La creadora de contenido y empresaria Melissa Villarreal está viviendo uno de los momentos más bonitos de su vida. Junto a su marido, Eduardo Zouein, que conoció un verano en Formentera y hoy es su principal apoyo, esperan a su segundo hijo en común. Sin separarse desde ese instante, han construido la familia que siempre desearon, con Dios e el centro de todo, y con Marco, que este verano ha cumplido su primer año de vida; se preparan junto a toda la familia para recibir al nuevo miembro a finales de año. Hablamos con la influencer para saber todos los detalles de cómo está viviendo su segundo embarazo, cuáles son sus planes de futuro y qué valores defiende y piensa inculcar a sus hijos por encima de todo.
Melissa y su deseo de familia numerosa
Melissa, junto a tu marido, Eduardo Zouein, esperáis a vuestro segundo bebé. ¿Cómo has pasado los primeros meses de embarazo?
M.—Estamos felices y muy bendecidos por poder aumentar la familia. Este embarazo está siendo muy bueno, aunque también algo más cansado. Tengo un pequeño terremoto que requiere toda mi atención, así que ya no puedo descansar como antes… ¡y se nota!
Será un niño que se llevará muy poco tiempo con su hermano mayor. ¿Cómo ha recibido el resto de la familia la noticia?
M.—Todos estamos felices, pero lo más importante es que hay salud. Los chicos, especialmente, están ilusionadísimos porque ahora son mayoría, y ya les tocaba. Y yo, estoy feliz de que Marco vaya a tener un mejor amigo para siempre.
¿Tenéis ya pensado un nombre o esperáis para verle la carita?
M.—Elegir el nombre siempre se nos complica. Hemos rescatado la lista que hicimos cuando esperábamos a Marco y ya tenemos algunos finalistas.
¿Cuándo está previsto que nazca el bebé?
M.—Si todo va bien, el bebé nacerá la primera semana de diciembre. Para Navidad tendremos un nuevo miembro en la familia, ¡el mejor regalo de todos!
¿Cómo os conocisteis Edu y tú? ¿Y cuántos hijos os gustaría tener?
M.—Nos conocimos un verano, hace algunos años, en Formentera. Fue un flechazo. Ambos venimos de familias numerosas y, si Dios quiere, nos encantaría formar una también.
¿Cómo os gustaría que fuera la relación entre vuestros hijos de mayores? ¿Qué valores tratáis de transmitirles?
G.—Nos encantaría que fueran mejores amigos y que estuvieran tan unidos como nosotras.
M.—Sobre todo intentamos transmitirle a Marco el amor a Dios. Tratamos de ser el mejor ejemplo posible respetándonos, honrándonos y procurando que él vea cómo vivimos nuestra fe en el día a día como familia.
Vuestros padres vivieron en diversos países cuando erais niñas, ¿tenéis pensado criar a vuestros hijos de esta manera?
M.—Mis padres empezaron su matrimonio siendo misioneros, pero, al tenernos, echaron raíces en España. Siempre hemos viajado mucho, pero Madrid es nuestro hogar. Eso sí, cuando éramos pequeñas, mi padre se tomó un año sabático y vivimos un año fuera. Es algo que nosotras, cada una con su familia, planteamos vivir algún día.








