Prefiriendo por una vez la pluma a la vela, el Rey Juan Carlos no dudó en abandonar las regatas de Sanxenxo y trasladarse este domingo a La Ferté-Vidame, un bucólico pueblo francés situado al oeste de París, para recibir el segundo premio de su flamante carrera literaria.
El pasado mes de abril fue galardonado con el Premio de la Asamblea Nacional Francesa por Reconciliación, su libro de memorias, escrito en colaboración con la historiadora Laurence Debray, y el 20 de septiembre recibió, de manos del escritor y académico Marc Lambron, el prestigioso premio Saint-Simon.
Esta distinción, creada en 1975 en homenaje al célebre cronista de la corte de Luis XIV y que corona cada año al autor de un relato autobiográfico, parece hecha a su medida. El duque de Saint-Simon, memorialista de reyes, difícilmente habría podido soñar con mejor ganador que un rey memorialista.
"Este premio me consolida en la categoría de los hombres que eligen dar testimonio antes que callar. Es una elección más temeraria que sensata la que he hecho, movido por la misión de escribir para la posteridad"
"Dar testimonio antes que callar"
"Recibir este galardón es un honor que me conmueve profundamente. Lo recibo con enorme gratitud por mí, pero también por la España que tanto amo y a la que, viva donde viva, perteneceré siempre", declaró el padre de Felipe VI, visiblemente halagado y emocionado. "Este premio me consolida en la categoría de los hombres que eligen dar testimonio antes que callar. Es una elección más temeraria que sensata la que he hecho, movido por la misión de escribir para la posteridad".
Es precisamente este "excepcional testimonio" para la historia lo que quiso destacar el jurado francés. Su biógrafa, Laurence Debray, apenas podía contener su alegría: "Es una enorme sorpresa, totalmente inesperada. Sobre todo, teniendo en cuenta que, en la selección final, nos enfrentábamos a dos pesos pesados: mi padre, el filósofo Régis Debray, y la cantante Patti Smith. ¡Y ganamos por mayoría absoluta!".
"Un libro excepcional"
Jamás, hasta ahora, un Rey había escrito sus memorias y, paradójicamente, es el país vecino, que derrocó a su propia monarquía, el que más parece apreciarlo: "En Francia, el Rey Juan Carlos sigue siendo, ante todo, el hombre de la transición democrática ejemplar, a diferencia de España, donde su figura se ha visto ensombrecida por los últimos escándalos. Es un libro excepcional, que constituye todo un acontecimiento. En cambio, hay muchos intelectuales comprometidos y cantantes que publican su autobiografía. Esto marcó, sin duda, la diferencia", analizó Laurence Debray.
La infanta doña Elena y Victoria Federica de Marichalar e Irene Urdangarin, que son como hermanas, no ocultaron su orgullo y le dedicaron constantes muestras de cariño
Para desmentir a Saint-Simon, de quien se dice que afirmó que "nada es más complicado que una familia, en particular si es real", la de don Juan Carlos acudió en gran número a acompañarle. En primera fila, su hija la infanta Elena y sus nietas Irene Urdangarin y Victoria Federica de Marichalar fotografiaban y grababan con sus teléfonos móviles cada escena de la emotiva ceremonia. Las dos primas, que son como hermanas, no ocultaban su orgullo al ver a su abuelo homenajeado por la obra de su vida y le dedicaban constantes muestras de cariño.
Doña Cristina no pudo viajar por trabajo
Su sobrina María Zurita; su ahijada Adelaida de Orleans; su primo Álvaro de Orleans-Borbón con su esposa, Antonella, así como la princesa Helena de Yugoslavia o Jean-Henri Fruchaud, viudo de Tatiana Radziwill, quien era amiga íntima de la Reina Sofía, completaban este nutrido grupo. Por su parte, la infanta Cristina, retenida en el extranjero por un proyecto de cooperación, no pudo viajar hasta Francia.
Muy elocuente, el Rey don Juan Carlos recordó en su discurso de agradecimiento los lazos históricos y personales que le unían a Saint-Simon, quien trabajó al servicio de sus antepasados y ejerció como embajador entre los reinos de Francia y España. Pero también subrayó la curiosa similitud de sus destinos, ya que, tras años en la corte, Saint-Simon se vio obligado a retirarse a La Ferté-Vidame, donde emprendió la redacción de las cerca de 12.000 páginas de sus famosas memorias.
"Yo mismo inicié este proyecto de libro, con Laurence Debray, cuando abandoné el palacio de la Zarzuela para encontrarme bajo cielos lejanos y hospitalarios, en los Emiratos Árabes Unidos. Necesité la distancia y la tranquilidad que me brindaba esta nueva tierra de acogida para replantearme mi destino. Entre dudas y heridas, pero muy lejos de la amargura, decidí dejar un último legado a los españoles, además de las instituciones democráticas que les permiten vivir en paz desde hace cincuenta años: escribir mi parte de verdad, con autenticidad y sincera honestidad", declaró el padre de Felipe VI, en alusión a su exilio voluntario.
Debilidad por Francia
Con una confesión impregnada de emoción, concluyó: "Lo que escribe Saint-Simon sobre mi antepasado Felipe V me ha conmovido profundamente: 'Dejó centellear un corazón francés sin dejar de mostrarse, al mismo tiempo, como el monarca de los españoles'. ¿Acaso no es también mi caso, después de todo? He tenido una vida itinerante —nací en Roma, crecí en Suiza y después en Portugal, antes de ser enviado a España a los diez años, y actualmente resido en Abu Dabi, tras haber recorrido el mundo durante un reinado de casi cuarenta años—, pero siento debilidad por Francia, donde siempre se me acoge tan cálidamente. Y por el francés, que fue mi primera lengua y se ha convertido en mi lengua de escritura. Como una vuelta a los orígenes."
A dos pasos de las impresionantes ruinas del castillo de La Ferté-Vidame, el cóctel posterior tenía aires de una garden party. Todos se apresuraban a saludar y felicitar al ex jefe de Estado. "Está en forma. Tan positivo como siempre, igual de pendiente de la actualidad española, que evidentemente le inquieta y le preocupa. Pero lo veo bastante invencible", aseguraba la escritora franco-venezolana. ¿Listo para dedicarse a una nueva vocación como escritor tras este doble éxito literario? "No hay un segundo volumen previsto... Bueno, ¡a menos que yo sepa!", afirmó a modo de broma Laurence Debray.
















