El equipo de La Revuelta está de enhorabuena. Uno de sus miembros más queridos por los espectadores, el guionista y cómico Miguel Campos, acaba de convertirse en padre por primera vez junto a su pareja, una mujer anónima de la que ha hablado en contadas ocasiones. El bebé nació el pasado 1 de septiembre y Campos, que se encuentra actualmente de baja por paternidad, ha hecho una excepción para acudir a La Ventana de la Cadena SER.
La visita a la radio era una asignatura pendiente para el cómico. Desde La Ventana llevaban tiempo intentando contar con él, pero hasta ahora había sido imposible porque el espacio de la SER se emite a la misma hora a la que se graba La Revuelta. Aprovechando su permiso de paternidad, Campos por fin ha podido sentarse con Carles Francino y ha bromeado sobre las circunstancias que han hecho posible su visita. "He tenido que tener un hijo para poder venir a La Ventana".
Aunque la conversación con Francino ha girado principalmente en torno a su trabajo en el programa de David Broncano, la nueva etapa personal que acaba de comenzar se ha colado inevitablemente en la entrevista. Con su habitual sentido del humor, Campos ha explicado cómo está viviendo estos primeros días como padre. "El chaval tiene 9 días. Le he dado un beso en la frente y le he dicho: 'El Grupo PRISA me necesita, perdóname, tengo que dejarte aquí'. Y él lo ha entendido perfectamente. Él sabe lo importante que es el Grupo PRISA para mí, así que aquí estoy", ha dicho entre risas.
Francino le ha preguntado cómo estaba llevando las primeras noches con el bebé en casa y el cómico ha sido totalmente sincero. "Mal". Y, una vez más, ha tirado de humor para explicar la situación. "Ahora ha empezado la crisis de los 10 días. Yo no sabía que eso existía, pero existe. A los 10 días el bebé ya empieza a reflexionar y dice: 'Ostras, cómo pasa el tiempo'. Ha multiplicado por 10 su vida en muy poco tiempo, entonces está ahí reflexionando. El pobre no está durmiendo mucho y yo tampoco, así que estoy con las capacidades muy bajas", ha reconocido.
"No tenía conciencia de que la fecundación in vitro podía salir mal. Es un proceso muy largo. Fiar toda tu felicidad a tener un hijo es un cóctel buenísimo para ser un absoluto desgraciado"
Un verano en Cantabria
Miguel Campos, nacido en Segovia hace 42 años, atraviesa una de las etapas más dulces de su vida. Antes de convertirse en padre, disfrutó de un verano muy tranquilo en Cantabria, concretamente en la playa de Oyambre, donde la familia de su novia tiene una casa. Allí se le pudo ver practicando uno de sus deportes favoritos, el surf.
El largo camino de Miguel Campos hacia la paternidad
Aunque es muy discreto con su vida personal, hace un año contó en El País que su novia y él estaban intentando ser padres por tratamientos de fecundación in vitro. "Es un proceso muy largo, es una mierda. La gente te pregunta y no sabes cómo hacerles entender que estáis esperando porque las pruebas tardan una eternidad y no hay ningún cambio. Pero fiar toda tu felicidad a tener un hijo es un cóctel buenísimo para ser un absoluto desgraciado", expresó. "Está bien llevarlo con privacidad, pero hay que hablar de ello, explicar cómo va, desestigmatizarlo si es que hay un estigma... Cuando nosotros empezamos con el proceso no teníamos ni idea. Yo no tenía conciencia de que podía salir mal porque piensas que la fecundación in vitro es magia. Y también traslada mucha tensión a la pareja. Hay que tener comunicación para poder llevarlo bien", añadió.







