De los aplausos en el teatro Campoamor al silencio de la biblioteca, los apuntes y los nuevos amigos. Y del vestido color buganvilla y las joyas con historia a los vaqueros, el bolso XL y las zapatillas. Tras bordar los Premios Princesa de Asturias, el lunes 26 de octubre, Leonor volvía a su otra vida: a clase, a las aulas de la Universidad Carlos III, de Madrid, donde estudia Ciencias Políticas y es muy feliz.
Tiene una extraordinaria capacidad para adaptarse a todo. Así fue durante sus tres años de formación militar, una experiencia increíble de la que se llevó una escuela de valores y una larga lista de amigos leales para toda la vida. Y vuelve a demostrarlo ahora, entre compañeros que la reciben como una más.
Llega de nuevo la normalidad, aunque no es una semana cualquiera: el sábado 31 de octubre cumple 21 años y tendrá la oportunidad de celebrarlo en Madrid, cerca de su familia y de sus amigos. En los últimos años, no siempre han podido estar los cuatro juntos en esta fecha, pero este 2026 el calendario juega a su favor: el aniversario cae en sábado y su hermana está también en Madrid.
Como es tradición en la Familia Real, organizará una fiesta privada en la Zarzuela, pero también tendrá ocasión de reencontrarse con sus amigos y hasta de organizar algún plan con los nuevos compañeros de universidad. Es una fecha importante y hay mucho que celebrar. Los 21 años de la princesa llegan con nuevas libertades y experiencias, pero también con más responsabilidades. De todo ello hemos tenido una buena muestra en Asturias.
La infanta Sofía ganó protagonismo al acompañar por primera vez a Leonor en una de las audiencias oficiales, y su abuela materna, Paloma Rocasolano, asistió a la ceremonia junto a su pareja, Marcus Brandler
Tres intensos días con motivo de los Premios Princesa de Asturias, que nos han permitido conocerla mejor en uno de los momentos más interesantes de su vida. Allí, entre Oviedo y Llanes, hemos visto cómo gana independencia y toma la iniciativa y hemos descubierto nuevas facetas de su personalidad, así como algunas de sus inquietudes y sus pasiones. También cuánto ha cambiado, cómo piensa y cómo mira al futuro; qué le preocupa, qué despierta su curiosidad y qué le hace reír. Lo resumimos en 21 claves. Así es la futura Reina de España.
1. El cambio
Los Premios Princesa de Asturias —los octavos para Leonor— resaltaron el enorme camino recorrido desde aquel 18 de octubre de 2019, cuando subió por primera vez al escenario del Campoamor, a pocos días de cumplir catorce años. De la princesa niña a una joven que ha ganado en madurez, seguridad y autonomía, que habla con naturalidad, escucha con atención, toma la iniciativa y se desenvuelve con soltura. Los tres años de formación militar, las experiencias vividas y las nuevas responsabilidades le han dejado grandes enseñanzas. Y hay algo que permanece: su compromiso, que va a más; la ilusión que pone en todo, y la curiosidad por seguir aprendiendo y formándose.
2. Nuevos cometidos
Ha sido una evolución progresiva que se ha notado muchísimo en esta última edición. En 2024, don Felipe puso en sus manos el elogio de los galardonados; en 2025, Leonor asumió por primera vez la despedida de la ceremonia y la convocatoria de la siguiente edición. Siempre hay otro paso al frente que dar, y este año llegaron tres novedades importantes: presidió en solitario la audiencia con los premiados, en el hotel de La Reconquista, declaró abierta la ceremonia en el teatro Campoamor —una función que hasta ahora desempeñaba su padre—, y asumió todo el protagonismo al hablar de los ocho galardonados. Ante las "nuevas pruebas de madurez y sensibilidad", el Rey le va dando más cometidos, y la diferencia con el año anterior es evidente: en 2025, don Felipe todavía dedicó unas palabras a cada uno de los premiados; esta vez no mencionó individualmente a ninguno y solo añadió una "reflexión final".
3. Una princesa con mucha iniciativa
Leonor estuvo pendiente de todo en la primera audiencia que presidió en solitario con los galardonados. En el salón Covadonga, del hotel de La Reconquista, los recibió con una sonrisa, un apretón de manos y una cajita azul con la insignia de la fundación. Y todavía le quedó tiempo para darse cuenta de que algo faltaba: los aplausos. Sin esperar a que nadie tomara la iniciativa, comenzó a aplaudir y buscó con la mirada a los presentes para animarlos a hacer lo mismo.
Los 21 años de la princesa llegan con nuevas libertades y mayores responsabilidades. De todo ello ha dado una buena muestra en Asturias, donde hemos visto cuánto ha cambiado, cómo piensa, toma la iniciativa y gana independencia
Un pequeño gesto que dijo mucho de su seguridad, su capacidad de reacción y su atención a los demás. Tenía una nueva responsabilidad y no se limitó a cumplirla: quiso que los premiados recibieran también el reconocimiento de toda la sala. Patti Smith (Artes); el estudio japonés Studio Ghibli, representado por su presidente, Kenichi Yoda (Comunicación y Humanidades); los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y el biofísico francés Pascal Mayer (Investigación Científica y Técnica); la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, representada por Stefan Schmitz (Cooperación Internacional); Timothy Garton Ash (Ciencias Sociales); Leo Messi (Deportes); Julian Barnes (Letras), y la astronauta estadounidense Christina Koch (Concordia).
Y en Llanes, al día siguiente, vimos otro cambio importante: Leonor se despega, ya no va a la sombra de los Reyes. El año pasado todavía la veíamos bajo el ala de sus padres; esta vez iba a su aire, disfrutando de los encuentros con los vecinos. Se quedaba hablando con unos y otros, mientras don Felipe, doña Letizia y la infanta Sofía seguían avanzando. Y cuando se daba cuenta de que su familia ya estaba lejos, ¡le tocaba correr para alcanzarlos!
4. La alumna que nunca deja de hacer preguntas
La princesa acaba de empezar la universidad; ellos ya han terminado sus carreras con los mejores resultados. Y Leonor lo tuvo muy presente cuando recibió, junto a Sofía —también ganó protagonismo con esta audiencia— a los jóvenes galardonados con los Premios Fin de Grado de la Universidad de Oviedo. Le preguntaron por su nueva vida universitaria, pero ella consiguió en un abrir y cerrar de ojos centrar la atención en ellos. Quiso saber cómo se organizaban, qué planes tenían ahora y cómo habían conseguido llegar tan lejos. En lugar de limitarse a contestar preguntas, prefirió hacerlas, algo que ha aprendido de la Reina. Una buena manera de tomar apuntes de la experiencia de otros y una muestra de humildad en una princesa que, pese a todo lo que ha vivido, sabe que le queda mucho por aprender.
5. No se conforma con cumplir: "Concienzusa, tenaz y constante"
Hay una cualidad de Leonor que impresiona especialmente a quienes la conocen de cerca: su manera de entregarse a lo que hace. Según su entorno cercano, "es concienzuda, tenaz y constante", y llama la atención la profundidad con la que aborda los asuntos de los que habla y el esmero que pone en cada tarea. No se conforma con cumplir, se prepara a fondo, estudia, pregunta y procura conocer hasta el último detalle de todo aquello que tiene entre manos.
"Es un orgullo ver cómo Leonor sigue dando pasos firmes como presidenta de honor de la fundación, mientras se forma y acumula experiencias valiosas en su aprendizaje vital, como hace también la infanta Sofía", dijo el Rey
6. Lo que habla con sus compañeros
Leonor está muy pegada a la calle y no vive de espaldas a la realidad. Sabe lo que preocupa a los jóvenes de su generación, los problemas que encuentran para independizarse, los salarios, el precio de la vivienda, las guerras, el futuro del planeta y la incertidumbre de un mundo que cambia a toda velocidad. Son temas muy presentes en el mundo universitario. Y la princesa los llevó al escenario del Campoamor. En su discurso reconoció esa "mezcla de vértigo e ilusión" con la que mira al futuro y habló de la "falta de expectativas e imposibilidad de planear una vida, tener un buen trabajo, una casa". Eran las palabras de una heredera que conoce las dificultades de su generación y se pregunta, como tantos otros, qué mundo les espera y cómo afrontar un futuro lleno de incógnitas.
La princesa asumió todo el protagonismo al hablar de los ocho galardonados y supo encontrar el momento para hacer reír a los invitados: esta vez, la broma fue para su padre, que "va camino de los 60"
7. "Ni ilusa ni apocalíptica"
Leonor reconoce la complejidad del mundo, pero busca mantener una mirada equilibrada. No quiere cerrar los ojos ante las dificultades, pero tampoco dejarse vencer por el pesimismo, y por eso apela a la esperanza y a la confianza. Y se definió con cuatro palabras que dicen mucho de ella: «Ni ilusa ni apocalíptica; ni cínica ni dramática».
8. Cómo mirar al futuro sin perder la ilusión
Ante tantas incertidumbres, Leonor encontró en los premiados razones para seguir confiando en el futuro. Sus vidas y sus obras le permitieron hablar de la importancia del esfuerzo, la curiosidad, la libertad y la colaboración. De no perder la capacidad de asombro, de seguir aprendiendo y de creer que siempre podemos hacer algo para mejorar el mundo. La princesa no ignoró las dificultades, pero quiso dejar un mensaje de esperanza. Recordó a Václav Havel y su convicción de que hay cosas que tienen sentido y merece la pena defender. Y cerró su discurso con un verso de Paul Valéry, recuperado por Hayao Miyazaki en una de sus películas: "El viento se levanta… ¡Hay que intentar vivir!". Una invitación a seguir adelante que, a las puertas de sus 21 años, también parece una declaración de intenciones.
9. Un momento fuera de foco
Terminada la audiencia con los premiados y después de la foto de familia, Leonor tenía muchas preguntas. Acompañada de su hermana, Sofía, y de doña Sofía, fue en busca de Timothy Garton Ash para seguir conversando. No era un galardonado cualquiera para dos jóvenes que estudian Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. El historiador, periodista y profesor de Oxford ha dedicado su vida a estudiar Europa, la democracia y las grandes transformaciones políticas de nuestro tiempo. Horas después, en el Campoamor, fue él quien se dirigió directamente a Leonor para hablarle de cuánto había cambiado Europa desde 2005, el año de su nacimiento, y dejarle tres lecciones: buscar la verdad contrastando los hechos, recuperar la confianza en las instituciones democráticas y aprender a trabajar en equipo. Para explicar esta última lección recurrió al fútbol, a Messi y al "tiquitaca".
Recuperó unos pendientes de su abuela con mucha historia: llevan cuatro rubíes orlados con diamantes y, aunque se ha dicho que fueron un regalo de la Reina Federica a la reina Sofía, pertenecen al aderezo "Niarchos"
10. Las decisiones que tomamos a los 21 años
Hay libros que llegan en el momento preciso de la vida. Y El sentido de un final, de Julian Barnes, parece especialmente oportuno para Leonor y Sofía, que están comenzando su vida adulta. En esta novela, con la que el escritor británico ganó el Booker en 2011, un hombre vuelve sobre sus recuerdos de juventud y descubre que el pasado no siempre fue como lo recordaba. Las primeras amistades, el amor y las decisiones que tomamos cuando creemos tener toda la vida por delante, sin imaginar las consecuencias que pueden tener muchos años después. Una historia sobre la memoria y el paso del tiempo que invita a mirar hacia atrás justo cuando las dos hermanas están empezando a escribir sus historias.
11. El mundo que la fascina: de las estrellas a los secretos del adn, siempre “en equipo”
Buena en matemáticas, interesada en las nuevas tecnologías y con formación en robótica y pensamiento computacional, Leonor ha mostrado desde niña una gran curiosidad por la ciencia. También por la astronomía, una afición que comparte con su padre y que hizo especialmente atractivo su encuentro con Christina Koch. La primera mujer que ha viajado alrededor de la Luna, en la misión Artemis II, y que también participó en el primer paseo espacial exclusivamente femenino. Su experiencia permitió a la princesa acercarse a lo que sintió al contemplar la Tierra desde unos 400.000 kilómetros de distancia y al esfuerzo y a una de las grandes lecciones que Leonor quiso destacar en estos premios: detrás de los logros más extraordinarios siempre hay muchas personas trabajando juntas.
Y de su fascinación por el universo al estudio de la vida: "Constatar nuestra pequeñez terrícola desde una nave espacial debe ser tan fascinante como observar nuestra diminuta complejidad a través de un secuenciador de ADN". Así presentó el trabajo de David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, galardonados por revolucionar la lectura del ADN. Una "proeza científica que nos beneficia a todos", fruto de la colaboración y el trabajo en equipo. Y de comprender la vida, a proteger su futuro. La Bóveda Global de Semillas de Svalbard conserva bajo el suelo del Ártico, a 18 grados bajo cero, más de 1,3 millones de muestras. Un seguro para el futuro de la alimentación y otro gran ejemplo de lo que puede conseguirse trabajando juntos.
"Ni ilusa ni apocalíptica; ni cínica ni dramática": la princesa habló de cómo afronta el futuro y de las preocupaciones de su generación y también descubrió algunas de sus pasiones
12. El cine y las princesas guerreras
El cine ha sido una de las grandes pasiones de Leonor y Sofía desde pequeñas; una afición que han heredado de la Reina. Y el premio a Studio Ghibli les permitió regresar a su infancia, y a nosotros, descubrir algo más de la princesa: las historias con las que creció, los personajes que le fascinaron y las enseñanzas que todavía conserva de aquellas tardes de cine en familia. Leonor recordó aquellas primeras salidas al cine con su madre y cómo se quedó "hipnotizada" viendo Ponyo en el acantilado, mientras Sofía, que todavía no había cumplido dos años, veía su primera película en una sala de cine sentada en el regazo de doña Letizia. No mencionó El viaje de Chihiro, otra de sus favoritas, pero sí reconoció que las películas de Studio Ghibli "han sido parte de nuestra educación". De ellas destacó a sus "princesas guerreras y valientes", el respeto a la naturaleza y la importancia del silencio y la contemplación. "Porque el cine educa, claro, incluso cuando no se lo propone".
13. La música, otra pasión: de Mendelssohn a Patti Smith
La música es otra de las grandes pasiones que Leonor y Sofía comparten con la Reina. Y estos premios les permitieron atravesar dos mundos. Del Lobgesang de Mendelssohn, que las llevó a viajar en el tiempo hasta la corte de sus antepasados, la Reina Victoria de Inglaterra y el príncipe Alberto, grandes admiradores del compositor alemán, al «rock» y la poesía de Patti Smith, Premio Princesa de Asturias de las Artes. Una leyenda que está a punto de cumplir 80 años, pero sigue conectando con las nuevas generaciones y volvió a emocionar en el teatro Campoamor. Después de conmoverse con la actuación inesperada de los coros que cantaron para ella en Gijón, Patti quiso devolverles la sorpresa interpretando Wing "a capela". Un canto a la libertad, la fortaleza y la esperanza, que reforzó el mensaje de confianza en el futuro —que la princesa defendería minutos después— y emocionó al público, incluida Leonor.
Doña Letizia volvió a apostar por el negro y la moda sostenible: el tejido utilizado para su vestido fue confeccionado por una empresa española y procede de textiles recuperados y pulpa de madera
14. Gran sentido del humor
Leonor tiene un gran sentido del humor. Y le gusta dejarlo asomar en sus discursos, introduciendo pequeñas bromas, recuerdos familiares y comentarios que provocan risas. Si el año pasado se definió como hija de "una equis y un boomer", esta vez recordó que su padre "va camino de los 60", mientras don Felipe asentía sonriente desde su asiento.Y en Llanes volvió a demostrarlo. Allí descubrió que no era la primera princesa Leonor que visitaba la villa: hacía más de cinco siglos, en 1517, había llegado Leonor de Austria, nieta de los Reyes Católicos, acompañando a su hermano, el futuro emperador Carlos V. La princesa recuperó aquella historia en su discurso comparando los recibimientos y se refirió con toda naturalidad a "mi tocaya", quien llegaría a ser Reina de Portugal y Francia.
15. Los valores, los cimientos de su vida
Hay algo que Leonor lleva aprendiendo desde niña y que hoy forma parte esencial de su manera de ser: los valores. Sus padres han puesto especial empeño en su educación, en enseñarle el sentido del deber, el respeto a los demás, la responsabilidad, la honestidad y la importancia del esfuerzo y del trabajo bien hecho. Lecciones que ha seguido recibiendo de sus profesores y de los premiados, entre ellos, Leo Messi. Detrás del talento del futbolista argentino hay toda una vida de esfuerzo, superación, constancia y trabajo en equipo. Leonor destacó su capacidad para convertir "lo extraordinario en rutina", una frase que resume lo que significa alcanzar la excelencia y mantenerse sabiendo que siempre se necesita el apoyo de los demás.
16. La emoción ante su primer y mejor maestro
El Rey va dejando espacio a su hija, pero sigue siendo su primer y mejor maestro. En el Campoamor no perdió detalle de un discurso en el que don Felipe habló del esfuerzo, la experiencia y el tiempo que necesitamos para aprender incluso en un mundo en el que la inteligencia artificial "a veces nos parece —por eficaz e inmediata— más fiable que la humana". "Nuestros premiados desarman esa impresión: sus logros, vividos y trabajados hasta la médula, constancia puede el talento convertir su potencial en realidades tangibles y duraderas". "Démonos tiempo, démonos confianza para llegar a la mejor versión de nosotros mismos", pidió. También habló de la democracia, de las próximas elecciones y de las lecciones de la Transición, que permitió pasar de la dictadura a las libertades. Y terminó recordando a Jorge Luis Borges y su idea de que "escribir es soñar", y "uno tiene que tratar de soñar sinceramente". Y concluyó agradeciendo a los galardonados haber "renovado nuestro ánimo" y demostrado "lo alto que puede volar la inteligencia cuando va unida al esfuerzo, a los valores y a la creatividad. Es decir, al espíritu humano". Unas palabras que la princesa escuchó sin perder detalle. Leonor escuchaba a un rey, pero también a un padre; lo miraba embelesada y hubo unas palabras que la emocionaron especialmente: "Y es un orgullo —me permitirán confesarlo— ver cómo Leonor, la princesa de Asturias, sigue dando pasos firmes como presidenta de honor de la fundación mientras se forma y acumula experiencias valiosas en su aprendizaje vital, como hace también la infanta Sofía".
17. Gestos que nunca cambian
Leonor ha cambiado mucho, pero hay algo que permanece: el cariño de su familia y esos pequeños gestos que se repiten año tras año en Asturias. Las miradas de orgullo de los Reyes y las sonrisas y las muestras de cariño entre las dos hermanas, que siguen cogiéndose de la mano como cuando eran niñas. Tienen personalidades muy diferentes y viven y estudian en ciudades distintas, pero siempre encuentran la manera de estar juntas. La propia Leonor lo expresó el año pasado: "Las hermanas cómplices son nuestras grandes compañeras de viaje". A estos gestos se sumaron otros dos que nunca fallan en el Campoamor. Cuando los Reyes y sus hijas avanzaban por los 80 metros de alfombra azul, entre los aplausos de los 1.300 invitados, buscaron primero entre el público a Paloma Rocasolano, y después, casi al llegar al escenario, alzaron la mirada hacia el palco real, desde donde doña Sofía les devolvió el saludo.
18. De la verdadera historia de los pendientes de Doña Sofía a la búsqueda de su primera tiara
Leonor empezó a escribir en Oviedo su propia historia con las grandes joyas de familia. Y lo hizo con un estreno muy especial, mientras se prepara para otra elección importante: la de su primera tiara. Ha llegado el momento de pensar qué pieza lucirá cuando debute en una cena de Estado, y no es una decisión cualquiera. La joya que elija quedará asociada para siempre a uno de los grandes momentos de su vida. Y qué mejor escenario que sus propios premios para dar este primer paso. Leonor puso color al Campoamor con un vestido de Hannibal Laguna y unos magníficos pendientes de rubíes cabujón, rodeados de diamantes, que pertenecen a su abuela. Forman parte del histórico aderezo "Niarchos", llamado así por el armador y multimillonario griego Stavros Niarchos, compuesto también por un collar de rubíes y diamantes de Van Cleef & Arpels, transformable en tiara, una pulsera y un anillo. Los pendientes han acompañado a doña Sofía en algunas de las ocasiones más importantes de su vida, aunque no fueron un regalo de la Reina Federica, como se ha publicado. Ahora, después de no verlos en muchos años, los ha recuperado Leonor, lo que viene a reforzar una información que adelantamos hace tres años: doña Sofía había comenzado a repartir en vida algunas de sus joyas más personales entre sus hijas y nietas. Piezas que pasan de una generación a otra y que, más allá de su valor material, conservan los recuerdos y la historia de la familia.
Leonor entregó el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias a la Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes, y los vecinos descubrieron a una princesa cariñosa, espontánea y entregada, que se detenía a hablar con todos y terminó convertida en "Marinera de Honor"
19. Tres generaciones, cuatro estilos
Tres generaciones y cuatro maneras muy diferentes de entender la moda. La Reina volvió a apostar por el negro, pero esta vez con un valor añadido: un vestido drapeado confeccionado con un innovador tejido que incorpora fibras textiles recuperadas. Una elección que confirma su apuesta por la moda sostenible, que lleva años defendiendo a través de la reutilización de prendas, el alquiler de vestidos y el apoyo a firmas que investigan nuevos materiales.
Leonor confirmó su gusto por los vestidos de siluetas estructuradas, cintura marcada y guiños a la moda de los años cincuenta; mientras la infanta Sofía volvió a demostrar su preferencia por las transparencias y los diseños más fluidos. Doña Sofía, por su parte, se mantuvo fiel a los tejidos brocados y a su estilo clásico, esta vez en tono oro rosa.Y hubo también un detalle que volvió a conectar el armario de Leonor con el de su madre: la princesa llevó al concierto del jueves una cartera de mano de Felipe Varela y eligió para la ceremonia del viernes otro bolso del diseñador. Una muestra más de cómo incorpora a su propio estilo piezas que han acompañado a la Reina durante años.
20. Llanes: una marinera de honor
Después de tres días de discursos, encuentros y emociones en Oviedo, Leonor volvió la mirada al Cantábrico. El sábado por la mañana, la Familia Real viajó hasta Llanes para distinguir a la Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes con el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias. Allí, la princesa de Asturias conoció de cerca la vida de quienes siguen saliendo cada día al mar, las dificultades de la pesca artesanal y el trabajo de generaciones de familias marineras. Y, al revés, los vecinos descubrieron a una princesa cariñosa, espontánea y entregada que terminó convertida en Marinera de Honor y viviendo un pequeño susto: la caída de la Reina.
Doña Letizia resbaló, perdió el equilibrio y acabó en el suelo del pesquero Nuevo Sandra María, que estaban visitando en ese momento, pero todo quedó en nada. El recorrido terminó con la Reina levantando los brazos para tranquilizar a todos y dejar claro que estaba bien. Y faltaba todavía la última noticia... Horas después de despedirse de Llanes, Felipe VI se sometió a una operación de cataratas en el ojo izquierdo en el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, de Oviedo. De carácter rutinario, duró aproximadamente media hora y se desarrolló sin complicaciones, según informó la Casa del Rey. Dada la hora, Felipe VI decidió pasar la noche en la clínica y el domingo abandonó el centro médico a las 9:55 de la mañana. "Estoy muy bien, gracias. Tengo que llevar gafas dos días", dijo a los periodistas, antes de emprender el regreso a Madrid, donde le esperaba su familia.
El sábado 24 de octubre, horas después de despedirse de Llanes, el Rey se sometió a una operación de cataratas en el ojo izquierdo en el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, de Oviedo
21. La princesa universitaria
Y del escenario internacional de los Premios Princesa de Asturias a la Universidad Carlos III de Madrid, donde estudia Ciencias Políticas desde el 7 de septiembre y empieza a descubrir la vida universitaria como una alumna más. Durante sus tres años de formación militar y, ahora, como alumna de este centro público, siempre se repite la misma historia: la de una joven encantadora que se gana el aprecio de quienes la conocen. Así se lo cuenta a ¡HOLA! una de sus compañeras: "Es una chica normal y estudiosa que llega puntual a clase y lleva todo al día. Siempre viste informal, sin ropa de marca, y a veces también se apunta a las cervezas y tapas en los bares de Getafe". Con una sola frase, esta alumna desmontaba el último bulo sobre la princesa —"Leonor no va a clase"—, uno más de los muchos que viene sufriendo desde niña, aunque sin entrar nunca en polémicas. Ella prefiere desmontar las falsedades a base de hechos y seguir con su formación ampliando horizontes y construyendo su propio camino como heredera de la Corona.
Asimismo, también confirmaba que la elección de ropa que hizo para ir a clases el primer día es la normalidad, porque no busca destacar, sino integrarse. Leonor quiere ser una universitaria más, aunque sabe que nunca podrá serlo del todo porque siempre hay una cámara al acecho. Es el precio de una libertad que tiene sus límites.
Pasó una noche en la clínica y regresó a Madrid el domingo, donde lo esperaba su familia, con gafas de sol y una sonrisa: "Estoy muy bien, gracias"















































