El médico me dijo: “Es un milagro que la niña esté aquí, lo hemos conseguido, y tómalo como que esta guerra la has ganado, tienes a tu bebé", nos cuenta la influencer Paula Moya, conocida en redes como Paula Loves. Hace poco más de un año se asomó a nuestras páginas para anunciarnos la mejor de las noticias: después de tres operaciones —ahora ya van seis—, una de ellas de cáncer, por el papiloma humano: estaba embarazada. Valentina, su pequeño milagro, llegó al mundo el 13 de julio y llenó la casa de alegría. Durante la gestación el virus pareció remitir, pero Paula nos acompaña hoy para contarnos que en noviembre volvía una lesión de alto grado. En febrero pasó de nuevo por el quirófano, esta vez para quitar el cuello del útero.
Paula, ¿qué tal está tu bebé, Valentina? Ella es tu sueño cumplido de ser madre.
Estoy disfrutando mucho de ella, es mi pequeño "milagrito"; es muy risueña y me da mucha alegría.
¿Todo fue bien en la recta final del embarazo?
Sí, todo fue perfecto después de la operación de cerclaje cervical, que justo coincidió cuando anunciamos en ¡HOLA! el embarazo. Me quitaron el cerclaje el 1 de julio y aguanté hasta el 13. Rompí aguas y di a luz en cuatro horas. No tuve ninguna complicación, todo fue maravilloso.
El virus del papiloma había desparecido durante el embarazo, pero ¿cuándo tuviste la revisión una vez diste a luz?
Valentina ha sido un poco el milagro, por así decirlo, porque durante el embarazo como que se frenó. Me revisaron para que todo estuviera bien después del parto, pero con todo el tema hormonal tuve que esperar hasta finales de noviembre para ver cómo estaba evolucionando. La verdad es que tenía mucha esperanza de que todo estuviera parado. Pero no fue así.
"Estoy disfrutando mucho de mi hija, Valentina, es mi pequeño milagrito; es muy risueña y me da mucha alegría"
Te encontraste con la noticia que esperabas no tener que escuchar.
Siempre te queda la esperanza de que hubiese podido desparecer, pero no, ahí estaba y tenía una lesión de alto grado. No era cancerígena, pero sí empezaban las células a alterarse. Han sido meses muy complicados. Entre que me operaron y me dieron los resultados hasta principios de enero no supe que no tenía cáncer de nuevo.
¿A cuántas operaciones te has sometido ya?
A seis. Una de las veces sí había células cancerígenas. Ahora mismo tenía dos opciones: o me vaciaban o me quitaban el cuello del útero. Hemos optado por esto último, lo analizaron y ahora puedo decir que no hay nada, pero si se hubiera quedado ahí, se hubiera convertido en cáncer. Estoy condenada seguramente a que me tenga que extirpar todo en algún momento, pero, por ahora, hemos quitado el cuello. ¿Puedo quedarme embarazada? Sí, pero tendría que ser con un procedimiento in vitro.
¿Volverás a intentarlo?
Sería un embarazo de riesgo y yo, ahora mismo, no me lo planteo, sería muy ambicioso por mi parte pensarlo. Me ha costado mucho porque, psicológicamente, para mí ha sido un proceso, pero obviamente me agarro a mi familia, a mi marido, a mi bebé, porque son mi motor. Y yo tengo mucha suerte de haber tenido a Valentina, porque nació contra todo pronóstico. Todos los médicos, menos el mío, me decían que no, y todo el mundo decía que ni iba a llegar a término, que iba a nacer prematura… y aguantó hasta la semana 38 y media. He tenido un parto precioso. Mi bebé ha dormido superbién, no ha tenido nada; he tenido mucha suerte dentro de mi mala suerte, como yo digo.





