Instantes después de que la princesa Leonor haya pronunciado su discurso en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias, ha llegado el turno del rey Felipe VI. Cuando el reloj marcaba las 19:37 horas de este viernes, 23 de octubre, el Teatro Campoamor de Oviedo ha guardado de nuevo silencio para escuchar atentamente las palabras del soberano español. Un alegato que ha tenido como protagonistas indirectas a sus dos hijas.
El monarca, como ya viene siendo tradición, ha comenzado su discurso reafirmando su amor por Asturias. "Es una alegría estar de vuelta. Estos premios, ya por sus 46 ediciones, han adquirido la cadencia serena de las cosas bien hechas, pero sin renunciar a la novedad: siempre hay algo que nos sorprende", ha comenzado diciendo Felipe VI.
La Princesa Leonor y la Infanta Sofía, las protagonistas indirectas del discurso del Rey
La ceremonia de los Premios Princesa de Asturias no podría entenderse sin la asistencia de los premiados, a quien, cercano, se ha dirigido el jefe del Estado: "Gracias a todos por acompañarnos, a la Fundación y patronos por hacerlo posible y, a los Premiados, por el tiempo que nos han dedicado en estos días de inmersión asturiana". Acto seguido, el Rey ha protagonizado una de las escenas más memorables de la gala al dirigirse, radiante de felicidad, hacia sus dos hijas.
"Es un orgullo -me permitirán confesarlo- ver cómo Leonor, la Princesa de Asturias, sigue dando pasos firmes como Presidenta de Honor de la Fundación, mientras se forma y acumula experiencias valiosas en su aprendizaje vital, como hace también la Infanta Sofía", ha aseverado Felipe VI. "La Princesa ha glosado los méritos de nuestros premiados", ha añadido tras mirar cómplice a la heredera al trono.
El homenaje a Leopoldo Alas 'Clarín'
El Rey, tal y como él mismo ha asegurado durante su intervención, ha querido añadir diversas reflexiones. En primer lugar, ha rendido un homenaje, aprovechando que este 2026 se han cumplido 125 años de su fallecimiento, a Leopoldo Alas 'Clarín', quien impulsó la construcción del Teatro Campoamor. Su Majestad, así, ha citado una conocida frase del escritor: "Las lecciones del mundo están escritas en un idioma del que no se puede traducir nada; el de la experiencia". Unas palabras que, a ojos de Felipe VI, definen "con justicia" el rasgo que comparten, año tras año, los Premios Princesa de Asturias. "Una rica experiencia de aprendizaje. Una experiencia que no se puede transferir ni explicar; sino sólo vivir; y que al cabo de nuestro periplo vital será nuestro gran patrimonio", ha señalado.
La idea promovida tiempo atrás por Clarín, según ha asegurado el Rey Felipe VI en su discurso, cobra gran importancia a día de hoy. "En un mundo que marcha al dictado del bombardeo informativo y la agregación masiva de datos. Un mundo en que la Inteligencia Artificial a veces nos parece -por eficaz e inmediata- más fiable que la humana. Nuestros premiados desarman esa impresión: sus logros, vividos y trabajados hasta la médula, demuestran que sólo con esfuerzo y constancia puede el talento convertir su potencial en realidades tangibles y duraderas", ha aseverado.
El Rey ha puesto el foco en la inteligencia artificial y la democracia
La inteligencia artificial también ha ocupado un lugar importante en el alegato de Felipe VI en la ceremonia de entrega de los Princesa de Asturias 2026. "La llamada súper inteligencia ha demostrado con creces que puede absorber todo el conocimiento humano y devolverlo sintetizado con una inmediatez asombrosa. Pero cabe preguntarse si sería capaz de algo muy distinto, casi contrapuesto: de aprender a través del tiempo, del paso del tiempo, conciliando gradualmente -como hacemos los seres humanos- el conocimiento con ese necesario aprendizaje moral que sólo nos pueden dar la edad, la consideración por los demás y la experiencia".
El monarca, en esta línea, ha compartido con los presentes sus conclusiones al respecto. "La moraleja de todo ello es que necesitamos darnos tiempo. Tiempo para obtener resultados, para lograr objetivos, para llegar a metas; y necesitamos paciencia, también, como sociedades; sobre todo, en este mundo de aceleración tecnológica. Tenemos mucho que ofrecer y que ofrecernos. Démonos tiempo, démonos confianza, para llegar a la mejor versión de nosotros mismos", ha comentado. "También requiere tiempo, en una sociedad madura como la nuestra, el ejercicio de la democracia. No se agota en unas elecciones como las que pronto viviremos, donde los ciudadanos tendrán, una vez más, la altísima responsabilidad de definir la orientación política de nuestro país. La democracia requiere de un compromiso diario, cívico y exigente, de un cuidado de sus formas e instituciones, para seguir garantizando nuestra convivencia, para alumbrar esa búsqueda del bien común que atienda y equilibre -del mejor modo posible- los legítimos intereses de todos los ciudadanos", ha matizado, reflexivo, Felipe VI.
La democracia, según ha contado en su discurso, es también "una experiencia, un aprendizaje". "Hemos aprendido mucho en las cinco décadas que ya median entre la aprobación de la Ley para la Reforma Política y la actualidad. Recordemos, que un proceso complejo, basado en la generosidad y en la altura de miras -La Transición-, nos permitió nada menos que pasar pacífica y admirablemente de la dictadura a las libertades. Un proceso cimentado en una Constitución -la nuestra de 1978-capaz de acoger a todos los españoles sin distinción alguna. Y desde entonces el camino sigue adelante, se renueva año tras año, y nos obliga a todos a ser humildes, a mantenernos alerta, a renovar también -como ciudadanos-nuestra constante voluntad de aprender y mejorar", ha proseguido el soberano.
El guiño a Jorge Luis Borges y su gratitud por los Premios Princesa de Asturias
Antes de dar por concluido su discurso, Su Majestad también ha citado a Jorge Luis Borges. Este 2026, cabe mencionar, se ha celebrado el 40 aniversario de su muerte. "En cierta ocasión, siendo ya muy anciano, le preguntaron por el oficio de escribir. Y él respondió: 'Escribir es soñar; y uno tiene que tratar de soñar sinceramente'", ha verbalizado Felipe VI. Unas palabras que, a su modo de ver, son "útiles para cualquier oficio y actividad humana".
"La sinceridad en lo que hacemos, queremos, anhelamos e imaginamos: ese es el requisito esencial para culminar nuestro aprendizaje, para que los esfuerzos den fruto, para tener -al final del camino- algo valioso que devolver a la sociedad. Y nuestros premiados nos lo demuestran. Nos dan ejemplos excelentes de hasta dónde puede llegar una vida, una trayectoria, un proyecto de creación o investigación, cuando se viven con sinceridad; una sinceridad que nunca podrá alcanzar, por sí solo, un algoritmo", ha reflexionado sobre la figura de Jorge Luis Borges.
"Los Premios Princesa de Asturias, al fin y al cabo, son el testimonio de nuestra admiración y de nuestra gratitud: gracias a todos ellos por renovar nuestro ánimo, por demostrarnos lo alto que puede volar la inteligencia cuando va unida al esfuerzo, a los valores y a la creatividad. Es decir, al espíritu humano", ha culminado, dando por finalizado el que ha sido uno de los discursos más memorables.







