Creíamos conocer todo o casi todo sobre su vida. Como hija de una de las top models más cotizadas del planeta, Kaia Gerber se ha criado bajo los focos, y si a eso le sumamos que, con tan solo diez años, debutó como modelo, se puede decir que siempre ha estado bajo la lupa de la opinión pública. Pero todo el mundo esconde secretos, y el que ella ha revelado, hace tan solo unos días, ha sido completamente inesperado y ha dejado boquiabierto a todo el mundo. Y no, no tiene nada que ver con amoríos ni con próximos trabajos, sino con una etapa de su vida que, hasta ahora, había permanecido en la sombra y que está relacionada con una experiencia de lo más inquietante que vivió durante su infancia y que llegó a requerir medidas bastante extraordinarias.
Atormentada toda mi vida
En plena promoción de la serie The Shards, donde ha vuelto a ponerse a las órdenes de Ryan Murphy, la hija de Cindy Crawford ha participado en el pódcast The Mitch Churi Chat Show, donde ha relatado cómo fue la primera vez que trabajó con el cineasta, en la décima temporada de American Horror Story, que supuso su debut como actriz: "Mi madre me dio agua bendita para llevar al set porque me decía: 'No quiero que te posean'", desveló. Y después soltó como una bomba: "Me dijeron que estuve poseída cuando era niña".
Al pedirle más detalles, Gerber explicó: "Simplemente, estaba poseída. He estado atormentada toda mi vida". Y ella misma preguntó al entrevistador: "¿Sabes cómo me hicieron el exorcismo?". Y, acto seguido, describió el instrumento empleado durante el proceso, un didgeridoo, que se trata de un antiguo instrumento de viento originario de los pueblos aborígenes australiano. "Tocaron un didgeridoo por todo mi cuerpo, así es como hicieron el exorcismo", contó visiblemente afectada.
Al parecer, cuando Kaia consiguió su primer papel como actriz dentro de la saga del universo de terror de Ryan Murphy, su madre tuvo miedo de que, al estar trabajando en torno a la temática de fantasmas, vampiros, alienígenas y rituales, se pudiera repetir el incidente de su infancia.
Y, teniendo en cuenta la historia del género, no resulta tan extraño que Cindy Crawford mirase con cierto recelo todo aquello. No sería, ni mucho menos, la primera producción de terror en la que se toman precauciones especiales: en El exorcista, por ejemplo, el equipo contó con un sacerdote que ejercía como asesor y llegó a bendecir los decorados después de varios incidentes durante el rodaje; mientras que en The Conjuring 2, los productores hicieron acudir a un sacerdote para bendecir el set antes de comenzar la filmación. Con estos antecedentes, es fácil entender que para su madre volver a ver a su hija rodeada de escenarios, rituales y fenómenos sobrenaturales no resultara precisamente tranquilizador.
Rumbo a dos años de amor
Desde que ha contado esta historia, Kaia ocupa titulares en todo el mundo. En estos días en los que este difícil capítulo de su pasado ha despertado tantas incógnitas, su gran apoyo está siendo su novio, el actor Lewis Pullman, con quien ha sido fotografiada paseando por Los Ángeles. Comenzaron su relación a finales de 2024 y, desde que posaron por primera vez juntos, en el pasado Festival de Cine de Venecia —hace casi un año—, se han vuelto inseparables. Los dos comparten su pasión por la interpretación y también entienden lo que es ser hijo de una estrella, ya que el padre de él es el también actor Bill Pullman.







