casa es como un cuartel general... Me considero una muy buena madre, una madre presente, y me considero una madre que a pesar de todo lo que tengo material, por supuesto, lo más importante es el amor. En verdad soy muy afortunada, tengo a mis hijos, el amor de mi vida son ellos". Para la disciplina y la templanza cotidianas, reconoce tomar como referente a la madre de Asraf: "Yo la llamé hace dos días y me puse a llorarle y le dije: me pasa esto y te necesito y te quiero dar un abrazo... Para mí es mi ejemplo a seguir como madre. Una señora con paciencia que ha criado a sus tres hijos sola... O sea, ella me respeta tanto, me quiere tanto, tiene todo el respeto por sus hijos, que para mí es un ejemplo".
El distanciamiento con Isabel Pantoja y Kiko Rivera
El capítulo más amargo para Isa sigue siendo la inconclusa reconciliación con su madre. Tras un breve acercamiento que avivó sus esperanzas, la ausencia de respuesta definitiva le causó una profunda herida: "Le propuse un día para ir a verla y desapareció... El día que me escribió estaba loca de contenta, estaba pensando qué le iba a decir... me había hecho muchas ilusiones, ya me veía allí en Canarias". La dolorosa distancia parece ya irreversible en su corazón: "Aunque esté viva, es como si no la tuviese. Tengo un nudo en la garganta, ahora mismo gritaría. Si mi madre ha querido hacerme daño, lo ha conseguido". Sin embargo, cuida con recelo la vivencia de su hijo mayor: "Mi hijo Alberto era supuestamente el ojito derecho de ella, menos mal que he sido prudente y no le he dicho nada de esos mensajes... yo sí cuido la salud mental de mi hijo, no quiero crearle ilusiones". Pese al dolor, mantiene una viva admiración artística por la tonadillera: "Yo iría a ver desde un asiento con capucha, la vería y me iría. La vería a escondidas. Pienso que de verdad como artista es importante en este país".
Respecto a su hermano Kiko Rivera, Isa se muestra firme tras no haber acudido a visitarle tras su reciente contratiempo médico: "Esta vez me he enterado por los medios de su estado, pero no me he sentido mal tampoco. Llega un punto en el que una tiene también un poquito de autoestima, un poco de amor propio... ¿por qué tengo siempre que estar yo cuando ellos quieren? Ellos tienen que respetar mis tiempos". Sobre el vínculo global de los Pantoja, concluye: "Muchas veces tú quieres tanto a una persona o la tienes tan arriba, sientes como que le debes tanto... pero es la única familia que he conocido, no me puedo desvincular tan fácilmente".
Un puente con Anabel Pantoja, María del Monte y Dulce
En medio del complejo mapa afectivo, la relación con su prima Anabel Pantoja se mantiene desde la comprensión mutua: "Yo he hablado con ella y hemos aclarado muchas cosas... me ha transmitido también el deseo que tiene de ver a todos los niños juntos... entiendo su deseo, pero lógicamente no se puede. Le he dicho que con mis hijos puede contar para cualquier evento". De igual forma, María del Monte continúa siendo un faro emocional indispensable: "Con ella tengo confianza para llorar. Es una persona que ha pasado baches muy duros... ¿por qué no escuchar sus consejos? Siempre vienen bien y me alegran un poquito".
Por último, Isa no pierde la esperanza de restablecer un contacto sano con Dulce Delapiedra: "Yo con ella no tengo relación porque hay cosas que no permito. Necesito que ella deje atrás el tema este de madre, de Cantora... quiero que tengamos una relación más sana. Le he dicho muchas veces que yo quiero que ella hable con mi psicóloga, que vayamos juntas, que lo hagamos. Es que ella, como creo que está convencida de que lo hace bien y no reconoce cuando lo hace mal. Entonces yo quiero que vayamos, que lo hablemos, que veamos la manera de sanar. Porque yo la necesito, de verdad, la quiero muchísimo. Para mí, ella me ha criado". Un testimonio transparente y maduro con el que la hija de la artista busca cerrar capítulos dolorosos y proteger la tranquilidad de su propio hogar.









