El amor hay que vivirlo, gritarlo a los cuatro vientos y, sobre todo, celebrarlo. No todo el mundo tiene la suerte de hacer match con su media naranja, por eso cuando se encuentra hay que disfrutando cada instante. Eso es precisamente lo que están haciendo este verano Rocío Crusset y su marido, Charlie Schein, quienes acaban de darse el "sí, quiero" por segunda vez, prolongando la felicidad de un mismo enlace.
Como recordarán nuestros lectores, la pareja contrajo matrimonio el pasado 30 de mayo en una ceremonia religiosa en Nueva York, allí nos regalaron imágenes en blanco y negro, como la de la modelo en su entrada en la iglesia del brazo de su padre, Carlos Herrera, quien ejerció de orgulloso padrino mientras se le veía emocionado y no podía evitar dirigir una mirada cargada de ternura hacia Rocío, sin embargo, este verano han querido celebrarlo a la española en la isla de Ibiza con muchos de sus amigos que no pudieron estar a su lado en la gran manzana.
Días antes de aterrizar en la isla pitiusa, la top y el financiero estadounidense estuvieron disfrutando de unos días de descanso en la Costa Amalfitana. Una vez en Ibiza, empezaron los reencuentros y brindis por su segunda boda, donde el mar ha sido uno de los protagonistas indiscutibles. Tres días antes del "sí, quiero" se reunió con su hermano, Alberto Herrera, y con la mujer de este, Blanca Llandres, y pasaron el día en uno de los restaurantes más famosos de la isla, Casa Jondal. Situado a orillas de la cala Jondal y convertido en uno de los grandes referentes gastronómicos de Ibiza, el establecimiento destaca por su cocina mediterránea, en la que el producto fresco del mar se convierte en el auténtico manjar. Allí, Rocío hizo de la playa su particular pasarela, luciendo tipazo con un biquini amarillo.
Tras la celebración de su segunda boda, de nuevo volvieron al mar. Esta vez los recién casados navegaron a bordo de un yate con rumbo a Beso Beach, uno de los beach clubs más exclusivos, populares y frecuentados del Mediterráneo en esta época del año. Durante la travesía, la top apostó por un bañador negro y blanco, que combinó con un pareo de estampado étnico, mientras la brisa marina hacía bailar su melena al compás del recorrido, regalando escenas de lo más naturales y veraniegas que sus más cercanos quisieron inmortalizar. Además, el grupo también aprovechó para refrescarse con un chapuzón en alta mar, disfrutando de las cristalinas aguas.
Rocío, que vive desde hace diez años en Nueva York, ha querido que el mar ocupe un lugar importante en su segunda boda e hizo de la playa su particular pasarela de estilo
La agenda familiar no terminó ahí. Tan solo unos días después de la reboda, el 30 de julio, celebraron una fecha muy especial: el 34 cumpleaños de Alberto Herrera. Una celebración que tuvo un significado aún más emotivo, ya que el hijo de Carlos Herrera sopló las velas por primera vez junto a su hijo Marcos, nacido el pasado mes de marzo, convirtiendo la jornada en un doble motivo de alegría para toda la familia y poniendo el broche perfecto a unos días repletos de emociones, reencuentros y celebraciones.











