Después de 16 años, España ha vuelto a tocar el cielo. Cuando conseguimos nuestra primera estrella, ellos, nuestros héroes del Mundial, eran unos niños que soñaban con un futuro en el campo. Ahora, se han convertido en leyendas que han logrado alzarse campeones del mundo, pero el camino hacia la gloria nunca es sencillo. Recordamos su historia.
FERRAN TORRES, EL 'TIBURÓN' DE VALENCIA
Nos dio el Mundial con ese gol que desmarcó a la Albiceleste y se convirtió en el nuevo 'Iniesta de nuestra vida' (por aquello de las comparaciones que, inevitablemente, llegaban el pasado domingo), aunque él dejaba claro que, con este tanto, sentía que saldaba al fin una 'deuda' con los que le habían señalado durante el Mundial. "Es una liberación muy grande (…) Dios da estas cosas a quien más se lo merece".
Ferran Torres (Foios, 2000) creció en este pequeño pueblo valenciano y siendo tan sólo un niño ya demostró que tenía un talento extraordinario chutando el balón. Tanto que, con apenas seis años, se incorporó a la cantera del Valencia C.F.. Su padre, electricista -que nunca había sido aficionado al deporte rey- y su madre -que le regaló sus primeras botas de fútbol-, le acompañaron y apoyaron a cada paso, llevándole a los entrenamientos y competiciones que fueron necesarias.
Sin embargo, su divorcio -como él mismo ha confesado-, cuando contaba con 12 o 13 años, supuso un mazazo que no supo cómo afrontar. "Fue un shock (…) era bastante pequeño" y, además, coincidió con su ingreso en la residencia del Valencia, donde jugaba. "No contaba a mis compañeros porque estaba allí interno".
El fútbol se convirtió en su refugio, y su hermana mayor, Arantxa -con la que comparte un tatuaje de un ancla, para recordar que no hay que dejarse hundir "por nada ni por nadie"- en su eterna confidente.
Tras formar parte de las filas del Manchester City volvió, en 2021, a España, como fichaje del F.C. Barcelona -al que pertenece actualmente-.
El 'tiburón' -como se le conoce dentro el campo- también causa sensación más allá del césped -el suspiro 'Oh Ferran, oh Ferran' ya se ha hecho casi himno en las redes sociales, que 'arden' con cada aparición del jugador-.
Su noviazgo más sonado y oficial fue con Sira Martínez -hija del ex seleccionador Luis Enrique-, con la que estuvo casi dos años -comenzaron, 'en secreto', en 2021 y rompieron a mediados de 2023-; y desde entonces, se le ha relacionado con varias jóvenes, entre ellas Martina Alguero -Martina Hunter en la esfera digital-, una estilista catalana con la que habría estado hasta hace apenas unas semanas. El nueve de julio, en plena competición, se dejaron de seguir en redes, haciendo evidente su distanciamiento, aunque ellos nunca confirmaron su affaire.
© FIFA via Getty ImagesMARC CUCURELLA, EL 'LEÓN'
Nacido en Alella (Barcelona) Marc Cucurella es, a sus 27 años, uno de los rostros más carismáticos del fútbol mundial. Su inconfundible y voluminosa melena -que prometió no cortarse jamás a los 12 años- lo ha convertido en un icono pop. Lo suyo es la tenacidad. Un rasgo de carácter que ha definido su carrera desde su debut con el Eibar su paso por el Getafe o el Chelsea antes de ejecutar un movimiento sorpresa: fichando por el Real Madrid hasta el año 2032 días antes del Mundial. Pese a sus éxitos con el esférico, el verdadero partido de ‘Cucu’ se juega en casa. Junto a su pareja desde 2018, Claudia Rodríguez, con ella ha formado una familia numerosa con sus hijos Río (3 años), Bella (1 año) y el mayor, Mateo (5 años). La vida de la pareja dio un vuelco cuando a Mateo le diagnosticaron Trastorno del Espectro Autista (TEA) a los tres años. Hoy, el matrimonio utiliza el altavoz que les brinda la fama para dar visibilidad al autismo y ayudar a otras familias.
© FIFA via Getty ImagesUNAI SIMÓN, EL ENIGMÁTICO GUARDIÁN
Nuestro imbatible portero y Guante de oro -tan sólo ha encajado un gol durante el Mundial- muestra seguridad en el campo, pero, más allá de él, es todo un misterio. Hijo de un Guardia Civil zamorano que fue destinado al País Vasco y de una madre ertzaina, Unai Simón (Murguía, 1997) dio sus primeros pasos en el equipo de su localidad, el AD Zuia; y con catorce años, entraría en el club de su vida, el Athletic de Bilbao -en el que juega actualmente-.
A diferencia de los jóvenes de su edad, no tiene redes sociales y sabemos que su corazón está ocupado, pero prefiere mantener la identidad de su chica en el anonimato. "Protejo mejor mi intimidad que la portería", aseguró en una conversación con Marca, aunque, en esta ocasión, ha hecho una pequeña excepción, posando, feliz, con su novia -a la que vimos, fugazmente, en la Eurocopa de 2024- y con la Copa del Mundo.
Un futbolista atípico que, además, tiene vocación universitaria. Primero, probó con Fisioterapia, carrera que tuvo que abandonar al darse cuenta de que tenía que "dedicarle muchas horas y no podía compaginarlo"; y dos años más tarde, se matriculó en Administración y Dirección de Empresas, para estudiar a distancia, por eso de tener un plan B, en el futuro, cuando tenga que alejarse del campo.
Por el momento, todo apunta a que no será así. El pasado once de junio celebraba su cumpleaños con el mejor regalo bajo el brazo: es campeón del mundo.
© FIFA via Getty ImagesMARC CUBARSÍ, LA DEFENSA DISCRETA
Cuando España cumplía aquel sueño que ansiaba después de dieciséis años, él no sólo se llevaba a casa el título de campeón del mundo, sino también el premio al Mejor Jugador Joven del Mundial -el tercero de la historia en lograrlo, sólo por detrás de Pelé y Michael Owen-. Pau Cubarsí (Estanyol, 2007) es una de las jovencísimas promesas de una generación que llega pisando fuerte, aunque sus orígenes no hacían presagiar que pudiera convertirse en una de las grandes revelaciones del deporte nacional.
Pau creció en un pueblo del municipio de Bescanó, en Gerona, que no llega a los 200 habitantes, cuenta con dos restaurantes, una iglesia y en el que ni siquiera hay un campo en el que pudiera imaginarse dando patadas a un balón. Allí, su padre y su tío tienen una carpintería, un negocio familiar con más de un siglo de vida. “Algún verano he ayudado a mi padre y de pequeño me pasaba el verano trasteando por allí, molestando más que ayudando, supongo (…) Si un día el fútbol no va bien, la carpintería siempre está ahí”, bromeaba en una entrevista con El Mundo.
Sin embargo, estaba destinado a llegar a lo más alto, como su referente, Carlos Puyol. Empezó su carrera en el Girona y en 2018 llegaba a la Masía, en la categoría Alevín. Desde ese momento, jugó en las diferentes categorías inferiores del F.C. Barcelona -compañero de Lamine Yamal, de su misma edad- hasta que hizo su debut con el primer equipo en un amistoso en Dallas a finales del 2023.
El joven, de diecinueve años, tiene una hermana, Irene, a la que adora y con la que vive en Barcelona, y novia, Martina Riera, con la que mantiene una discreta relación que se hizo oficial durante la celebración del título de Liga en el Camp Nou.
Un joven al que definen como discreto y con los pies en la tierra. Pau ha asegurado que, en el futuro, no descarta estudiar una carrera, ADE, para saber gestionar todo lo que le espera. Y, por lo que apuntan los que más saben de fútbol, se le augura una carrera prometedora. "Cubarsí está al nivel de Lamine, pero en defensa", decía Hansi Flick.
© FIFA via Getty ImagesLAMINE YAMAL, UN CAMINO DIFÍCIL
Si la nueva España tuviera un rostro, llevaría brackets y el dorsal número 10 del FC Barcelona. Lamine Yamal Nasraoui Ebana, con tan solo 19 años, se ha convertido en una star system del fútbol y más allá. Heredero directo de Pelé o Messi. Su historia es la de otro triunfo, el de la integración. Hijo de Mounir Nasraoui, de origen marroquí, y Sheila Ebana, nacida en Guinea Ecuatorial, el delantero creció en Rocafonda, un barrio obrero una hora de Barcelona. Es precisamente el código postal de ese barrio, el 304, el que Lamine dibuja con los dedos en cada celebración para reivindicar sus orígenes. Sus primeros regates los presenció su abuela paterna, Fátima Romani, una mujer septuagenaria que llegó sola desde Marruecos hace más de 40 años sin saber leer ni escribir para sacar adelante a seis hijos. Hoy, su nieto ha entrado en la lista Forbes. Pero no todo ha sido un camino de rosas.
Pese a ser considerado 'la cara de España', Lamine, acutalmente enamorado de la influencer Inés Gacía, ha tenido que soportar episodios de racismo y discriminación. Lamine se enfrenta ahora a la promesa que hizo si ganaba el Mundial: dejarse barba y bigote durante tres semanas
© FIFA via Getty ImagesNICO WILLIAMS, EL MUNDO POR MONTERA
Su gol anulado ante Argentina desesperó a millones de personas, pero por mucho que no contase para avanzar en el marcador, Nico Williams (Pamplona, 2002) fue una de las estrellas de un Mundial al que llegó sin nada 'garantizado' por las lesiones que habían marcado su temporada.
Para él, sus verdaderos héroes son sus padres. María Comfort Arthuer estaba embarazada de su primer hijo -Iñaki, el hermano mayor de Nico- cuando salió, junto a su marido, Félix Williams, de Ghana, con un sueño: una vida mejor en Europa. Cruzaron miles de kilómetros descalzos por el desierto, sin saber qué les deparaba en un duro camino -lleno de "ladrones"- hasta que lograron llegar a Melilla, donde dieron con un abogado que pudo ayudarles. Tras pasar por Bilbao y diferentes localidades navarras, la familia terminó instalándose en la Rochapea, un barrio de clase trabajadora de Pamplona, donde el pequeño Nico comenzó a dar sus primeros pasos en el fútbol. Primero en el CD San Jorge, después en el CD Pamplona y en la cantera de Osasuna, hata que en 2013, con once años, se incorporó a las categorías inferiores del Athletic Club -su club actual- y se trasladaron definitivamente a Bilbao.
La infancia de los hermanos Williams no fue fácil, la escasez apremiaba y la ausencia de su padre, que tuvo que salir al extranjero cuando estalló la crisis en España, tampoco ayudaba. Nico no conoció la historia completa hasta que fue mayor. Su madre hizo todo lo posible por sacar adelante a sus hijos, e Iñaki, que se lleva ocho años con Nico -que también es futbolista y juega con Ghana-, se convirtió para él en un segundo padre, le llevaba a los entrenamientos y le asistía en todo lo que necesitase.
En el amor, Nico mantiene una relación con Ainhi García, una joven ingeniera y profesora de IA con la que lleva dos años.
© FIFA via Getty ImagesFABIÁN RUIZ, SUPERACIÓN Y SACRIFICIO
Sin el centrocampista, no podría entenderse el éxito de nuestra selección. Fabián Ruiz (Los Palacios y Villafranca, 1996) nació en el mismo municipio sevillano que alumbró otras estrellas como Jesús Navas -o su compañero Gavi-, así que casi podría decirse que aquello del fútbol estaba casi escrito en su destino.
El jugador comenzó en la escuela La Unión de los Palacios y, con ocho años, llegó a la cantera del club que cambiaría para siempre su vida, el Real Betis.
Cuando sus padres se separaron, siendo él un niño, su madre, Chari Peña, hizo malabares para sacar adelante a Fabián y sus dos hermanos. “Lo pasamos mal económicamente”, admitía el deportista hace un tiempo.
Mientras Fabián seguía escalando en el deporte que tanto le apasionaba, el club bético encontró un empleo para su madre como trabajadora de limpieza de las instalaciones y los mismos vestuarios donde su hijo Fabián se cambiaba antes y después de cada entrenamiento. Al principio, fue un poco difícil, pero, después, “sentía orgullo de verla trabajando allí”.
Tras debutar con el primer equipo del Betis en 2014, tuvo que marcharse cedido al Elche, aunque regresó al Betis hasta que, en 2018, fue fichado por el Nápoles y su situación económica cambió por completo.
Fabián ‘retiró’ a su madre, a la que le costó dejar de trabajar, “era su rutina. Luego disfrutó mucho de poder venir conmigo, verme jugar, estar conmigo y mis hermanos”.
Cuatro años después, en el verano de 2022, dio otro salto en su carrera al firmar por el Paris Saint-Germain, con el que ha sido bicampeón de Europa.
En 2023, se hizo oficial su relación con Rosa Pereira, una psicóloga sevillana con la que ya llevaba algún tiempo, y con la que se casó, el 19 de julio del año pasado, en la Iglesia Colegial del Divino Salvador, en el centro histórico de Sevilla. Ahora, la feliz pareja espera la llegada de su primer hijo, al que llamarán Bertín.
© FIFA via Getty ImagesDANI OLMO, LA CLAVE DE TERRASSA
Otra de las piezas clave de la selección de Luis de la Fuente. Dani Olmo (Terrassa, 1998) dio sus primeros pasos en las categorías inferiores del Espanyol y su manejo con el balón le llevó, con sólo nueve años, a aterrizar en la Masia del F.C. Barcelona, donde se formó como futbolista. Sin embargo, después de siete temporadas, tomó una decisión inusitada: siguiendo la estela de Luka Modric, se propuso probar suerte en la liga croata fichando por el Dinamo de Zagreb. Dani lo dejó todo atrás y llegaba a suelo croata junto a su madre, quien también apostó todo por su sueño.
“Era un cambio grande y poco común”, reconocía hace un tiempo. "Estábamos un poco solos, mi madre y yo. Solo ella y yo sabemos lo que vivimos allí", explicaba el futbolista, al que le tocó madurar antes de tiempo, aunque acabó demostrando que no se había equivocado. En el extranjero consiguió sus primeros títulos profesionales, con cinco Ligas, tres Copas y una Supercopa, además de ser elegido como el mejor futbolista de la temporada en Croacia en dos cursos diferentes.
Su etapa en los Balcanes también le permitió hacer su debut en la Champions, dar el salto a la Bundesliga -donde, además, encontró el amor al enamorarse de la influencer y modelo alemana Laura Abla-, y terminó regresando al club de su vida, el FC Barcelona.
© Getty ImagesLA TRIPLE CORONA DE ÁLEX BAENA
Apenas unas horas después de tocar el cielo en Nueva York, Álex Baena (Roquetas de Mar, 2001) soplaba 25 velas, convertido en un hombre récord. Es el primer futbolista de la historia en conquistar la Triple Corona de forma consecutiva (Eurocopa, Oro Olímpico en París y el Mundial 2026).
Adalid del Atlético de Madrid es un joven andaluz apegado a sus raíces y nunca olvida de dónde viene. Y aunque la discreción es su máxima, sabemos que mantuvo un noviazgo con la periodista Alexandra Jiménez.
© Getty ImagesPEDRO PORRO, EL TALENTO DE DON BENITO
Aprovechó ese pase de Dani Olmo para marcar en la semifinal con Francia y nos llevó directos a la final. Pedro (Don Benito, 1999) nació en el seno de una familia humilde de este pueblo extremeño. Sus padres, Eva -que trabajaba en un supermercado- y Luis -que hacía un poquito de todo, “de lo que iba saliendo”- no pudieron pasar con él todo el tiempo que les hubiera gustado, por lo que confiaron la crianza de su pequeño en sus abuelos maternos.
De hecho, fue su querido abuelo Antonio quien despertó en él la chispa y Pedro le señala como el ‘culpable’ de que, desde bien jovencito, sólo soñase con ponerse las botas. “No dormía, no iba a la escuela, guardaba la cartera en un albañal. La cosa era ir al fútbol”. Y daba igual dónde tuviese que jugar el pequeño Pedro, él lo llevaba a todas las concentraciones, y, cuando era fuera, se quedaba durmiendo en el coche porque “no había petróleo”.
Pedro destacaba, sí, pero Extremadura no es una tierra llena de ojeadores, y su suerte cambió al llegar a la capital con la selección de Extremadura. “Si no hubiera sido por ese partido quizás hoy no estaría donde está porque nadie se habría fijado en él”, recuerda Carlos Moreno, quien fuera su entrenador.
En 2015, pasó a la cantera del Rayo Vallecano y en 2017 fichó por el Girona. Dos años después llegaba al Manchester City y salió cedido al Valladolid y luego al Sporting de Lisboa, hasta que en 2023 pasó a las filas del Totthenham, donde juega como lateral.
A principios de 2024, su camino se encontraba con el de María Hurtado, con la que ha formado una preciosa familia junto a Carla -hija de su novia- y ‘Mini Pedro’, su primer hijo en común, al que dieron la bienvenida hace casi un año. Ahora, además de la copa, su tierra, le concederá la Medalla de Extremadura.
© Getty ImagesMIKEL OYARZÁBAL, EL GOLEADOR DE EIBAR
Mikel Oyarzábal (Éibar, 1997) llegaba con ganas al otro lado del Atlántico. Después de llevarse la Copa del Rey junto a su equipo -la Real Sociedad-, se sacaba la ‘espinita’ de aquella rotura del ligamiento cruzado anterior de la rodilla izquierda que le impidió brillar en Qatar.
Contaba en una de sus entrevistas, que descubrió el deporte gracia a su padre, que acostumbraba a ponerle partidos de pelota vasca. El pequeño Mikel empezó a darle al balón, aunque no se libró de “broncas” por probar a chutar con el balón más allá de la escuela de Germán Andueza Berregi y el S.D. Éibar, donde estuvo hasta los catorce.
Ernesto y Dorleta le apoyaron en todo momento, pero también había que estudiar, así que le tocó hacer malabares para llegar a todo y en 2019 se graduó en Administración y Dirección de Empresas.
“El orden en mi vida es mi hijo y mi mujer, mi familia (tiene una hermana, Elene), mis amigos… y luego el fútbol”, que, a su mujer, Ainhoa Larrauri, con la que lleva una década de amor, no le gusta demasiado. Tienen un hijo, Martín, y otro en camino -como nos anunciaba el jugador cuando marcó el primero contra Austria, al meterse el balón debajo de la camiseta-.
En 2011 se incorporó a la cantera de la Real Sociedad, y cuatro años más tarde debutaba con el primer equipo del club de su vida, con el que continúa.
© FIFA via Getty ImagesMÍKEL MERINO, EL HÉROE NAVARRO
A él le debemos nuestro gol casi de oro frente Portugal. Con un padre exftubolista -Miguel Merino Torres- y una madre que fue jugadora de baloncesto -Maite Zazón-, parecía que Mikel Merino (Pamplona, 1996) y sus hermanos, Jon y Unai, no podían elegir otro camino… aunque él ha explicado que no le infundieron su pasión, “no era la intención de mis padres”. “No tuve mi primer balón hasta que mi madre no me vio quitárselo a los niños por la calle”.
Su carrera empezó en la cantera del Osasuna, donde llegó al primer equipo; y en verano de 2016 pasó al Borussia Dormunt hasta que se fue cedido al Newcastle. En julio de 2018, recalaba en la Real Sociedad, y seis años más tarde, pasaba al Arsenal, donde juega actualmente.
Ha jugado muchos partidos, marcado goles… pero el más importante de su vida fue conocer a su mujer, Lola Liberal, con el que se dio el ‘sí, quiero’ el uno de junio de 2024 en su Pamplona natal. El pasado mes de mayo, nacía su primer hijo, Marco, que apenas tiene dos meses de vida, y del que se tuvo que separar al ser llamado para jugar con la Roja.
© FIFA via Getty ImagesEL 'CAPI' RODRI
Nuestro capitán, el MVP del Mundial y el segundo español en ganar el Balón de Oro, Rodri (Madrid, 1996) nació en el barrio madrileño de Villanueva de la Cañada. Sus padres, Antonio, ingeniero, y Elena, directora de marketing, -padres de otros dos hijos, Gonzalo y Álvaro- le acompañaron en su sueño, aunque con una condición casi ‘innegociable’: debía formarse y estudiar -por si no había suerte con eso del fútbol-.
Rodri -al que sus profesores recordaban como un pequeño ‘demonio de Tasmania’- empezó a probar suerte, primero, con el fútbol sala. Después despuntó en la plantilla del Rayo Majadahonda, y con once años, pasaría a la cantera del Atlético de Madrid hasta llegar al Villarreal, donde confirmó, en su debut en 2015, que iba a ser un jugador de primera -mientras compaginaba su trayectoria con la carrera que había elegido, la de Administración y Dirección de Empresas-.
Tres años más tarde, dejaba el club castellonense y regresaba a casa, con el Atleti, aunque no por mucho tiempo. Hizo de nuevo las maletas y se fue al Manchester City -a las órdenes de Pep Guardiola-, sin haber terminado todavía la carrera. Estudiaba a distancia y, a veces, entre semana se cogía un avión a Castellón para hacer un examen y regresaba a la ciudad inglesa.
Es el futbolista que sale del molde. Sin redes sociales ni tatuajes, sigue con su novia ‘de toda la vida’, Laura Iglesias, a la que conoció en la residencia de la UJI de Castellón en 2014, cuando él estudiaba ADE y ella Medicina. No fue tarea fácil conquistarla, Laura -que ahora es cirujana- fue con cautela, porque se imaginaba cómo era el ‘prototipo’ de un jugador estrella, pero, al final, cayó en la red del faro de ‘la Roja’.
© FIFA via Getty ImagesPEDRI, EL MAGO TINERFEÑO
El mago del centro del campo tiene nombre completo y visión para los negocios: Pedro González López. A sus 23 años, este tinerfeño de Tegueste es el sexto jugador más valioso de Primera, solo por detrás de gigantes como Haaland o Mbappé., La sangre culé y la hostelería le vienen de cuna. Su abuelo fundó la Peña Barcelonista de Tenerife-Tegueste, y sus padres, regentan un guachinche tradicional. Su padre fue portero de Tercera División y tuvo que abandonar su sueño deportivo al fallecer el abuelo de Pedri para hacerse cargo del negocio. Por eso, tras cada título, Pedri rinde homenaje a su padre lanzándole un penalti. En el terreno sentimental, en agosto de 2024 formalizó su relación con Alejandra Dorta, una joven canaria con la que retomó el contacto durante una gira del Barça en Japón. Para saldar su promesa como campeón mundial, Pedri tendrá que decolorarse el pelo y dejárselo platino
© Europa Press via Getty ImagesGAVI, EL TITÁN
Mide 1,71M y pesa 70 kilos, pero sobre el campo, Pablo Martín Páez Gavira es un titán. A sus 21 años, este sevillano destaca por su anticipación, inteligencia, cambio de ritmo, garra y cierta «pillería» que ya le ha valido comparaciones con leyendas como Xavi o Iniesta. Proviene de un entorno humilde. Su padre trabajó toda su vida en la lavandería del Real Betis antes de convertirse en el representante que gestiona hoy la carrera de su hijo. Tras marcar más de 90 goles en categoría alevín con el club local La Liara Balompié, pasó por el Betis hasta ingresar en La Masía del FC Barcelona con apenas 11 años. Debutó con el primer equipo en agosto de 2021 y, a día de hoy, ha ganado el Golden Boy y el Trofeo Kopa Su prueba de fuego fue la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y del menisco lateral que sufrió ante Georgia, manteniéndolo 336 días en el dique seco pero eso sí bien acompañado junto a su chica, la criminóloga sevillana Ana Pelayo. Su regreso al césped, y su titularidad en este Mundial, es la prueba de que los mitos se construyen cayendo y levantándose. A veces, entre bofetones. Gavi fue uno de los jugadores implicados en la pelea de Paredes con el mundo.
© Getty ImagesMARCOS LLORENTE, EL DEFENSOR
Hijo de Paco Llorente, sobrino nieto de Paco Gento y nieto de Ramón Moreno Grosso, Marcos Llorente (Madrid, 1995) pertenece a una de las familias más ilustres del madridismo… aunque la vida le llevó por otro camino muy distinto, hasta el Atlético de Madrid —por el que fichó en 2019—. En este Mundial ha jugado 186 minutos con la Selección.
Hace tres años, daba el 'sí, quiero' a su gran amor, Paddy Noarbe, tras más de una década juntos, y tienen una hija, Amor, que hace poco celebró un añito de vida.
© GTRESAYMERIC LAPORTE, ALMA ESPAÑOLA
Aymeric Laporte (Agén, 1994) siempre lo tuvo claro. Su gran pasión era el fútbol -pese a que su padre era un aficionado del rugby- y se dedicaría en cuerpo y alma a perseguir su sueño. Por eso, cuando, después de jugar en el Sportin Union Agen, con doce años, tomó la primera decisión de su carrera –estudiar en un instituto de la cercana Miramont-de-Guyenne, para compaginarlo con sus estudios-, sus padres, Lionel -que trabajaba en un supermercado- y Marie-José -que era peluquera- le apoyaron desde el principio. “Me he criado solo”.
Con quince años, el Athletic Club de Bilbao se fijó en él y se convirtió en un auténtico león del club vasco. Después, en el Manchester City lo ganó todo, y hace tres años, se fue a Arabia Saudí.
A su lado, siempre está la bailarina Sara Botello, con la que pasó por el altar en Castell de Sant Marçal, en Barcelona, y con la que tiene dos hijos: Lucay (2021), que ya apunta maneras, y Laia (2024).
© Getty Images



