La que tuvo, retuvo. Y Mel C, la sporty spice, decidió mantener su sello de identidad hasta el día de su romántica boda con el modelo, escritor y cineasta australiano Chris Dingwall. Se celebró el pasado 18 de julio, en The Country House Cumbria, una mansión de estética georgiana, al noroeste de Inglaterra, en Castle Carrocks, propiedad del actor Ben Forsten.
Hasta allí llegaron familiares y amigos de los novios, pero a quien se esperaba con más expectación era a las Spice Girls, la mítica banda femenina que triunfó en los noventa y que logró vender más de cien millones de discos a lo largo y ancho del planeta. Emma Bunton, Melanie Brown y Geri Halliwell-Horner no se perdieron el romántico "sí, quiero" de su compañera.
Sin embargo, una ausencia se hizo más que evidente: la de Victoria Beckham, más conocida en aquellos años como la posh spice. Pero que nadie se alarme: no hay distanciamiento, ni grietas, ni enemistades. La diseñadora tenía una razón más que justificada: justo el día de la boda, se hallaba en Estados Unidos, junto a su marido, quien debía asistir a la final del Mundial que enfrentó a España con Argentina.
Una novia y dos vestidos: minimalista y deportivo
No obstante, cabe mencionar que, aunque Victoria Beckham no asistió al enlace, de alguna manera estuvo muy presente, ya que el primer vestido que lució Mel C fue diseñado por ella. Felizmente, el estilo que quería imprimir Mel C en su boda coincidía con el de Victoria: minimalismo puro, sencillez en las líneas, cuidado extremo a los detalles... De ahí surgió un modelo lencero, de finos tirantes, escote en "V" y con apliques de flores bordadas.
Por cierto, este vestido se inspiraba en el modelo "Lace Cami", que Mel C llevó a su boda civil, celebrada previamente en la tierra de su ya marido, el cual le había prestado Victoria Beckham. Como con todo lo bueno, el secreto de la belleza para el "sí, quiero" inglés residía tanto en sus materiales —satén de primera y motivos florales de encaje de Lyon, del fabricante Jean Bracq— como en la manera artesanal, a mano, de coserlo con mimo.
La novia, de 52 años, aconsejada por su estilista de cabecera, Graham Cruz, complementó su look con unos elegantes zapatos "peep toe", también de Victoria Beckham; un ramo de flores blancas; melena suelta con ondas, y un toque de color gracias al esmaltado rojo intenso de sus uñas. Curiosamente, Mel C nunca había pensado en casarse: "Yo no era de esas chicas que soñaban con vestirse de novia. Siempre me centré únicamente en mi carrera". ¿Quién le iba a decir a ella que acabaría como protagonista absoluta de un enlace sofisticado y très chic, aunque también íntimo y familiar?
Los momentos más emotivos estuvieron protagonizados por Mel C y su hija, Scarlett, ya una adolescente de 17 años, fruto de la relación anterior de la cantante con Thomas Starr. La joven ejerció de dama de honor de su famosa madre. Antes de esa importante tarea, Scarlett tuvo la doble función de dar dos vistos buenos esenciales: al novio, Chris Dingwall, y al vestido que luciría Mel C en su gran día… o a los vestidos, porque para la fiesta, la sporty spice lució un chándal de seda en color marfil de una conocidísima marca deportiva. Sin duda, un guiño a ese look informal que la consagró en el Olimpo de las superestrellas en los años noventa.
El segundo 'vestido' de boda de Mel C consistió en un chándal de seda, un cariñoso guiño de la artista a su apodo, mundialmente conocido: la 'spice deportista'
¿Y quién es él? La historia de un 'match'
Cada una de las fotografías de su boda evidencian la enorme química que existe entre Mel C y su ya marido, Chris Dingwall. Su historia de amor es genuina del siglo XXI. En 2023, la artista decidió descargarse —pero más bien como broma o curiosidad, y sin afán alguno de interactuar con nadie— una aplicación que usan muchos famosos para conocer a otros famosos a la búsqueda y captura (discreta) de pareja. La intención de Mel C no era encontrar al hombre de su vida, sino divertirse y curiosear un rato.
En 2022, había roto su relación con Jon Marshall, con quien había vivido un romance de cinco años, y su corazón estaba en pausa. Sin embargo, como quien no quiere la cosa, vio a Chris Dingwall, él la vio a ella, se dieron el consabido match… y, tres años después, ya son marido y mujer.
Todos los tejemanejes de sus primeros pasos los contó la propia Mel C en el pódcast Life Uncut: "Revisábamos para ver si había algún chico guapo, para ver qué famosos podíamos encontrar, lo cual siempre es divertido". Poco después del match, tuvieron la oportunidad de encontrarse: Mel voló a Australia, donde tenía un compromiso como DJ, y aceptó una cita para cenar con él. Tras esa primera vez, hubo una segunda, una tercera… Y así hasta que, en julio del año pasado, Chris Dingwall le propuso matrimonio, en Mallorca.
Aunque nunca quiso casarse, con Chris supo que un "sí" era la mejor respuesta que podía pronunciar. Por cierto, Mel C se ha referido a quien ya es su marido como el hombre que la "tranquiliza". Y sí, todo apunta a que con este modelo y escritor australiano ha llegado la pura calma a la vida de Mel C.












