Con o sin traje de chulapo, con o sin churros con chocolate, la ciudad se ha vestido de haute Couture, huele de vicio, y, por si fuera poco, ha colgado el cartel de Sold Out en su exclusivo VIP lounge del planeta. No es chovinismo, son datos. El desembarco de la NFL inyectó 70M de euros en la capital, movilizando a más de 78K espectadores, venidos de Estados Unidos, Reino Unido o Alemania; Bad Bunny, el mesías del perreo, generó un tsunami económico de 212M de euros con diez noches de delirio; la visita del Papa congregó a 1,8M de fieles en apenas cuatro días… Pero el Grand Prix del glamour contemporáneo está por llegar, y va a 300 km/h: la F1. Y no porque Madrid lo haya “mendigado”... Para nada. La mismísima F1 ha sido la que, de manera natural, ha querido ligar su futuro al de la capital de España. ¿El anzuelo para vencer a Mónaco o Singapur? Ese magnético e irresistible Madrilenian way of life que podríamos sintetizar en 1) metrópoli de primer orden, 2) seguridad y transporte y 3) calor humano.
Ser grande y cosmopolita pero sin perder la identidad y la comodidad de una ciudad pequeña. Y no, nos lo inventamos nosotros. Ese eslogan tiene un arquitecto, como también lo ha tenido el milagro castizo de este poblachón manchego —que decía Umbral— devenido en metrópoli cosmopolita. Ese es su alcalde, José Luis Martínez-Almeida. Lejos de la autocomplacencia, el regidor disecciona un proyecto impresionante con un retorno económico calculado en 480M de euros anuales. Nos sumerge en los secretos de un trazado semiurbano de 5,2 kilómetros que dejará sin aliento a la FIA, destacando esa ya legendaria curva en la Monumental, con un peralte tan salvaje y vertical que, como él mismo relata con indisimulado orgullo, un autobús de la EMT volcaría si osara atravesarla.
Ejerciendo de impecable cicerone para el starsystem del motor, el alcalde sabe exactamente dónde llevaría a los Hamilton o Verstappen de turno para inyectarles el ADN —canalla a veces— de la Villa y Corte. Consciente de que el verdadero reto para no bajarse de este competitivo “tiovivo” global es retener el talento cualificado y desenmarañar el sudoku de la vivienda, el regidor se muestra implacable en su ambición de futuro. Ajústate tu TAG Heuer, que este va que se las pela y no da rienda suelta al tiempo.
Antes de que el semáforo vuelva a ponerse en rojo, incluso antes siquiera de pisar el acelerador, Madrid ya ha ganado la carrera.
Madrid entra a competir en un calendario que ya cuenta con circuitos urbanos consolidados, como Miami, Mónaco o Singapur. ¿Qué valor diferencial ofrece el modelo madrileño para destacar frente a estas ciudades?
Lo primero es decir que es la F1 quien ha elegido Madrid, y no Madrid a la Fórmula 1, porque no es una cuestión de que uno opte y F1 diga “de acuerdo”. La F1 dijo: “Yo quiero estar en esa ciudad”, que es muy distinto. Por eso, lo primero que hemos conseguido es que uno de los eventos deportivos más prestigiosos del mundo entienda que era necesario que su proyecto de futuro pasara por Madrid. En segundo lugar, nosotros ¿qué ofrecemos? Un circuito dentro de la ciudad, que no es tan habitual; un circuito al que se puede acceder por transporte público y a pie fácilmente; que está a 15 minutos apenas del aeropuerto... Y tercero, la F1 llega a una ciudad que está entre las diez del mundo con mejor calidad de vida. Y que, además, ofrece hospitalidad, oferta cultural, oferta gastronómica... Hay muy pocas ciudades en el mundo que puedan competir en todas esas variables. Pero, de verdad, la clave de todo es pensar que, hace 10 años, la F1 ni se hubiera planteado venir a Madrid. Porque la F1 busca ciudades con tradición, como Mónaco, como Silverstone, como Interlagos… O busca nuevos escenarios interesantes desde un punto de vista comercial, como Azerbaiyán, Baku, Emiratos o el mercado asiático, pero ¿pensar en que se pudiera fijar en Madrid? Eso es lo que nos debe hacer creer en la evolución que en los últimos años ha tenido esta ciudad.
La F1 es uno de los mayores escaparates del mundo. A nivel de posicionamiento internacional, ¿qué imagen pretende proyectar la ciudad?
Has dado con una de las razones de la importancia de la F1 para Madrid. La repercusión es global; todo el mundo va a ver que Madrid es una ciudad que está preparada, que es capaz de acoger grandes eventos, que es capaz de generar infraestructuras en un tiempo récord —porque el circuito se ha ejecutado prácticamente en un solo año— y que es capaz de ofrecer el mejor servicio, la mejor calidad y, sobre todo, la mejor experiencia, que es lo que buscan los visitantes de F1... Esto no va a ser la Fórmula 1 en IFEMA; es F1 en Madrid, y, por lo tanto, nosotros queremos que la ciudad viva la F1. No necesariamente tendrás que tener una entrada para vivir el GP de España, sino que vas a poder vivir el GP por toda la ciudad.
¿Cómo se va a garantizar que los beneficios de ese motor económico repercuta en la ciudad?
Nosotros valoramos, en primer lugar, que, si quieres ser una capital mundial del deporte, la F1 tenía que tener su hueco en Madrid. En segundo lugar, un retorno en términos reputacionales pero, el tercero, el retorno económico, nosotros lo hemos calculado a en torno de los 480M de euros. Sabíamos que la F1 exige un fee para que se pueda celebrar el GP, que había que ejecutar una inversión como la del circuito, pero que desde luego el retorno económico compensa sobradamente.
La F1 forma parte de la construcción del Madrid del futuro…
Sin duda. Cuando los madrileños vean la F1, cuando vean lo que van a tener —una oferta de deporte y ocio inigualable—, sentirán el orgullo de vivir en una ciudad que tiene una imagen extraordinaria en el mundo. Siempre digo una cosa respecto de Madrid: nosotros somos una ciudad global, pero con una personalidad local. Somos una ciudad cosmopolita, pero, sin embargo, nos mantenemos aferrados a nuestra tradición, nuestra cultura, nuestra historia, nuestra forma de vivir, ¿no? The Madrilenian way of life, diríamos. La F1 viene a complementar, no a sustituir ni asumir el protagonismo de esta ciudad.
¿Madrid ha alcanzado su techo como referente mundial en la organización de eventos o aún quedan metas por cumplir? Y, por otro lado, ¿qué tiene Madrid ahora para ser tan atractivo?
Madrid lo que tiene son madrileños, y los madrileños son lo mejor de esta ciudad, porque garantizan, además, nuestro futuro. La clave de todo lo que está pasando en Madrid es que aquí todo madrileño se levanta cada día para sacar adelante su vida; todo madrileño se siente con capacidad de poder cumplir sus sueños y sus metas; todo madrileño sabe que vive en una ciudad con una buena calidad de vida, con unos buenos servicios públicos... Por lo tanto, el motor del fututo y la transformación a mejor de Madrid, sin lugar a dudas, es todo madrileño. Por eso nosotros siempre mantenemos una cosa: Madrid será la mejor ciudad para venir si previamente es la mejor ciudad para vivir.
Alcalde, ¿ese era uno de sus objetivos a la hora de estar en la silla del Consistorio?
Sí. Uno de mis objetivos era que, efectivamente, el escaparate de Madrid supusiera que la Fórmula 1 quisiera estar en Madrid, que los Laureus quisieran venir a Madrid, que los grandes proyectos de inversión quisieran instalarse en Madrid. Todo eso tiene un trabajo de back office realmente importante, porque tú tienes que generar una ciudad que sea capaz de ser un polo de atracción en lo económico, en lo cultural, en lo deportivo, en lo gastronómico. El objetivo era que nosotros fuéramos capaces de preparar una ciudad para los madrileños y para que fuera capaz de ser una ciudad global. Y eso creo que es lo que, con la Fórmula 1, es un buen ejemplo de lo que hemos conseguido. Cualquier ciudad del mundo se pelearía por ser una de las 24 ciudades que albergan un Gran Premio de Fórmula 1, pero la única capital de Europa que lo tiene en estos momentos, la única, repito, es Madrid.
Como anfitrión, ¿eso cómo se vive? Con mucho orgullo, entiendo…
Como anfitrión se vive con orgullo y con responsabilidad, porque sabemos que tenemos que estar a la altura y sabemos que es una oportunidad única para la ciudad. Uno cuenta con la confianza de saber que este mismo año han venido el Papa, Bad Bunny... y coincidieron en el tiempo 2M de personas. Otros 2M de personas han celebrado en las calles el Mundial... Tenemos la capacidad no solo de acoger los eventos, sino de que los eventos sean un auténtico éxito.
Pudimos ver La Monumental, usted estuvo allí. ¿Cuál fue la impresión?
Que va a ser el gran atractivo del circuito y que cuando uno camina, no digo ya ir en coche, sino caminar, por esa curva siente un cierto vértigo. Fíjese usted que nosotros íbamos en autobuses de la EMT, y el autobús de la EMT no puede coger la curva porque volcaría. Para darnos una idea de cuál es el ángulo que tiene esa curva y, por tanto, del espectáculo que va a haber ahí... Estamos hablando de un circuito de 5,2 kilómetros; un circuito rápido, con tramos en los que lo único que ves es el sol… Un circuito que es muy atractivo, incardinado dentro de la ciudad y que va a generar múltiples posibilidades de ocio.
No sé si tendrá que ejercer de Cicerone de los pilotos o la comitiva de la F1, pero si es así, ¿dónde los llevará?
Mire, yo les llevaría, si quisieran conocer la mejor vista de Madrid, al cerro del Tío Pío, en Vallecas, porque tiene una vista extraordinaria de la ciudad. Por supuesto, el atardecer del Templo de Debod. A los Jardines de Sabatini, enfrente del Palacio Real, que son maravillosos. Los llevaría a tomar un buen aperitivo. El otro día, por ejemplo, estuve en Jurucha... Que si quieren saber cuál es la tradición de Madrid, nada como ir a Lucio, y que si quieren saber cuál es la modernidad, nada como Diverxo. Pero que entre Lucio y Diverxo hay una amplísima gama de mesas en la van a a disfrutar.
Faltan cinco segundos para que arranque el primer Gran Premio de Madrid. En ese instante de tensión, ¿qué cree que pasará por la cabeza?
¿Cuándo se ponga en verde el semáforo? Que gane el mejor y que lo disfrutemos, que hemos trabajado muy duro para llegar hasta ese instante... Y que la ciudad de Madrid se merecía, sin duda, que la F1 llegara a nuestra ciudad.











